El año pasado publiqué una serie de entradas dedicadas a mi visita a San Miguel del Monte, una localidad ubicada a 110 kilómetros de Buenos Aires, donde había dado unas charlas en el Instituto Agropecuario de Monte, gracias a la invitación de Franco Rivero. Este año volví por allí, pero para dar una charla sobre Web 2.0, un tema bastante de moda, y en el que vine trabajando bastante en algunas notas. La idea fue concentrarse más que nada en las posibilidades prácticas de las herramientas colaborativas que suelen agruparse bajo el marketinero nombre de “Web 2.0”, sobre todo ahora que en San Miguel del Monte ha llegado la banda ancha -aunque las conexiones ADSL se venden a unos 120 pesos y sólo alcanzan los 256kbps, lo cual es un precio bastante caro en comparación con las ofertas que hay en centros urbanos más grandes.

Mi visita de este año me sirvió para reactualizar algunas cosas contadas doce meses atrás, y de paso ir a conocer la Laguna de Lobos, que está a unos 60 kilómetros de allí (y de lo que hablaré mañana). El impulso turístico de la zona sigue adelante, y se nota en la construcción de nuevas hosterías y cabañas en la zona que está alrededor de la laguna. Esa misma demanda hizo aumentar los precios de algunos ítems, en particular la hotelería. Me quedé en el mismo lugar que el año pasado, el apart Los Pinos, que sigue siendo un lugar muy recomendable, pero que en 12 meses pasó de 50 pesos la doble a 70 pesos. Y eso que no era fin de semana largo.

Por el lado de la gastronomía, los precios están muy similares al año pasado. Nuevamente, visitamos Catalina, muy cerca del centro de la ciudad, y la comida sigue tan buena y abundante como siempre -y los precios son muy razonables. La suprema de pollo al roquefort (o la milanesa de ternera al roquefort) están muy bien por los 11 pesos que costaba, y la cerveza tiene precios muy razonables. También hubo segunda oportunidad para la parrilla El Lance; esta vez la experiencia fue bastante mejor que el año pasado. La parrillada estaba más rica y las papas fritas ya no nadaban en aceite. La porción de parrillada, con molleja, sale 14 pesos (10 sin molleja). La novedad es El Mirador, un restaurante ubicado frente a la laguna de Monte, a un par de cuadras del centro. El lugar está muy bien puesto, y la atención es muy esmerada, pero la evaluación de la comida es menos benévola. Suprema de pollo muy seca y papas fritas muy aceitosas, del lado malo; un lomo al strogonoff bastante rico, del lado bueno.

El sábado estuvo muy nublado y frío, pero parte de la tarde se salvó con un buen submarino en El Quijote, el bar que se encuentra frente a la plaza. Pero si tengo que elegir sólo por gustos estéticos, el bar que más me gustó fue el Club Social, que tiene más de 100 años, y hasta tiene mesas de pool.

San Miguel del Monte es un lugar que vale la pena para visitar en un fin de semana, y que tiene vías rápidas de comunicación con Buenos Aires. En auto se llega en menos de dos horas, siempre y cuando los accesos de a la capital no estén muy saturados.

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Entrada sobre Monte en Wikinomade (horarios de micros y trenes)
Página oficial de San Miguel del Monte

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