Desde ayer, las autoridades inglesas y estadounidenses prohibieron a los pasajeros de aviones viajar con cualquier tipo de líquido y gel. La razón: la sospecha de un plan para volar aviones con el uso de explosivos líquidos. La medida causó muchos problemas a los pasajeros, pero ahora amenaza además a un viejo negocio de los aeropuertos: los free shops, que básicamente venden líquidos, sobre todo alcohol y perfumes. Se estima que la mitad de la facturación de los free shops es por la comercialización de alcohol, cosméticos y perfumes, que ahora no podrían subir a los aviones. Como la prohibición por ahora es temporalmente indefinida, el tema puede ser realmente muy serio a mediano plazo, incluso para los mismos aeropuertos, que cobran altos alquileres a este tipo de locales. The Wall Street Journal Americas le dedica hoy una nota a ese tema. Lo pueden ver en este enlace.

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