Bariloche es uno de los destinos turísticos más importantes de la Argentina. Ubicada la provincia de Río Negro, sobre la cordillera, en uno de los lugares más hermosos de la Patagonia, fue tradicionalmente el destino preferido de los viajes de egresados para quienes terminaban la escuela secundaria. Pero desde hace al menos cinco años, cada vez más pesa en esa ciudad el turismo que proviene de Brasil. Los que llegan apuntan sobre todo a la posibilidad de esquiar y conocer un tipo de paisaje que no existe en Brasil. Ayer, una nota del diario argentino Clarín analizó el tema. Si bien por el tipo de contrato de lectura de este tipo de revistas dominicales la nota es un poco liviana e impresionista, no deja de dar unos cuantos números sobre el tema: este año llegarán al menos 40 mil brasileños a la ciudad, muchos de ellos en vuelos charter directos que ni siquiera pasan por Buenos Aires. Como muchos de ellos llegan en la madrugada, el aeropuerto de Bariloche abre especialmente en esos horarios, y todo pasa a ser anunciado en portugués. Los turistas brasileños, de clase media alta y alta, están muy atentos a la nieve; chequear por Internet el estado de tiempo, y si no nevó, cancelan el viaje. Los costos de los paquetes: 800 a 900 dólares promedio, aunque se calcula que pueden gastar más de 4000 dólares en el viaje completo.

Y desde ya, buena parte de este turismo está fuertemente alentada por la diferencia cambiaria que hay entre Brasil, donde el real se ha revaluado el último año, y Argentina. Y por lo que parece, la tradición de la llegada de brasileños a Bariloche va a seguir creciendo, al menos en el mediano plazo.

Más información:
Enlace a la nota de la revista Viva, de Clarín
Bariloche en la Wikipedia

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