Cuando la burbuja de Internet estalló, allá por 1999-2000, dejó un verdadero tendal. Pero algunos segmentos de las puntocom salieron un poco mejor que otros. Uno de ellos fueron las empresas que venían pasajes y paquetes turísticos en Internet, que sortearon de manera bastante exitosa la debacle. Pero la reciente compra de Orbitz y Cheap Tickets por parte de Blackstone, y que es analizada por Katie Fehrenbacher en GigaOM, plantea una serie de preguntas interesantes. Desde hace al menos dos años, sitios como Travelocity, Expedia y Orbitz vienen enfrentando la competencia de las propias aerolíneas y hoteles, que prefieren muchas veces vender de manera directa y no a través de un tercero. A eso hay que sumarle los nuevos metabuscadores de tarifas baratas, como Kayak o Mobissimo, que con una baja inversión, se pueden llevar interesantes comisiones. Y que lo que han desarrollado es una tecnlogía que revisa las ofertas en los sitios de las demás compañías.

Lo interesante es que si bien la audiencia de sitios como Expedia o Travelocity ha seguido creciendo, el valor de sus acciones no ha parado de caer. Desde ya, estos sitios deberán comenzar a explorar nuevas formas de hacer negocios, y de seguir creciendo en audiencia. Pero a la vez, deberán convencer a los proveedores de servicios turísticos que son una parte necesaria de la cadena de ventas. Eso es algo que no costará demasiado con las pymes del sector turístico, que carecen del dinero necesario para invertir en una infraestructura tecnológica que les permita vender directamente en Internet. El problema, claro, son los grandes actores del mercado turístico, como cadenas hoteleras y aerolíneas. Si éstas se lanzan a construir sus infraestructuras tecnológicas, puede llegar el momento en que decidan comenzar a venderlas a terceros, o al menos la comercialicen como un servicio para otros. El riesgo para todos es que tanta competencia termine destrozando los márgenes de ganancia, una situación de mercado donde a la larga pierden todos.

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