No es nada extraño encontrarse con artículos, en particular periodísticos, y con afirmaciones de “sentido común”, que tienden a oponer lo “real” y lo “virtual”. Si una persona pasa una cierta cantidad de horas en Internet, enseguida aparecerán las voces apocalípticas que dirán que “se la pasan en esa computadora, ya no tienen vida real” -y apliquen esto a cualquier cosa relacionada con la Red: mantener un blog, chatear, navegar, lo que sea. La idea es simple: lo “virtual” del espacio de Internet se opone con lo “real” de nuestra vida cotidiana “offline”.

Pero tal oposición es poco productiva. Si miramos con un poco más de atención, veremos que buena parte de los usos de la Red en la actualidad tienen como principal interés sacar mejor provecho de ciertas experiencias de la vida “en el mundo real”. Y el mercado de viajes es claramente un ejemplo. Como venimos observando desde hace más de cinco años, Internet está modificando de una manera crucial la manera en la cual los consumidores experimentan el mercado de viajes, hacen reservaciones, buscan información, y se contactan con otros viajeros antes de salir de sus casas. La enorme abundancia de recursos online tiene como mayor interés proveer a los usuarios de formas de mejorar sus experiencias de viajes. Así, cada vez es más sencillo buscar y reservar un hotel por Internet; o conversar con otros usuarios sobre ciertos destinos, para intentar no caer en artículos o textos abiertamente publicitarios; o narrar nuestras experiencias de viajes en nuestros sitios, blogs, o en foros.

¿Qué utilidad tendría en este momento de la historia plantear una oposición entre “real” y “virtual” en el mercado de viajes de Internet? Si tomamos los números del crecimiento de la cantidad de usuarios de Internet, y de la cantidad de viajeros que se mueven por todo el mundo, veremos que en los últimos años ambas cifras han crecido. Podríamos hipotetizar que ambas fuerzas se potencian; más usuarios de Internet son más viajeros acostumbrados a armar sus recorridos con información tomada de la Red. Frente a ello, claro, los medios tradicionales van a tener que comenzar a replantearse la manera en la que llegan a sus lectores, que no quieren saber nada sobre “paisajes imponentes” o pavadas similares, sino que quieren información, datos y consejos para armar sus propias experiencias de viajes.

Y buena parte de los usos de Internet para el mercado de viajes todavía siguen sin explotar. Veremos que pasa cuando se generalicen los sistemas de calificación de destinos, hoteles y bares, y cuando existan herramientas más inteligentes de búsqueda y comparación de precios de pasajes de avión, habitaciones de hotel, etc.

¿Qué tipo de uso le dan ustedes a Internet cuando llega la hora de planear un viaje? Desde ya, me interesa conocer la opinión de mis lectores, para saber que tipo de herramientas en la Web han estado usando para armar sus recorridos. Porque siempre hay quienes han encontrado algún uso original y novedoso. ¿Usan comunidades online para relacionarse con otros viajeros? ¿Siempre reservan hotel por Internet? ¿Han tenido malas experiencias con reservaciones hechas en la Web? Desde ya, pueden opinar en la parte de comentarios.

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