Varias veces hemos dicho en este blog que el viaje es, ante todo, experiencia. O sea, no es un traslado físico de un punto a otro, o permanecer fuera de casa más de una noche. O, al menos esas cosas no definen lo importante del viaje. Tal discurso, desde ya, no es demasiado original, y ya ha sido planteado por diversos autores desde la sociología o la antropología.

Pero ahora el marketing ha comenzado a sacarle el jugo. De acuerdo a lo que plantea Michael Peluso, de Travelocity, uno de los sitios más populares de ventas de pasajes en Internet, ellos conciben al viaje como una experiencia. Pero, mientras los analistas que trabajan el tema desde las ciencias sociales lo hacen para retomar las prácticas y representaciones que se construyen en el viaje, Peluso lo hace con otro fin: si la clave del viaje es la experiencia, es porque esto es más importante que el precio. O sea, la movida es clara: busca separar a Travelocity del lugar de “sitio para que la gente busque cosas baratas” para instalarlo en otro: “sitio donde la gente busque experiencias fascinantes y esté dispuesta a pagar por ella lo que vale esa experiencia”.

Comercializar la experiencia, desde ya, es la base de toda propuesta turística. Pero plantear esto en términos de diferenciación es algo diferente. Y seguramente anuncia movidas de marketing varias en el terreno de los sitios de venta de pasajes online, para poder instalarse a pelear el mercado de los viajeros de negocios o de cinco estrellas. Lo importante es que la clave de todo esto es la “experiencia”. O sea, transformarse en algo más que en un mero revendedor de paquetes o vuelos aéreos, y saltar a una categoría superior. Tal vez, pronto, tengamos el cargo de “travel experiencia organizer”, o algo así.

Las declaraciones de Michael Peluso, de Travelocity, se puede leer en Hotel Marketing Online (en inglés).

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