¿Qué pasa cuando un hotel o hostel se encuentra ubicado fuera del área más tradicionalmente turística de una ciudad? De ésta pregunta parte Manuel Frías, que está realizando un trabajo para el seminario de Comunicación y Viajes que dicto en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la Universidad de Buenos Aires. La idea es analizar los discursos de los dueños de hostels que se encuentran en los barrios porteños que no integran el centro, ni las zonas de Palermo o Recoleto, más “turistificadas”. Desde ya, los dueños de estos hostels no dicen “qué lástima, estamos fuera del enclave, estamos fuera”. Más bien, lo que hacen es justamente usar esa posición marginal como un capital a ser mostrado estratégicamente. O sea, decir: “nos encontramos en un barrio auténtico de la ciudad, y no en el centro turístico, donde todo es falso. Si quieren conocer la auténtica Buenos Aires, deberían venir aquí”.

Desde ya, este tipo de discursos, que posicionan capitales de manera estratégica, se puede estudiar muy bien desde teorías como la Bourdieu. Desde ya que no alcanza con discursos acerca de la autenticidad; además hay que señalar las facilidades del transporte, dar cuenta de la “rica historia” del barrio, etc. Pero al mostrar como un capital lo que en principio puede ser visto como una desventaja -encontrarse fuera del enclave- se puede dar cuenta de lo bien que los agentes del campo turístico han aprendido a jugar el juego. Justamente pueden enunciar este tipo de discursos porque, en primera instancia, han aceptado las reglas del campo turístico y quieren jugar en sus términos. O sea que, lejos de desmentirlas, situar el valor de un hostel en el extrarradio del enclave turístico de Buenos Aires muestra como incluso para generar una “propuesta alternativa”, primero hay que saber situarlas y diferenciarlas de las estrategias dominantes. Como no podemos jugar el juego igual que ellos, en tanto carecemos del capital económico y social que ellos poseen, nos reposicionamos y proponemos leer el campo desde otro lugar. Desde ya, lo hacemos porque tenemos un interés de lograr una posición estratégica en el campo que nos favorezca. O sea, porque tenemos un interés económico; algo que, claro, no suena demasiado novedoso.

Aún si, desde estas lecturas, damos cuenta de la “continuidad” de las propuestas alternativas en relación al campo turístico, no puede dejar de sorprender la variedad de discursos a la hora de posicionar de manera estratégica esos capitales. Y en esa variedad está la capacidad de los diferentes actores de “jugar mejor el juego”. Pero de eso hablaremos más adelante, cuando Manuel adelante su trabajo y el análisis de los discursos de los dueños de algunos hostels de Buenos Aires.

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