¿Es el turismo una forma de homogeneizar el mundo, al exigir el mismo tipo de servicios en todos lados? ¿Es el turismo una forma de diversificar el mundo, al llevar diferentes miradas a lugares donde antes sólo primaban los sentidos comunes de los grupos locales?

La tensión entre homogeneidad y heterogeneidad aparece todo el tiempo cuando queremos analizar al turismo como un fenómeno social. Por un lado, porque es fácil condenarlo como una práctica obvia y rutinaria; es fácil hablar de los turistas, uno tras otro, sacando fotos del mismo lugar, en poses muy similares. Desde ese punto de vista, el turismo es al viaje lo que McDonald’s a la comida; una forma obvia y aburrida de presentar el mundo, pero tranquiliza al consumidor al limitar sus opciones y no abrumarlo a la hora de tomar decisiones.

El problema de esta presentación del turismo es que, a la vez que algunos opinan que está mcdonalizando el mundo, se han abierto decenas de nuevas formas de viajar. De hecho, estamos en la época en la cual las opciones de viajes son, sobre todo para quienes tienen dinero para pagarlas, realmente enormes. Al igual que con otros tipos de productos, en el turismo convive la commodity y la especialidad. No debería sorprender; al fin y al cabo, todo se rige por el mismo sistema económico. Lo que me llama la atención es que las mismas personas que son capaces de dar cuenta de esa tensión entre commodity y especialidad en muchos ámbitos, como vinos y autos, por dar dos ejemplos, sigan insistiendo en esa mirada acerca de que “el turismo todo lo homogeneiza”, y presenten el tema ya no como un efecto de disposiciones económicas particulares, sino como una consecuencia misma del turismo. De la misma forma en que el mercado tiende a presentar ofertas homogéneas y masivas, es capaz de construir otras mucho más heterogéneas y exclusivas. Obviamente, esto no las hace mejores; simplemente, las lleva a posicionarse de manera diferente.

La discusión sobre la tensión entre la homogeneización y la heterogeneización en el turismo ya tiene un largo tiempo. Probablemente, una buena manera de salir de ella es dejar de hablar en términos tan generales; incluso cuando el sistema económico pueda ser similar, los impactos sobre los destinos y culturas locales varían, y mucho. Y mientras un destino nos muestra lo mucho el turismo puede homogeneizar, otros nos ofrecen una mirada muy interesante acerca de las heterogéneas consecuencias de su crecimiento e instalación en ciertos lugares del mundo.

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