Coca Cola en el Norte

Suelo leer la revista argentina Lugares un mes más tarde. La razón es simple: la compro de segunda mano en el Parque Rivadavia, donde 30 días más tarde sale un 30% menos. O sea, pasa de 9,90 a 7 pesos. Sé que si alguien del staff de Lugares lee esto me querrá matar, pero de vez en cuando ser un poco sincero tampoco está tan mal. Ahora bien: durante una buena cantidad de meses, compré Lugares por una cuestión casi de seguir el mercado. Francamente, tenía lindas fotos, pero sus notas apenas las leía. No me gustaba gran cosa, y no me parecía muy útil.

Pero al menos en el último año, debo reconocer que Lugares ha mejorado bastante. Cada nota no sólo tiene su parte “descriptiva”, sino que incluye un apartado con precios, hoteles, lugares interesantes para conocer. Y eso es algo que me parece muy valorable. Por su tipo de apuesta comercial, la revista apunta a un público de sectores altos y medios altos, que no tienen mayor inconveniente en pagar más de 50 dólares la noche en un hotel, pero eso es ante todo una elección comprensible en un mercado donde todos quieren apuntar al que más gasta. En mi caso, seguramente no entro en ese target -los docentes y periodistas en Argentina no estamos justamente en el segmento que más gasta-, pero eso no impide que las notas puedan interesarme.

El último número que compré -de segunda mano- es el que está dedicado al Norte de la Argentina, de donde extraje la foto que abre la entrada. Hay una buena recorrida por destinos en Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. Hasta hay una nota sobre lucha libre en El Alto de La Paz que vale la pena leer, y no sólo mirar. Me gustaría que muchos de los suplementos de viajes de los diarios comenzaran a seguir un poco la ruta que ha tomado lugares; no es mi revista de viajes ideal, pero al menos su contenido ha comenzado a resultar interesante. Lo cual, francamente, no es poco, y menos en un mercado como el argentino.

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