El turismo vive muchas veces de la memoria. Se propone ayudarnos a traer de nuevo al presente ciertos sentimientos, sensaciones. Y, desde ya, las empaqueta en un formato comercialmente explotable, que permita reproducirlos de manera económicamente rentable. Pero, si lo vemos desde el punto de vista personal, hay recuerdos y recuerdos. A poca gente, excepto a nosotros, le importará si hemos llorado con una canción, si fuimos mejores personas después de descubrir una banda, o que papel ha jugado la música en nuestra vida.

Hace algunos años, Phil gatenby editó Morrissey’s Manchester, un libro que recopilaba todas las referencias a Manchester en las canciones de Morrissey en la época en que era cantante de The Smiths. Ese libro dio lugar a un tour que recorre esos sitios, y que por lo general recorre las calles de la ciudad en las fechas en las que toca el Moz. Parte de esas referencias, como la prisión Strangeways, o el mítico Salford Lads Club, en donde se tomó la foto que se encuentra en el sobre interno de The Queen is Dead, forman parte del recorrido.

Desde el punto de vista del mercado turístico, crear un tour para recorrer la Manchester de The Smiths es casi una obviedad. ¿Acaso no son la ciudad en donde la banda nació y se desarrolló? Ese tipo de atributos diferenciadores no se pasan por alto en este segmento; se usan para crear productos. Pero desde el punto de vista personal, no podemos más que sentirnos un poco incómodos. The Smiths fue la banda que nos hizo sentir especiales; de hecho, hay bromas en muchos sitios de música acerca de los relatos de fans que siempre aseguran que aquellas canciones “les cambiaron la vida”. Frente a ello, encontrar que aquellas cosas que fueron tan relevantes para días en los 80’s, ahora estén convertidas en un tour estándar, que pasea aquel amor convertido en un fanatismo incondicional, acrítico y, en el fondo, inofensivo.

Claro que me gustaría conocer Manchester. Incluso no me molestaría usar la guía para ubicar más rápido los sitios. Pero la sola existencia de un tour y una guía, en el fondo, nos hace sentir tan poco especiales, que buena parte de la experiencia Smiths desaparece. Al menos por ahora parece que, por suerte, llevan menos gente que los tours de The Beatles en Liverpool :).

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