En noviembre del año pasado, publiqué una entrada dedicada a un lugar llamado “La Cueva del Che”, situado en la localidad de Alta Gracia, en la provincia argentina de Córdoba -Guevara vivió allí buena parte de su infancia, por problemas de salud. Un flyer del este negocio, que me habían entregado en la Feria Internacional del Turismo, invitaba a fotografiarse “jugando al ajedrez con el Che en la cueva de Sierra Maestra y en un nido de ametralladoras con guerrilleros”. La publicación del artículo ha sido seguido por una interesante serie de comentarios de personas de Alta Gracia, en donde han aparecido muchos elementos sobre el tema que aquellos que no vivimos en la ciudad desconocemos. Desde las presuntas filiaciones políticas de los responsables de “La Cueva del Che”, hasta críticas muy duras en contra del museo. Tal intercambio de opiniones muestra puntos interesantes. Por un lado, lo difícil que es para quienes no vivimos en Alta Gracia discriminar de manera adecuada los cruces entre política local y el uso comercial de la figura del Che Guevara. Por otro, el valor de los comentarios en un blog; buena parte de lo que se ha publicado en este humilde emprendimiento no creo que haya aparecido en medios locales de Alta Gracia -aunque si estoy equivocado, avisen. La relación entre lo local -las relaciones de poder que se dan en Alta Gracia- y una lectura mucho más centrada en una agenda global que vincula turismo, marketing y política -que es cierta medida la posición desde la que parten las lecturas de este blog, en el cual menos del 40% de los lectores vienen desde Argentina- es parte de lo que deberíamos analizar.

Este tipo de discusión no se podría haber dado en un medio masivo de comunicación, al menos como tradicionalmente se plantean las relaciones entre periodistas y lectores. Buena parte de los conocimientos de éstos últimos jamás habrían tenido oportunidad de publicarse. Pero a la vez, nos sitúan en un punto frágil y complejo: ¿cómo determinar la fiabilidad de lo que se publica sobre acontecimientos locales de los cuales no tenemos mayor capacidad de acceso directo? ¿Cómo no ser parte de una operación política, o una discusión de la que somos más bien ajenos? La respuesta, dirán muchos, es confiar en nuestros lectores. Y en eso estamos los que hacemos este tipo de sitios. También habla de que los significados construidos alrededor del turismo no son sólo tema de debate de expertos, sino que están en la agenda de muchas personas que no viven o pertenecen profesionalmente al campo profesional ligado con los viajes. Y eso no está nada mal, en tanto nos ayuda a abrir nuevas formas de leer el mercado turístico.

Por cierto, si alguien conoce algún otro hecho turístico local conflictivo o interesante que crea conveniente que aparezca en las páginas de Blog de Viajes, no tiene más que avisar en los comentarios de esta entrada o mandarme un correo electrónico a [email protected]

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