En los últimos años, han aparecido análisis y posturas que analizan el mercado del turismo de forma más crítica, y que no creen que éste deba ser visto, simplemente, como si todo fuera pura ventaja. Esto es, que no estamos frente a “un negocio en el que todos ganan”, como muchas veces se lo quiere presentar. En gran cantidad de ocasiones, las transformaciones ocasionadas por el turismo causan consecuencias no tan positivas en parte de la población local, o los beneficios producidos son mayormente apropiadas sólo por una parte bastante pequeño de los habitantes de los países -y a pesar de eso, se insiste en que “con el turismo todos tenemos trabajo“. Parte de esas posturas críticas están trabajando al interior del Foro Social Mundial, bajo el nombre de Foro Global de Intervenciones en Turismo (GTIF). En estos días, han estado debatiendo en el Foro desarrollado en Karachi, Pakistán, y eso ha tenido una modesta cobertura en la prensa (enlaces al final de este texto). Muchas de las afirmaciones suenan sorprendentemente críticas para el campo turistico, que en general ha logrado imponer una visión muy positiva de sí mismo en los medios (tomado de lo publicado por el diario Clarín a partir de un cable de la agencia DPA:

El GTIF tiene una red de activistas en países en desarrollo que están comprometidos en “cambiar el carácter del turismo mundial hacia un turismo que sea justo y equitativo”, dijo Albertina Almeida, integrante del foro y que procede de la India. La representante, que trabaja para el GTIF en India, añadió que los países en desarrollo, en una búsqueda desesperada de divisas y bajo la presión de gobiernos poderosos y de las instituciones financieras mundiales, a menudo venden a la industria del turismo sus maravillas naturales.

“A largo plazo, estos países subyugan sus economías, devastan su medio ambiente, someten a sus mujeres y niños a abusos y permiten que sus culturas se vean inundadas por la industria del turismo del día a día”, afirmó.

Independientemente de lo que piensen acerca de este tipo de declaraciones, no deja de un objetivo importante reinstalar, dentro del campo del turismo, el debate acerca de las consecuencias de algunas políticas de desarrollo. O sea, que optar por desarrollar un mercado de viajeros internacionales en el país lejos está de estimular su llegada y luego sentarse a esperar que los beneficios se repartan de manera equitativa. Aún cuando las problemáticas varían en diferentes destinos, vale la pena analizar también los costos del desarrollo turístico en muchas poblaciones locales, si es que no queremos que éstas comiencen a rechazar la llegada de turistas.

Más sobre el tema en Clarín; Khaleej Times (inglés); Prensa Latina (inglés). El documento producido en el Foro Social Mundial de 2004 se puede leer aquí (inglés; PDF). En cuanto se encuentre disponible el documento de la última reunión, publicaré el enlace.

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