¿Cuáles son las razones que han impedido que el modelo de líneas aéreas de bajo costo no se extienda rápidamente por América Latina? Hay varios puntos que seguramente impiden replicar el modelo europeo en nuestra región. Como ya hemos comentado en ocasiones anteriores, el modelo low-cost basa buena parte de sus bajas tarifas en la posibilidad de usar aeropuertos secundarios, más económicos que los principales; en eliminar la intermediación mediante la venta de pasajes por Internet; en la segmentación del pasaje del avión en varias tarifas, para lograr una ocupación mínima del vuelo y ser más agresivos en los vuelos en días o épocas con menor demanda; en la disminución o desaparición de servicios gratuitos, como comida, que en muchos casos sólo está disponible previo pago; en la adquisición de una flota de aviones del mismo tipo, lo que disminuye los gastos de mantenimiento; hacer vuelos más bien cortos, que no tienen costos demasiado altos de combustible; y por último, en la desregulación del mercado laboral, que permite pagar sueldos menores que los abonados por las grandes líneas aéreas.

Pero las líneas aéreas que en América Latina ya ofrecen precios más económicos, como Gol y Bra, sólo han bajado en una proporción limitada el valor de los vuelos. Lejos estamos de los brutales recortes de las tarifas que se han dado en Europa, y en menor medida en Estados Unidos. Algunas características del modelo han sido imitadas, como la segmentación del pasaje en varios valores, la venta de comida -o servir almuerzos y cenas muy modestas- y vender pasajes por Internet. Pero otras partes del modelo no se pueden imitar por otras partes del mundo.

En primer lugar, muchas de estas aerolíneas europeas han explotado la posibilidad de usar aeropuertos secundarios, que tenían menos vuelos y querían lograr algo más de tráfico, para tornarlos cabeceras de sus vuelos. Pero, por el tamaño de Europa, incluso estos aeropuertos secundarios se encuentran a corta distancia de grandes centros urbanos. En América Latina esta opción no es muy razonable. Si tomáramos por caso Buenos Aires, usar aeropuertos como el de Mar del Plata, Rosario o Córdoba no tiene mayor sentido, ya que se encuentran a 4, 6 u 9 horas de la capital argentina. El caso se repite en todas las naciones latinoamericanas, ya que hasta las más pequeñas tendrán varias horas de transporte entre las grandes ciudades.

Segundo, la gran distancia entre centros urbanos en esta región del mundo es otro problema. Los vuelos son largos, el consumo de combustible es alto, y los costos se van para arriba.

Y todo esto sin meternos en otros temas complejos, como la regulación del mercado aeronáutico en la región, que no siempre se destaca por su dinamismo.

Y punto final: a pesar de que los valores de los vuelos en América Latina siguen siendo altos, la demanda por pasajes es realmente muy fuerte. En épocas con cierta demanda, es imposible comprar tickets si no lo hemos hecho con cierta anticipación. O sea: ¿para qué bajar más los pasajes si total la demanda sigue bien arriba?

Estuve armando aparte una lista de aerolíneas de bajo costo en América Latina. He mencionado en esta entrada a Gol y Bra, pero me faltan modelos similares en México y Centroamérica. Si ustedes conocen aerolíneas de ese tipo en esas regiones, avisen en los comentarios.

Y por último: este es un simple blog, así que nada de dejar pedidos de pasajes de ciudad x a ciudad XX. Vayan y miren en las páginas de las aerolíneas.

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