Rio, como se sabe, suele ser una ciudad calurosa. Por ello, el aire acondicionado está simplemente por todos lados, y programado en una temperatura bajísima. Pueden pasar cosas un poco ridículas a veces. Como cada vez más buses tienen ar condicionado en Rio, uno puede morirse de calor en la calle, y luego estar tiritando dentro de un micro. La verdad es que no entiendo como no se enferman con semejante cantidad de cambios de temperatura.

Otro punto: los molinetes. Estos están en todo ómnibus de transporte público por Brasil. Básicamente, su tarea es contabilizar la cantidad de gente que entra al bus. El cobrador te habilita el pase, previo pago del boleto, y no te da ningún comprobante del viaje. El molinete es muy molesto, sobre todo en los lugares con playas, o cuando acaba de llegar. Tener que andar pasando las mochilas o valijas a través de ellos no es lo más cómodo del mundo. Y como cualquier otro método de control en América Latina, suele ser burlado constantemente. Por ejemplo, he visto que algunos niños pagaban por uno y pasaban dos juntos por el molinete. O que subían por la puerta de atrás, y de esa manera no eran contabilizados.

Quienes tampoco pasan por el molinete son los ancianos, pero aquí el tema es legal. Pasada cierta edad, las personas mayores no pagan boleto, y se sientan en los asientos que se encuentran en la parte delantera del bus. Por lo que vi, en Rio hay mucho énfasis en el tema del respeto a los mayores. Los ancianos, discapacitados y las embarazadas suben primero a los micros, lo cual es parte de una regulación estatal, y no parte de una concesión de los pasajeros. Ese tipo de norma se extiende a otros tipos de eventos.

Seja cidadao

Por ejemplo, según leí en la revista Veja, una de las de mayor circulación en Brasil, durante la venta de entradas para el show de U2, muchas personas se llevaron consigo a sus abuelos consigo para lograr una mejor posición en la cola. El tema motivó tantas quejas que para la segunda fecha de U2 los tickets se vendieron sólo por teléfono, donde la regla de que ancianos y discapacitados pasaban primero no se aplica. Por cierto, los estudiantes también tenían un descuento del 50% sobre el valor de la entrada, algo que ignoro s se aplica en algún otro lugar de América Latina.

Otro tema: ¿por qué nunca los transportes públicos en Brasil te dejan algún comprobante? En el Metro de Rio pasa lo mismo; uno deposita el boleto en el molinete y este ya no regresa. Me pregunto como hacen para certificar que un pasajero tiene derecho al cobro de un seguro en caso de un accidente. O como hace la gente que debe presentar boletos para el cobro de viáticos o cosas así.

De todas maneras, hay que reconocer que en general el transporte público de las ciudades grandes de Brasil está bastante organizado, al menos en comparación con muchas ciudades latinoamericanas. El precio del boleto no es nada económico si lo comparamos con otros países de la región, pero el estado de los micros y la frecuencia con la que pasan es bastante buena. Algo que no puede verse en otros sistemas más descentralizados o con costos más económicos. Lo único malo de Rio es que el Metro, o subterráneo, no se encuentra demasiado extendido -la geografía carioca es implacable- y que finalmente habrá que depender de buses para llegar a áreas como Ipanema, donde el tráfico es una verdadera pesadilla.

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