Llueve, llueve, y llueve… En Rio de Janeiro no para de llover todas las tardes. Claro, si elegiste visitar esta ciudad en enero es algo que tiene altas probabilidades de suceder. Es el mes más lluvioso del año en esta ciudad. El problema es que justamente enero es un mes que para muchos en el Cono Sur es sinónimo de vacaciones y viajes. Justo por estos lados se le da por llover. Igual hay que salir y disfrutar.

Casi con puntualidad el agua se presenta para nublar la ciudad hacia el mediodía e impedir de nuevo la posibilidad de llegar al Pan de Azúcar. Al menos en el Corcovado ya estuvimos -¿acaso se pensaban que me lo iba a perder?- y me dediqué más tiempo a filmar a los turistas haciendo sus cosas que a mirar al Cristo y sus enormes brazos. Lo demás: Niterói, Leblon, Ipanema, Santa Teresa -donde me estoy hospedando-, Lapa, el Centro, todo eso, mañana, cuando esté un poco recuperado de las caminatas, las cervezas y las caipirinhas.

Había muchos comentarios en la cola de moderación. Algunos van a tener un poco para las respuestas, pero en la medida de lo posible iré contando algunas cosas sobre Floripa y Barra da Lagoa, y lo demás.

Ahora, me voy a tomar unas cervezas porque hoy es mi cumpleaños, y porque estoy en Rio, y porque ha dejado de llover :).

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