La experiencia del viaje no comienza cuando ponemos el pie en el avión o el micro. Arranca mucho antes, desde el momento en que tenemos una vaga idea de que nos gustaría conocer ciertos lugares. Esa idea luego puede comenzar a tomar forma bajo la forma de preparativos para el viaje. Averiguar los costos, evaluar su impacto en nuestros ingresos, sacar los pasajes, comenzar a buscar información, armar las mochilas. Ese lento proceso de preparativos es tan parte del viaje como el traslado mismo. Y suele ser el período más tenso; al fin y al cabo, cuando estamos en la ruta, las cosas suceden más rápido -y nos damos cuenta de que tanta búsqueda de la información a veces fue bastante inútil.

Ahora estoy en ese proceso previo al movimiento, leyendo y buscando información sobre el sur de Brasil – o sea, desde Rio de Janeiro hasta Porto Alegre. El turismo de esa zona es el que apunta a las playas, pero al menos en mi caso necesito andar de acá para allá. Si me quedo más de dos días en una playa ya francamente comienzo a aburrirme un poco. Así que lo ideal es recorrer varios puntos en los 14 días que estaré en Brasil -algo de lo que ya hablé en una entrada anterior.

Por desgracia, la información turística de calidad sobre Brasil no abunda en Argentina. Como al parecer se da por sentado que la mayoría de los argentinos van allá a lagartear -o sea, a tirarse en una playa bajo el sol todo el día- es muy difícil hallar, por ejemplo, guías decentes. O sea, nada de querer comprar por aquí la Lonely Planet. Tampoco es tan fácil hallar mapas, aunque al menos en este caso está disponible uno editado por De Dios Editores -y que es interesante por el mapa solamente, porque la información que brinda es muy acotada, y con un target clase alta / media alta. Así que si uno quiere chequear guías en inglés desde Argentina, no queda otra que mirar en Amazon. Claro que eso tiene su costo; al valor del libro, hay que sumarle 7 dólares cada volumen que compremos más 6 dólares por el envío total. Por ejemplo, la Lonely Planet Brazil, que cotiza a 17,81 dólares termina costando 30,81 dólares. Lo cual es bastante en un país con un tipo de cambio bastante más arriba que el resto de los países de América Latina.

Desde ya, buena parte de la búsqueda fue hecha por Internet. Para ello, una herramienta muy útil fue Writeboard, donde mi esposa y yo fuimos agregando datos -hoteles, horarios, micros- de manera colaborativa. Para quienes no conozcan este sitio, el funcionamiento es simple: damos de alta una página privada, que tiene una contraseña; luego, agregamos la dirección de las demás personas que participarán del contenido; luego, les llega por mail el password. Y listo; luego se trata simplemente de agregar texto como en un wiki cualquiera. Lo bueno es que varias personas pueden sumar datos a una misma página sin necesidad de estar cruzando correos electrónicos todo el tiempo -además, ese tipo de información suele ser difícil de consolidar. Apenas depure un poco el contenido, voy a agregar los datos en el WikiNomade.

Y por ahora, seguimos en las averiguaciones. Al menos, hasta fines de enero, cuando salgamos de una Buenos Aires seguramente calcinada bajo el feroz verano porteño.

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