Una de las zonas del mundo que más énfasis está poniendo en impulsar su desarrollo turístico son los países árabes petroleros. Recientemente se conoció el plan de Dubai de duplicar en cuatro años la cantidad de habitaciones disponibles, y seguir concentrándose en turismo de negocios; también hay varios emprendimientos en los Emiratos ?rabes Unidos. Ahora, Arabia Saudita ha difundido un proyecto de impulso del turismo por 26 mil millones de dólares. La idea: impulsar un nuevo centro financiero y de ocio para viajeros de negocios e internacionales, que además estará a una hora de La Meca, lo cual también permitirá brindar mejores instalaciones al medio millón de personas que cada año visita el santuario religioso más importante del Islam. Como estará mayormente ubicado sobre la costa, el proyecto incluye mejoras en el puerto, que es uno de los 10 más grandes del mundo.

Desde ya, en el caso de algunos países árabes, hay una planificación del uso de los excedentes que están ingresando gracias al alto precio del petróleo. Y el turismo aparece como una alternativa bastante interesante. Y en todos los casos, se apunta a un turista de negocios y de alto poder adquisitivo, a quien no sólo se le promete muy buenas instalaciones sino un clima de mucha tranquilidad para llevar adelante sus proyectos. Claro: allí no hay partidos políticos de oposición, ni manifestantes contra los proyectos de cierta parte de la Organización Mundial del Comercio. Al igual que en el caso de China, tenemos nuevamente un “buen clima de negocios” que depende en buena parte del “mal clima para la libertad de expresión”. Pero ya saben: lo importante es el dinero, y las libertades públicas no son un tema a tratar.

Aún así, es todavía una gran incógnita si los países árabes lograrán instalar definitivamente sus destinos en el mercado turístico internacional, y podrán sostener su competitividad. Algo que sabremos recién en los próximos cinco años.

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