Una mirada casi de sentido común diría que aquellos destinos turístico que sufren algún desastre natural o causado por la mano del hombre, del tipo terremoto o atentados terroristas, sufre un daño económico muy importante. La razón es sencilla: los turistas dejan de visitar esa zona del mundo porque temen por su seguridad. Ya saben: nada es menos atractivo para el turismo que la falta de seguridad.

Pero parece que vamos a tener que empezar a cambiar de opinión al respecto. De acuerdo a lo que publica el International Herald Tribune, los destinos turísticos que sufrieron algún tipo de desastre no sólo se recuperaron muy rápidamente, sino que incluso superaron las cifras en cuanto a facturación y cantidad de turistas que tenían antes del período de problemas.

Por ejemplo, en Sri Lanza, que a fines del año pasado sufrió el tsunami y nada menos que 30 mil personas muertas y desaparecidas, este mes tiene la cifra de reservaciones más alta de su historia. En Bali, en octubre de 2002, más de 200 personas murieron en una serie de atentados contra lugares frecuentados por turistas. Si bien después de los ataques la cantidad anual de turistas cayó a algo menos de un millón, en 2005 será casi un millón y medio los que visiten la isla. En Phuket, Tailandia, más de 500 suecos murieron por el tsunami; menos de doce meses después, los suecos están viajando en mayor número a Phuket que antes del desastre. Y algo similar ha sucedido con Londres, que no ha tenido mayores problemas después de los atentados en el subte. Los entrevistados en la nota del Herald cuentan que incluso destinos que han tenido bastante mala publicidad en el pasado debido a su inseguridad, como Brasil, están teniendo cada vez más reservas.

Alguna de las explicaciones de los agentes de viajes y especialistas son bastante impresionantes. Algunos argumentan que con la guerra de Irak el tema de los atentados terroristas se ha hecho algo de todos los días, y que ya no impacta más a los turistas. Lo que ayer era shockeante, hoy es banal. No importa como, lo importante es que el destino reciba publicidad, aunque sea negativa.

Desde ya, esta explicación mediacéntrica -los medios han banalizado los desastres y los atentados- no debería ser aceptada tan fácilmente. Es evidente que algo está cambiando en el mercado turístico, hasta tal punto que los turistas, antes reacios a visitar cualquier destino mínimamente inseguro, ahora están dispuestos a correr más riesgos, a no tomar tan a pecho los desastres naturales, y a visitar una mayor variedad de destinos. Antes eso de tomar riesgos era visto como un patrimonio de los viajeros. ¿Será que los turistas se están volviendo cada vez más viajeros?

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