Durante mucho tiempo, nos acostumbramos a un tipo de información undireccional. Los medios presentaban los artículos, nosotros los leíamos y a lo sumo podíamos mandar alguna carta de lectores si teníamos inquietudes. La interacción con el medio no iba mucho más allá. Pero en los blogs, que por lo general permiten comentarios, la situación es muy diferente.

Tomemos por ejemplo una nota sobre algún destino en Europa. El periodista investigaba previamente, viajaba, contaba lo que había visto, y listo. La forma en la que él había llegado hasta ahí no formaba parte de la nota; o sea, ciertas condiciones de producción se eliminaban del texto final. Si se había trasladado hasta allí como parte de sus vacaciones, o invitado por la secretaría de turismo de algún país o una agencia de viajes, ese tipo de cosas no aparecían. En cierta medida eso formaba parte del backstage, de la parte de la realización de la nota que los lectores no tenían porqué conocer.

Con la llegada de los blogs y los comentarios, estas cosas han comenzado a cambiar. Si yo escribiera algunas entradas dedicadas a algún destino en Europa -ojalá sea pronto, no viene mal soñar un poco- buena parte de las preguntas de mis lectores serían, justamente, sobre ese backstage. Cuánto salió el pasaje, cómo averigué esos datos, que guías y sitios de Internet consulté, cómo prepararse para el viaje, cuánto sale el alojamiento, donde me hospedé… Si mi respuesta es “me invitó una agencia de viajes, y me la pasé de excursión en excursión, todo pago, y no tengo ni la más remota idea de cuanto cuestan esas cosas” -porque, claro, no tuve que pagarlas ni preocuparme por organizar el viaje- mi experiencia del lugar perderá mucho sentido para mis lectores. En tanto no me vi obligado a planificar el viaje como cualquier mortal, seré incapaz de responder buena parte de las inquietudes de los comentaristas.

Y aquí hay una interesante distancia entre el periodismo gráfico, que no permite la interacción directa con los lectores, y los blogs que posibilitan dejar comentarios. La experiencia del viaje del periodista de viajes, al que le organizan el viaje, no es demasiado interesante para el lector, que quiere ahora saber más datos para planificar su propio traslado. Y esto es parte del proceso que deberemos aprender todos: no somos capaces de dar respuestas a todos los interrogantes, y sin la ayuda de nuestros lectores, no podremos con todo. Muchas veces me siento desbordado con la cantidad de interrogantes que dejan los comentaristas en este blog. Por suerte, más de una vez algún lector caritativo ha salido a responder inquietudes, y me ha ayudado con la gestión de Blog de Viajes. Por desgracia, no todas las preguntas suelen ser bien recibidas: nunca falta el que pregunta algo cuya respuesta ya está en el artículo o en los comentarios anteriores. Me dan ganas de gritar “primero lean todo el texto y los comentarios!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!”, pero como soy educado, no lo hago :)

En el futuro, los relatos de viajes más interesantes serán los que produzcan nuestros iguales, los demás usuarios de la Red. Mal que les pese, periodistas e industria turística tendrán que irse acostumbrando al tema. Porque la experiencia del viaje no es sólo la experiencia del lugar; la planificación del traslado mismo es parte de nuestros interrogantes y dudas.

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