La huelga por tiempo indefinido que llevan adelante dos de los gremios que agrupan a los trabajadores de Aerolíneas Argentina es desde hace días una de las noticias más importante de la agenda de los medios argentinos. Hay mucho énfasis en la pésima situación por la que están pasando muchos turistas, varados en destinos de los cuales no pueden salir -en particular, los turistas extranjeros.

Pero mi sensación es que, aún cuando muchos “lloren” por los turistas, en el fondo sus problemas no les importan demasiado. Algunos medios, por ejemplo, usan sus problemas para darle énfasis a su tradicional retórica antisindical y para impulsar una agenda política donde mezclan la huelga con los piquetes y cualquier cosa que no les guste. Mientras, la empresa usa el conflicto para dejar en claro que necesita un incremento de tarifas, y que de esa manera daría los aumentos de sueldos. Eso echa la pelota hacia el gobierno, que debería decidir subir el costo de los pasajes. Los pilotos y el personal técnico se niegan a volver al trabajo hasta que no se les den los aumentos. Como verán, un cuento que parece va a dar para largo.

La gravedad de la situación se da en que el mercado de cabotaje local es, en un 90%, controlado por Aerolíneas Argentinas, lo cual está dejando a muchos destinos del interior del país en una situación crítica, con caída en la ocupación hotelera y aumentos en los precios de los micros -porque desde ya no se iban a perder retocar los precios hacia arriba por el aumento de la demanda. Y mientras muchos turistas siguen varados, gobierno, sindicatos, empresa y medios juegan su juego y sacan sus ventajas, y el resto mira y espera.

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