Los atentados que ayer mataron a 56 personas en Amman, Jordania, son un nuevo capítulo de la focalización de ciertos movimientos terroristas sobre el turismo. Ya había pasado en Egipto hace algunos meses, y ahora le tocó a algunos hoteles de lujo jordanos. Hasta hace algunos años, el mercado turístico difícilmente sufría este tipo de ataques. Pero los tiempos han cambiado, y todo parece indicar que el turismo ha pasado a ser un objetivo más. Y esto ya no se limita sólo a Egipto, sino que se extiende a otros países. Lo dicho en ocasiones anteriores: contra ciertos sentidos comunes, la apuesta por el turismo no está exenta de riesgos; si mucha gente depende del turismo, este tipo de ataque provoca un daño enorme que va más allá de los destrozos materiales.

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