Se ha armado todo un debate en varios medios argentinos alrededor de la propuesta de las cámaras turísticas de modificar el calendario escolar para favorecer el turismo interno. La idea es acortar las vacaciones de verano y que existan más períodos tipo Semana Santa distribuidos a lo largo de la temporada. De esa manera, las familias tendrían más incentivo para salir de la ciudad. Pero parece complicado que la propuesta sea aceptada, ya que la mayor parte de los funcionarios ya se apuró a decir que la propuesta sólo considera los intereses del sector turístico, y no los de la educación.

En cierta medida, la propuesta busca redistribuir ciertos recursos. Al salir de la ciudad por turismo, la ciudad de Buenos Aires sería la menos favorecida, ya que de allí saldría la mayor parte de los turistas internos. Pero, si lo vemos desde un punto de vista más “federal”, no parece tan malo. Eso sí: en el caso de que se apruebe esta medida y los empresarios turísticos se vean favorecidos, esperemos que el gobierno se ocupe de supervisar que los puestos de trabajo creados no sólo tengan sueldos decentes sino que, principalmente, hagan todos los aportes previsionales. Es que el sector del turismo ya tiene malos antecedentes en el tema del empleo precario, sin ningún beneficio social.

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