Si nos obligaran a describir el estado actual del campo de la comunicación, no podríamos dejar de señalar que existe una enorme fragmentación. Miradas, abordajes, metodoologías y objetos varían de manera enorme, y eso se puede ver cuando observamos el listado de ponencias que se presentaron en las IX Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación, que se realizaron el jueves, viernes y sábado de la semana pasada en la ciudad de Villa María, Córdoba, Argentina. Incluso cuando uno detecta ciertos objetos como más abordados, como por ejemplo el movimiento de piqueteros y trabajadores desocupados, verá que las lecturas sobre él difieren mucho, y pueden ir desde el trabajo de campo de corte más etnográfico a lecturas de la representación del movimiento en los medios o en ciertos grupos de ciudadanos. Frente a ello, siempre hay que optar por renunciar a hacer resúmenes temáticos, y debemos optar, más bien, por un intento de representación de la diversidad, que termina reflejándose en el listado de mesas que terminamos visitando a lo largo del congreso. O que querríamos haber presenciado; a veces la tiranía horaria nos obliga a seleccionar. Mi lista: estrategias de visibilidad en el espacio público; cuerpos y poder; discursos de legitimación en el arte; y la enumeración puede extenderse si sumo las que no fui pero me hubiera gustado presenciar. En mi caso, me tocó exponer mi ponencia sobre blogs e innovación en la mesa de Sitios y Territorios en la Red.

Los números de las jornadas marcan que hubo 259 expositores y 65 asistentes acreditados; tales cifras marcan que, por lo general, quienes asistían a las mesas eran, además, expositores en otros horarios. Tal característica no es extraña, ya que la enorme mayoría de las personas que concurrieron al congreso debieron movilizarse desde otras ciudades argentinas. A simple vista, no puede dejar de decirse que fue notoria la cantidad de ausencias, en particular de la Universidad de Buenos Aires; muchos de los expositores que habían presentado ponencias no concurrieron al evento. Tampoco debe llamar demasiado la atención; la débil capacidad de financiación de la investigación en la Universidad argentina termina produciendo estas cosas. Pero a la vez no es la primera vez que pasa en este tipo de Jornadas. Ya el año pasado en La Plata, en las VIII Jornadas nacionales, que se realizaron en La Plata, hubo una clara ausencia de alumnos de la misma facultad; en aquel momento, señalé que en ningún momento se notó que las jornadas tuvieran mucha relevancia, y que eso, evidentemente, era un problema de organización. Eso fue un retroceso con respecto a lo que sucedió en Comahue en las VII jornadas, donde hubo una visible presencia de alumnos de la facultad, aunque en aquel momento me preocuparon ciertos discursos de sentido común que habían aparecido en el plenario en el que se decidía cual sería la próxima sede que organizaría el evento -y que han logrado, entre otras cosas, que no piense aparecer más por un plenario de las jornadas. Finalmente fue La Plata la ciudad elegida en aquella ocasión, y eso se reveló como un error; las jornadas allí no alcanzaron mucha trascendencia, y eso es un punto que probablemente repercuta en el futuro de este congreso. En tanto se trata de una de las pocas ocasiones en que, de manera muy amplia, concurren investigadores de todo el país, podríamos preguntarnos sobre cuales son las estrategias para ampliar la visibilidad del encuentro. Me parece que una de las cosas que deben asumir los organizadores de cada sede es que es necesario impulsar la presencia de sus propios alumnos en este tipo de eventos; es una excelente ocasión para que aquellos que no expongan tengan acceso a una notable cantidad de exposiciones sobre una gran diversidad de objetos de estudio. Es también una forma de ampliar a futuro la participación en las jornadas.

Las jornadas del año que viene serán en la Universidad Nacional de San Juan. Me pregunto cuales serán las estrategias, de aquí en más, para ampliar la difusión del evento más allá de las estrategias que ya conocemos de difusores en cada universidad.

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