Pedro Krapf

Experiencia turística, interacción y autenticidad: el imaginario de los empleados de los hostels

Trabajo presentado en el seminario Comunicacion y Movilidad. Relaciones entre viajes, traslados y nuevas tecnologías de la información, profesor Jorge Gobbi, carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires, julio de 2005. .

Introducción

Un turista habituado a alojarse en hoteles tradicionales en sus viajes, o hasta cualquier observador ocasional, puede encontrarse frente a situaciones difíciles de comprender si entra en cualquiera de los hostels que funcionan en la ciudad de Buenos Aires. Clientes y empleados que se llaman por sus nombres o con apodos, charlas cotidianas sobre sus vidas personales o los lugares visitados por cada uno, clientes que dentro de lo posible suspenden momentáneamente sus solicitudes o pedidos cuando notan que los empleados están muy ocupados, o incluso empleados que le proponen a algún cliente que los ayuden con alguna tarea menor, son escenas que pueden observarse cotidianamente en estos alojamientos. Frente a la tentación general de elaborar explicaciones simplistas o esencialistas, mi intención es analizar esa relación entre empleados de los hostels y turistas como un proceso complejo que supone un imaginario de la experiencia turística distinto del que opera en los espacios de alojamiento turístico más tradicionales. Me interesa centrarme en un objeto de estudio que considero no se ha tomado en cuenta cuando se habla de turismo, como es el del tipo de alojamiento elegido por ciertos turistas. El alojamiento que un turista elija formaría parte de la experiencia turística tanto como los lugares que se visiten o eventos que se presencien durante la estadía en el destino turístico. Es decir que los hostels formarían parte de una experiencia turística diferente de la que preferirían los “típicos? turistas, tal como estos últimos son construidos en el imaginario occidental. Específicamente, me interesa dar cuenta del imaginario que construyen los propios empleados de los hostels de Buenos Aires, en tanto el mismo se constituye en su manera de comportarse, de pensar y de relacionarse; en suma, en tanto fundamenta como es y debe ser esta experiencia turística particular que se ofrece y que ciertos turistas estarían interesados en vivir.

Corpus / Metodología

El corpus de análisis de este trabajo consta de entrevistas realizadas a distintos empleados que trabajan en un hostel de la ciudad de Buenos Aires, con el interés de acceder a los imaginarios que el sector de la oferta posee y construye de su propia actividad y de la relación con los turistas. Se advierte que hice un primer recorte del objeto de estudio en el que deje de lado a los mismos turistas y esto debido a varias razones. Por un lado, debido a que los turistas suelen permanecer pocos días en los hostels, salvo excepciones, lo que se traduce en pocas posibilidades prácticas de realizar entrevistas en más de una oportunidad. Pero sobre todo elegí deliberadamente centrarme en los miembros de los hostels ya que muchos trabajos suelen focalizarse única o principalmente en los puntos de vista de los turistas, sus imaginarios y representaciones. La mayor parte de los textos académicos le asignan un lugar secundario o subordinado, si es que son tomados en cuenta, a los imaginarios de los residentes locales, en este caso los que trabajan en uno de los sectores de la industria turística. Como sostiene Chambers (2000), suele hablarse de tipologías de turistas desde el punto de vista de estos mismos, mientras que pocas veces se presta atención a las tipologías que construyen las comunidades receptoras. Como mencione anteriormente, es justamente mi intención profundizar el conocimiento de esta forma de alojamiento turístico a través de las representaciones e imaginarios que construyen los “protagonistas de la industria?. Conocimiento que podrá cotejarse con un análisis similar de los imaginarios de distintos grupos de turistas, pero que ya excede el marco y las posibilidades de este trabajo.

Por último, tuve que realizar un último recorte del universo de estudio por motivos de extensión de esta monografía y de recursos disponibles, para centrarme los empleados de un hostel de la ciudad de Buenos Aires (se reserva el nombre, ya que no es de mayor utilidad para la lectura del trabajo). Esta elección la realice por las posibilidades de acceso al establecimiento que se me permitieron y por la colaboración de los empleados entrevistados, además de considerar que este Hostel se ajusta a las intenciones de este trabajo después de haberlo visitado. Los empleados entrevistados solicitaron ser identificados simplemente como Claudia, Teté y Juan. Al momento de las entrevistas todos habían trabajado en el Hostel por más de seis meses. Claudia y Juan también trabajaron en otros establecimientos similares, pero después regresaron al Saint Nicholas. Teté además está cursando estudios en Turismo. Ella y Claudia trabajan como recepcionistas aunque hacen un poco de todo, como aclaran ambas, incluyendo gran parte de la organización y administración cotidiana del Hostel. Juan por su parte, trabaja en el turno de la noche, tanto para ayudar a los huéspedes con lo que necesiten de la cocina (ya que tienen acceso al uso de la misma si lo desean) como para limpiar y ordenar el establecimiento.

Como consecuencia del corpus recortado se comprenderá que las herramientas metodológicas utilizadas sean principalmente de corte cualitativo, centradas en los tres informantes mencionados, aún si en menor medida incluyo cifras cuantitativas de distintas fuentes para introducir a la situación del turismo o hacer referencias a su contexto general. Es decir que para acceder al objeto de estudio utilicé:

• Entrevista no estructurada o abierta: Son las realizadas en el primer contacto con Teté y Claudia, con preguntas amplias y sin un esquema fijo, alterando el orden y la forma de las mismas de acuerdo al ritmo de la entrevista, a modo de un “oyente interesado?. Consideré que era la manera más adecuada de empezar a conocer más sobre el alojamiento en hostels y de entrar en confianza con los entrevistados, pero al mismo tiempo de comenzar a indagar los imaginarios y los significados que ambas le asignan a los temas planteados. Las respuestas obtenidas alcanzaron esos objetivos y sirvieron para generar un cuestionario más específico.

• Entrevista semi-estructurada: En el caso de Juan, por su carácter más reservado y callado, en la primera entrevista no resultaba de gran utilidad la tipología mencionada en el punto anterior, por lo que fue necesario adaptarla a estas características casi desde el primer momento. En cambio fue de este tipo la segunda entrevista con Claudia y con Teté. Puede decirse que ésta última constituyó el informante clave, tanto por la cantidad como por la calidad de sus respuestas. Al plantear ciertos temas y subtemas con preguntas amplias el entrevistado puede realizar conexiones entre los mismos, al mismo tiempo que las respuestas permiten profundizar el análisis de las representaciones y los imaginarios que son de mi interés.

• Observación participativa pasiva: La mayor parte de las entrevistas fueron realizadas en la oficina de administración/recepción que se encuentra junto al salón principal del Hostel, la sala-de-estar, por lo que podía observar mucho de lo que ocurría en el establecimiento. Además, como los entrevistados se encontraban en horario de trabajo fui testigo de su interacción con los turistas, su forma de trabajar y demás aspectos que me aportaron información muy rica para complementar con sus respuestas.

Planteamiento del problema

La cuestión que se plantea con respecto al alojamiento en hostels es la de una relación distinta con el huésped: ¿Qué características tiene, desde el punto de vista de los empleados, esa relación y la experiencia turística que se ofrece en un hostel, que haría que ciertos turistas la prefieran por sobre alojamientos más tradicionales? Este es el objetivo de mi trabajo, del cuál se desprenden una serie de preguntas adicionales. ¿En que medida hay posibilidades de interacción social más profunda en un hostel que en otros tipos de alojamiento, tanto con los empleados como con otros turistas? ¿Esa relación cercana permite que los turistas conozcan mejor a los residentes del lugar visitado? ¿Es por esa razón una experiencia turística más auténtica que otras? ¿Todos los huéspedes prefieren el alojamiento en hostels por las posibilidades de interacción social que brinda? ¿O es que se trata de un medio económico de satisfacer otras motivaciones de viaje? ¿Qué tipo de saberes y conocimientos esperan los turistas que les aporten los empleados para satisfacer su objetivo de viaje? ¿Los huéspedes son turistas que quieren alejarse de todo producto del turismo masivo para conocer “siguiendo su propio camino? y de forma más auténtica? Como consecuencia de esto, ¿hasta qué punto puede considerarse al alojamiento en hostels como distinto a otros productos masivos, y que características tiene en común con los mismos? ¿Qué define la autenticidad de una experiencia turística en general y del alojamiento en hostels en particular?

Estos son algunos de los interrogantes que se me plantearon al iniciar la investigación. Para intentar responderlos y aportar conocimientos respecto del objeto de estudio y de la problemática planteada, utilizaré ciertos conceptos y categorías teóricas, que describiré en el siguiente apartado.

Marco teórico

En primer lugar, creo que es fundamental especificar desde que concepción de turismo se realiza este trabajo, ya que no existe una única definición aceptada que de cuenta de esta campo tan complejo sino que hay toda una serie de posibles definiciones que focalizan distintos aspectos. En este sentido considero que es importante no sólo dejar de lado la definición oficial que desarrolló la industria turística, a través de la Organización Mundial del Turismo (1) , sino incluso cuestionarla. Una definición tan amplia y con parámetros tan ambiguos puede comprenderse solamente desde la justificación de la propia actividad y de la intención de contar con números extremadamente altos en las estadísticas. Reducir el turismo al traslado físico de un entorno habitual a otro llevaría por ejemplo a, extremando un poco la idea, pensarme a mí como turista al momento de realizar la investigación de este trabajo, ya que no se trata de una zona que forme parte de mi “entorno habitual?. Pero lo más importante es que esta concepción deja de lado aspectos muy importantes del turismo, como las actividades anteriores y posteriores al viaje mismo. O lo que más me interesa para este trabajo, los imaginarios y las representaciones que entran en relación entre turistas y residentes empleados por la industria turística, y que son construidos antes, durante y después del viaje mismo. Por esa razón entiendo al turismo como lo define Ryan, en tanto es, antes que nada, la experiencia del lugar visitado: “the tourist product is not the tourist destination, but it is about experience of that place and what happens there: (which is) a series of internal and external interactions? (Ryan, citado por Burns 1999:31). Sin pretender que esta concepción de turismo se interprete como la única, considero que permite una reflexión más completa del turismo. Especialmente de los aspectos que me analizaré en este trabajo, en tanto que esa “experiencia del lugar? se apoya en representaciones e imaginarios, tanto de los turistas como de los empleados, que definen como debería ser esa misma experiencia para cada uno de ellos.

En toda interacción se ven involucrados distintos imaginarios. El imaginario es “una construcción cultural, histórica, comunicacional que opera en función de instituciones sociales y por actores sociales. El imaginario es un modo de interpretar e interpelar al mundo? (Martini y Halpern, 1998:2). Los imaginarios permiten la construcción de cómo un grupo se ve sí mismo y cómo permite ver al otro. Así es como el imaginario de los empleados del Hostel construye a sus otros, los turistas, y lo que estos esperan de la experiencia en ese alojamiento, para poder identificarse como un “nosotros?, los empleados que organizan o participan de esta oferta turística específica. Como es importante tener presente que las representaciones y los imaginarios se “encarnan? en prácticas concretas, será en base a ese imaginario que construyen los empleados que se define la “experiencia de lugar? que ofrecen a los turistas, y por lo tanto, su forma de relacionarse con los mismos.

Los autores también aclaran que para aprehenderlo es necesario rastrear e identificar las representaciones sociales propias del momento histórico que se encuentran presentes en la vida cotidiana de las sociedades: “el imaginario de un grupo actúa en las formas en que éste construye el sentido en un momento determinado? (Martini y Halpern, 1998:4). Podemos decir entonces, que el imaginario forma parte de la construcción de un sentido común por parte de los actores sociales. De acuerdo a la concepción de Garfinkel, el sentido común es un proceso por el cuál la vida cotidiana de los actores sociales mismos se presenta como una realidad preexistente, natural, indiscutible, “obvia? (Wolf, 1979). Por lo tanto, me interesa acceder al imaginario y a las representaciones de los empleados del Hostel a través de los comentarios “obvios? que realicen en las entrevistas sobre su actividad cotidiana, la relación con los turistas y lo que éstos esperan encontrar, desde la perspectiva de ciertas categorías teóricas de análisis que mencionaré a continuación.

Una posible interpretación es que los turistas prefieren la experiencia de alojamiento en hostels porque supone una interrelación más cercana y una manera de conocer mejor a los residentes del país visitado, a diferencia de lo que ocurre en hoteles y alojamientos más tradicionales. A partir de la relación cercana con los empleados e incluso la posibilidad de participar o ayudarlos en su actividad, los turistas considerarían esa “experiencia de lugar? como más auténtica, lo que estaría de acuerdo con las afirmaciones de MacCannell (1976). Considero que MacCannell aporta elementos útiles para el análisis, pero los mismos deben ser usados puntualmente ya que su concepción general presenta muchos problemas. Por ejemplo, el hecho de definir la motivación del turista únicamente como la búsqueda de autenticidad es una simplificación que ignora otros posibles intereses para viajar. Aún más, no permitiría entender por qué todos los turistas no se inclinarían por la experiencia auténtica de los hostels, si es tal, y por qué razón siguen existiendo hoteles tradicionales. Por lo tanto, utilizaré sólo aquellos puntos de la teoría de MacCannell que me permitan profundizar el análisis que me propongo y confrontaré su concepción a otros aportes teóricos, para comprobar como funcionan en el análisis del caso planteado, pero también como funcionan o se excluyen unos con otros.

Así, respecto a la cuestión de la autenticidad me interesa tener presentes los aportes de Gobbi (2000). MacCannell parece centrarse en una cierta autenticidad del objeto de estudio, esencialista, mientras que en el caso de los hostels parece ser más adecuado pensar que la “autenticidad es tal cuando está de acuerdo con la representación compartida entre turistas y ‘nativos’? (Gobbi, 2000:3). La cuestión a analizar es qué representaciones creen compartir los empleados con los turistas, pero también si consideran que existen otras que no son compartidas, para entonces sí discutir la cuestión de la autenticidad. Pero es importante no olvidar el contexto en el que se encuentran empleados y turistas, tanto respecto a este punto como para el trabajo en general. De Kadt (1979) sostiene que hay 3 posibles contextos en los que se da el encuentro entre residentes y turistas: “cuando el turista compra un bien o servicio al residente, cuando ambos comparten los mismos espacios físicos y cuando ambos intercambian información y/o ideas? (De Kadt, citado por Burns, 1999:229). Sostengo que en el caso de los hostels estos 3 contextos se combinan, lo que justifica la idea de una relación más cercana entre ambos y tal vez también la autenticidad de la misma, pero al mismo tiempo supone ciertos limites a esa misma idea.

Respecto a la motivación, como dije, me parece más operativo poder considerar múltiples y no una sola, como es el caso de Ryan (1991) quien diferencia nueve categorías de motivación del turista: “escape, self-fulfillment, prestige, shopping, social interaction, wishfulfillment, sexual oportunity, strengthening family bonds, relaxation? (Ryan, citado por Burns, 1999:43). Junto con esto, me interesa empezar a profundizar en las características que diferencian a los turistas que eligen alojarse en un hostel y no en otro tipo de establecimiento. Considero que la tipología de turistas de Cohen aplicada a la descripción de los mismos que realizan los entrevistados puede ser un primer paso en ese sentido. Remarco la idea de que sólo como primer acercamiento descriptivo puede resultar útil, ya que la caracterización es “somewhat deterministic (…) also it fails to account for individuals beeing, over time, several types of tourist as they undertake different travel experiences? (Burns, 1999:44).

Otro de los aportes de MacCannell que me interesa es la forma en la que aplica al turismo los conceptos de puesta en escena, de front (frente, escenario) y back (detrás de escena). Según el autor, en la actualidad se crean nuevas categorías intermedias, escenarios decorados para parecer detrás de escenas y bambalinas ordenadas para permitir el ingreso de visitantes, de forma que incluso al visitante que logre superar algunos de esos “montajes? le parecerán una continuidad infinita de escenas (MacCannell, 1976). Como se trata de una distinción social, propia de la interacción y no únicamente de espacios físicos, los conceptos de puesta en escena y detrás de escena son aportes importantes al análisis de la relación entre turistas y empleados. En toda interacción “el hombre se comunica a través de un conjunto de instrumentos (…) los lenguajes agrupados negativamente como “no-verbales? abarcan lo kinésico, proxémico, cronémico, paralingüistico, olfativo y táctil? (Grimson, 2001:61). Por esa razón, para analizar el tema de la puesta en escena es necesario también profundizar sobre los usos de la palabra y la configuración del tiempo y del espacio físico e interpersonal que se da en el Hostel (en este caso queda fuera de mis posibilidades el estudio de lo paralingüistico, del cuerpo, lo olfativo y el tacto) (2) .

Para profundizar las características de los turistas desde el punto de vista de los empleados del Hostel, me interesa confrontar la idea de que un imaginario, y sus representaciones asociadas, se conforma a través de ciertas generalizaciones tanto de los “otros? como de “nosotros?, con el hecho de que se reconozcan representaciones diferentes, particulares de los distintos actores en cuestión. O sea, cómo en el caso de los empleados pueden encontrarse representaciones generales respecto de los turistas o de sus nacionalidades, pero al mismo tiempo les otorgan diferentes características a sus huéspedes. Desde el ámbito académico son muchos los autores que sostienen que “en el plano de las sociedades y las culturas no hay unidades discretas clasificables como si fueran especies biológicas. Las “unidades socioculturales? son complejas, diversas, cambiantes. De ahí que muchos autores hayan elegido el camino de renunciar a toda clasificación? (Grimson, 2001:59). Pero en el caso de los empleados del Hostel se trata más bien de un problema de lógica práctica: no todos los turistas desean el mismo tipo de interacción y de trato, por lo tanto es necesario que puedan notar las diferencias. Las representaciones del tipo de “experiencia de lugar? que quieren los turistas suelen ser generales, como dije, por lo que en el caso particular del trato cotidiano, los empleados actúan de forma muy similar lo que Ginzburg describe como paradigma indiciario (1980).

Por último, me interesa incluir la idea de Lash y Urry de que el turismo debe ser analizado en términos socio-históricos, o sea, pensar el turismo dentro de las configuraciones socio-económicas de cada sociedad (1998). En este sentido, comenzaré el análisis con ciertas referencias a la influencia del contexto general del país en el turismo y cómo lo interpretan los empleados del Hostel.

Análisis

Contexto turístico

Aunque excede a este trabajo explicar y analizar en profundidad la situación socio-económica, así como sus causas, razones y consecuencias, haré una breve mención de las mismas en relación al turismo. Durante la década pasada, el modelo de convertibilidad que fijaba el valor de un peso en un dólar convertía a la Argentina en un destino caro para los turistas, sobre todo para los europeos y norteamericanos. A pesar de esto, la cifra de turistas que llegaron al país en 1999 fue de casi dos millones novecientos mil y un año después prácticamente igual. En 2001 la llegada de turistas desde casi todas las regiones bajó considerablemente, totalizando apenas poco más de dos millones seiscientos mil, es decir una baja de un 10% (INDEC, 2005). Aún a riesgo de sacar conclusiones apresuradas, podemos decir que esa baja pudo deberse por un lado a la creciente crisis económica y política del ámbito local, y por otro a la baja generalizada del turismo internacional después de los atentados en Nueva York de setiembre de 2001. A pesar del final del modelo de convertibilidad y del cambio monetario peso-dólar favorable a los extranjeros, en 2002 las cifras fueron ligeramente inferiores a las de 1999 y 2000 sobre todo por una menor afluencia de europeos y norteamericanos, aunque sí llegaron más turistas que el año anterior. Recién el año 2003 se superó la cantidad de esos años, con una cifra de poco más de tres millones trescientos mil extranjeros, o sea un 20% más que en 2002. Esta cantidad también superó por primera vez los tres millones de turistas de 1998, la máxima cantidad registrada hasta el momento a pesar de las características antes descriptas. De esta manera “el turismo en la Argentina se consolida como una de las principales exportaciones, ingresando el triple de divisas que las exportaciones anuales de carnes; casi el mismo número que las ventas al exterior de petróleo crudo, y muy similar al total de las transacciones comerciales de cereales hacia otros países? (Cámara Argentina de Turismo, citado por blogdeviajes.com, 2004).

Los hostels tienen características que los diferencian de las formas más tradicionales de alojamiento, como se verá en este trabajo, pero también poseen aspectos comunes a los mismos, e incluso con la situación del turismo en el país en general. Este tipo de alojamiento ya estaba presente en el país con anterioridad a los años descriptos aquí, pero a fines de los noventa se generó una cierta “moda? y se instalaron gran cantidad de hostels o alojamientos similares. Esta explosión pudo responder al mencionado récord de turistas del año 1998. Al respecto, Teté explica que “la mayoría empezó a abrir en el ’98 y ’99, porque fue el boom de los hostels en realidad. O sea, no abrieron en el pico del turismo, abrieron cuando no venía nadie. Pero desde fines del 2002 no sabes lo que era esto (el hostel); mucho, mucho mochilero?. Y Claudia opina que “lo del cambio favorable fue terrible (respecto a la cantidad de turistas), pero ojo que ni bien fue lo del cambio, cuando el dólar estaba más alto acá, no había tanto turismo por el tema de que estaban bastante asustados por lo del 20 de diciembre (de 2001) y las imágenes que circulaban, ¿no??. El año que fue récord en cuanto a cantidad de turistas hasta ser superado por el 2003, se asocia en el imaginario de ambas con un momento en el que “no venía nadie?. Ninguna de las dos trabajaba todavía en un hostel ni otro tipo de alojamiento turístico en 1998, por lo que es factible que esa idea de pocos turistas se deba a la representación generalizada de que el momento destacado del turismo es posterior a la devaluación del peso y a cierta estabilización de la situación político-social. Ejemplos de esa representación se encuentran tanto en medios gráficos (“Verano récord: llegará más de medio millón de turistas?, “Más de dos millones de turistas en lo que va del año? y “Buenos Aires es una de las ciudades más baratas del mundo? en el diario Clarín entre otras) como en diversas declaraciones de funcionarios de gobierno o portales de Internet oficiales. Pero también se da una asociación del Hostel con turistas jóvenes, sobre todo mochileros que en general buscan otro tipo de experiencia a la masiva, por lo que la idea de que en el ’98 “no venía nadie? puede entenderse como una referencia a que en ese momento la mayoría de los turistas que llegaban no se correspondían con ese imaginario.

Imaginario y Tipos de turistas

El imaginario de los empleados del Hostel relaciona en primer lugar, como dije, a sus huéspedes con mochileros y cierto tipo de turista que se aleja del circuito masivo. Juan dice que “la mayoría vienen solos o en grupos chicos, y les gusta andar por los lugares que eligen ellos, por su cuenta?. “Hay mucho lugar trillado, o sea el Kilkenny para ellos es un embole, entendés, porque esta lleno de turistas y hay muchos que no quieren estar ahí, porque dicen “vengo acá, quiero estar en lo que es de acá? explica Teté. Entonces podemos decir que los turistas que se alojan en los hostels se alejarían de la figura del “organised mass tourist? que se mantiene en la burbuja artificial de la industria del turismo casi sin interesarse por experiencias nuevas, como también del “individual mass tourist? que usa la estructura turística masiva e incluso visita los mismos lugares pero organizándose y moviéndose de forma independiente. Por el contrario, parece claro que se acercarían a un tipo de turista menos habitual que sigue su propio camino y busca distintos niveles de novedad en su experiencia turística, como lo son el “explorer? y el “drifter? (Cohen, 1974).

Sin embargo, también existen ciertos matices en el discurso de los empleados que parecieran contradecir la suposición anterior. Claudia afirma: “Ellos van solos. O sea, muy pocos compran city tours, la mayoría no. La mayoría agarra su guía y te pregunta cómo llegar y van. Porque vienen con sus cosas para conocer, vienen con la Lonely (Lonely Planet, guía internacional de viajes) o algún dato (…) Si te dicen La Boca no es así nomás, es porque quieren ver la cancha y quieren ver Caminito. Y van a Recoleta a ver el cementerio y preguntan donde está la tumba de Evita?. Podemos advertir que los turistas no son todos “explorers? o “drifters? porque, aunque vayan por su cuenta a través de un transporte público por ejemplo, visitan lugares como la cancha de Boca, Caminito, Recoleta y el Cementerio entre otros, que son los que típicamente visitan los turistas “masivos?. Y aunque, como dice Claudia, la mayoría de turistas no contrate tours otros sí lo hacen, y los entrevistados contaron muchas anécdotas respecto de huéspedes en tours. Por lo tanto, lejos de contentarme con señalar esa aparente contradicción, sostengo que es propio del imaginario de los empleados el hecho de considerar una cierta diversidad en los turistas que se alojan en el Hostel, aún si por momentos sus respuestas se basan en una tipología más o menos generalizada que distingue a los mismos de otros turistas.
Retomaré este punto más adelante para ampliarlo, pero por el momento podemos decir que esa característica del imaginario de los entrevistados coincide con lo dicho respecto de la tipología de Cohen en el marco teórico. Su utilidad está en tomarla como un primer acercamiento para establecer diferencias a grandes rasgos entre turistas, no de una forma determinista sino como características que en el imaginario del viaje de cada individuo se pueden combinar de diversas maneras, ya sea a lo largo de distintas experiencias turísticas o durante la misma. Es de esa manera que en el imaginario de los empleados del Hostel, los turistas que se alojan en el establecimiento se acercan a una imagen general de un “explorer? alejado del turismo masivo, pero que también actúa o puede actuar en algunos casos de acuerdo a características particulares, propias del “individual mass tourist?, del “drifter? o, menos habitualmente, del “organised mass tourist?. Teté resume esta idea cuando dice que “tampoco van siempre adonde no hay ningún turista, es como que están en la etapa de tránsito, en la franja de ni muy-muy, ni tan-tan?.

Motivaciones

Al plantear la imposibilidad de tipologías de turistas fijas y deterministas, queda claro que tampoco pueda considerarse una única razón para viajar, o que los turistas no puedan combinar o modificar motivaciones de viaje durante la experiencia turística misma. Si se tiene en cuenta solamente el deseo de una interacción cercana con los residentes del lugar visitado, se está tomando en cuenta solamente las características del “explorer? y del “drifter?. Todo turista que viaje en base a un imaginario de los otros dos tipos, o que quiera combinar esos aspectos en algún momento de su experiencia no masiva, quedaría reducido a una especie de tonto que viaja sin razón y que conscientemente paga por experiencias inauténticas. De manera similar al planteo de Gobbi respecto de que: “El turista como “tonto cultural? justifica que sus prácticas no sean estudiadas en tanto no son relevantes y a que sus actividades sean condenadas a un mero reflejo de los deseos del mercado? (Gobbi, 2000:5).

Por el contrario, los empleados del Hostel les otorgan una diversidad de motivaciones en los turistas. Por ejemplo, Juan afirma que “muchos vienen más que nada para pasarla bien, quieren salir a la noche, ir a los bares y discotecas, comer y tomar?. Al respecto Claudia aclara que “sí tuvimos personas que venían solas y estaban solas, con ganas de estar solas. O sea, cero relación con nosotros o con todo el mundo, sea para pensar, descansar o por lo que sea?. Como se advierte en estos ejemplos, el imaginario de los empleados otorga múltiples motivaciones para viajar a los turistas que se alojan en el establecimiento. De manera similar, Ryan describe ocho motivaciones además de la interacción social. A la pregunta de por qué cree que eligen Argentina en particular, Teté responde: “Creo que tenemos un país increíble. Y además de eso los favorece el cambio, creo que es por su oportunidad. Nosotros también les preguntamos a veces por qué no, no sé, Europa. “No, Europa es muy…?, mueren por nuestro estilo de vida. ¡Y las mujeres sobre todo!?. Ya en esa respuesta encontramos algunas de las motivaciones de Ryan como el “self-fullfilment? o el “wish-fullfilment? de conocer paisajes increíbles, la “social interaction? o “self-fullfilment? de acercarse a un estilo de vida por el que mueren, la “sexual opportunity? y la “social interaction? de relacionarse con mujeres. Es decir que, aunque los empleados consideran que los bajos costos (3) y la interacción social son motivaciones comunes a muchos de los turistas que eligen el Hostel, no para todos serán la principales o estarán combinadas con otras distintas.

Al igual que con la tipología de turistas, la intención no es la de utilizar esas categorías como conceptos duros y mutuamente excluyentes, sino que sirven para entender que se trata de un objeto de estudio complejo, que combina múltiples actores distintos que difícilmente puedan ser agrupados en una única generalización y que no poseen una motivación determinante. Más aún, ambas categorizaciones (la tipología de turistas y la categorización de motivaciones) entendidas como aquí lo planteo, permiten verificar que incluso en el imaginario de los empleados se construye, hasta cierto punto y junto a cierta generalización, a los turistas y sus intereses en ese sentido múltiple, diverso, no simplificado que mencioné anteriormente.

Para profundizar sobre lo que los turistas esperan al decidir alojarse en el Hostel y sobre la relación de los empleados con aquellos, es necesario ahora tratar la cuestión de la configuración de la comunicación verbal y no-verbal en el establecimiento.

La comunicación verbal

Esta primera característica de la comunicación adopta una configuración específica en el Hostel, distinta de la que se encuentra en otros alojamientos. En base a la observación participante, pude notar que las expresiones informales que aparecen en cantidad en las entrevistas realizadas son las mismas que utilizan con muchos de los turistas que entienden español, o muy similares al tipo de expresiones que usan en inglés. Podemos mencionar los “entendés? al final de muchas oraciones en un sentido de complicidad y cercanía (no como elemento irónico o de inferioridad del interlocutor), los “gringos? para referirse a los mismos huéspedes o a otros turistas más afines a lo masivo o el uso de “los mata? y “mueren por? como equivalente de algo que gusta mucho, entre otros ejemplos . Además, todos suelen llamarse por sus nombres, salvo cuando los turistas recién llegan y no se conocen con los empleados, y todos se tutean. El mismo carácter informal puede encontrarse en las charlas que entablan unos con otros, como ejemplifica Teté: “Yo además tampoco hablo tanto con ellos, pero porque no me gusta que estén sentados y caerles en medio, me siento como que me estoy metiendo. Pero vienen y te cuentan. Y te dicen “mirá las fotos, mirá acá?. ¡Vuelven de Cataratas y de los Glaciares muertos! Todos te dicen “así chiquito te sentís? al lado del Perito Moreno.? Claudia por su parte, comenta: “Siempre que puedo me siento a charlar, si no tengo muchas cosas pendientes y los papeleríos bastante ordenados me siento en la sala con ellos a charlar de lo que estén charlando. A veces me sorprendo de las cosas que terminamos hablando.? Estos ejemplos del lenguaje que se usa mayoritariamente en el Hostel, contrasta con las expresiones formales que suelen escucharse en los hoteles, sobre todo los de mayor categoría.

Grimson sostiene que otra lengua puede ser aprendida por una persona, pero mientras que en una institución educativa aprenderá la norma, en el uso cotidiano aprenderá una variedad específica (2001). Los turistas alojados en el Hostel suelen aprender e incorporar varias de las expresiones que utilizan los empleados, como por ejemplo las mencionadas anteriormente. Sobre este tema Teté cuenta: “Les mata el tema de, por ejemplo que nosotros decimos “no importa?, “bueno sí, mas o menos?. El más o menos y el no importa lo tienen totalmente incorporado. Les decís algo y te dicen “más o menos? y vos pensas “éste se mandó una macana seguro?. Imaginate que nosotros a todo “más o menos por acá? o “más o menos así? y ellos te lo repiten. Hay muchos que están haciendo un curso de español, y no importa, y todo no importa.? Sin embargo, no por eso puede decirse que los turistas vivan una experiencia más auténtica por la que pueden conocer más fácilmente los modos de expresión de “los? residentes locales como un todo. Más bien significa que acceden a ciertas expresiones que condensan sentidos y representaciones comunes a diversas clases y grupos sociales a los que pertenecerían todos o algunos empleados, entre los cuales podemos mencionar: jóvenes, porteños, clase media, estudiantes terciarios o universitarios, sexo masculino o femenino, etc. “Las lenguas no son homogéneas. Las variaciones muestran estilos diversificados a través de regiones, edades, clases, género? (Grimson, 2001:66). Por lo tanto, tampoco puede decirse que por ese aprendizaje de cierto lenguaje “informal? la experiencia turística sea más o menos auténtica en sí misma, sino que dependerá de la intención de los turistas de relacionarse con uno o varios de esos grupos.

Es necesario en este punto volver sobre lo dicho respecto de que no todos los turistas desean la interacción social con los residentes o empleados, de lo contrario estaría dejando de lado otras motivaciones tal como critiqué de MacCannell. Respecto a lo que comentaba sobre los turistas que no quieren relacionarse, Claudia continúa: “Sólo venían “sí, necesito esto, necesito lo otro? y nada más. Era como un trato más serio, no tan cercano, pero todo bien.? De forma similar, Juan cuenta: “Algunos vienen y se quedan por su lado, no se integran tanto. Por ahí algunos grupos de israelíes, pero también de otras partes. Son más respetuosos, como más distantes, no quieren charlar mucho con nosotros o con gente de acá. Se quedan más por su lado?. En el caso de esos turistas, el aspecto de la comunicación verbal diferencia en menor medida al Hostel de otros tipos de alojamiento, ya que los diálogos son sólo los necesarios y algo más formales. Pero de todas formas, resulta diferenciador ya que los interlocutores aún llaman por su nombre y se tutean.

Proxémica: la configuración del espacio

“La oposición entre público y privado ha organizado el espacio en la mayoría –si no en todas- de las ciudades modernas durante siglos: de un lado, la casa; de otro, la calle, la plaza, el mercado. Entre uno y otro se instituyen lugares semipúblicos a los cuáles puede acceder cualquiera que pague: desde un restaurante o bar hasta el cine o el teatro? (Grimson, 2001:75). De acuerdo a lo que señala Grimson, el caso del Hostel se ubica en la esfera de los lugares semipúblicos de acceso pago, lo que relaciona al mismo con otras formas de alojamiento y con la mayoría de los productos turísticos en general, en tanto poseen un régimen de propiedad específico en el que se paga por un derecho temporario (Lash y Urry, 1998). Esa igualación constituye otro punto, junto con otras características ya mencionadas, que vuelve insostenibles las explicaciones simplistas o las idealizaciones de algunos viajeros que consideren a los hostels como experiencias alternativas, en el sentido más “gramsciano? del término, al turismo masivo.

Pero creo que resulta claro que lo que más me interesa para el presente trabajo es el análisis de la configuración del espacio al interior del Hostel. Se advierte en el discurso de los entrevistados que su imaginario construye los espacios con una marcada influencia de lo público por encima de lo privado, donde los huéspedes pueden acceder prácticamente a cualquier parte del Hostel (5). Además de las habitaciones, la sala principal, la terraza y los baños, el espacio también está preparado para que los turistas usen la cocina si quieren e incluso entren en la pequeña oficina de los empleados. Así pude observar que varias veces durante las entrevistas los turistas entraban a la oficina para preguntar ciertas cosas o simplemente para charlar, lo que también queda en claro en otra anécdota que cuenta Teté: “También vinieron familias a instalarse. Sí, con una nena que era un amor, una guachina así (gesto de estatura) que venía y se trepaba al escritorio. Si estabas escribiendo en la computadora se sentaba a escribir mails.? En este punto el Hostel también parece diferenciarse en gran medida de los hoteles u otros tipos de alojamiento.

De manera similar a lo dicho en el apartado anterior, sostengo que la organización del espacio descripta se corresponde con una o varias representaciones propias de diversos grupos y clases, que se cruzan y se combinan en el imaginario de los empleados. Así podríamos mencionar las representaciones que de este tema tienen los “occidentales?, los jóvenes en general y los jóvenes argentinos y porteños en particular, los huéspedes de hostels internacionalmente, entre otros. Además, creo que es posible encontrar reminiscencias a ciertas representaciones sobre una “vida comunitaria? respecto a la organización de los espacios en el Hostel, tanto respecto a los lugares físicos como de las distancias interpersonales. No es más que una hipótesis que habría que rastrear en otros hostels y también con grupos de turistas, pero resulta curioso el grado de integración y de colaboración entre los huéspedes que se alcanza en algunos casos, sobre todo entre aquellos que están interesados en la interacción social. Varios de los fragmentos de entrevistas citados con anterioridad sobre la relación con los empleados y las conversaciones que mantienen, parecen comprobar esa representación de “comunidad?, como cuando Claudia cuenta: “O cuando decís “chicos pueden bajar la música? y de repente son las once pero hay una chica que no se siente bien, y te dicen “sí, sí, pobre, no hay problema?. Y además saltan “ah, yo tengo esto que me dio el médico, yo tengo esto, yo tengo lo otro?. Son muy familiares, entre todos, pero porque el clima es así.?

Pero también es necesario indicar que en determinados momentos se instituyen pequeños “espacios privados? dentro del predominio de “lo público? en el Hostel. No se trata de espacios físicos, sino dentro de los mismos y referidos a la distancia interpersonal y la interacción. En ese sentido ya cité los comentarios de los empleados respecto a los turistas que prefieren no relacionarse mucho, pero también sucede con los empleados en ciertos casos: “Además hay días que no estamos con ellos, porque hay muchas cosas para hacer en cuanto a papeles o poner todo al día… y estar como en tus cosas? (Claudia); “es que es verdad, si no tenés una conducta seria estoy diciendo, de tener esto ordenado (mira a la oficina) y la caja ordenada (…) que el que tenga que entrar al escritorio sepa donde están las cosas, porque es fundamental para que esto camine (…) entonces yo prefiero estar menos allá (mira a la sala) y tener esto (la oficina) al día? (Teté).

La configuración del tiempo

Uno de los aspectos interesantes respecto a la configuración del tiempo es la velocidad de la vida social, por lo que hay lugares o sociedades en los que todos están apurados constantemente y otros en los que el apuro es poco común (Grimson, 2001). En ese sentido los comentarios respecto de citas anteriores puede entenderse que los empleados construyen el tiempo del trabajo en su imaginario tanto como destinado a la cercanía con los turistas, como con cierta necesidad de centrarse en su trabajo para tener “todo al día?, aunque parecen asignarle un poco más de peso al primer aspecto. Lo que resulta interesante es comprobar que los turistas muchas veces están dispuestos a esperar por algo que pidieron, hacerlo ellos mismos o incluso ayudar a los empleados. “De repente te ayudan, cuando ven que estamos hasta las manos, te dicen “te atiendo el timbre?, porque como se conocen entre ellos y lo ven por la cámara, si lo conocen le abren, sino no? explica Teté. Juan comenta que: “A veces quieren prepararse algo para tomar o usar algo de la cocina que yo estoy limpiando, algunos te ponen alguna cara así (gesto de mal humor) pero la mayoría te dice que viene después o se queda a charlar hasta que termino. Algunos me quisieron ayudar a limpiar, pero yo les decía que no hay problema.?

Pero tal vez el aspecto que más diferencie al Hostel de otros alojamientos se refiere a la forma en que los empleados construyen en su imaginario la relación del trabajo con el tiempo libre. Es que los mismos a veces destinan voluntariamente parte de su tiempo libre a los huéspedes. Al realizar la primera entrevista a Teté pude observar que Claudia estaba en el Hostel unas dos o tres horas después de terminar su horario de trabajo. Teté explicó que uno de los turistas tuvo que ir al dentista y ella lo acompañó: “Está en su tiempo libre, o sea, es opcional. O sea, no tenés obligación de acompañarlos, pero de repente viste, decís “ay pobres?. A mí me da como pena entendés.? Por su parte, Claudia comenta que los turistas muchas veces los invitan a ir con ellos, por ejemplo: “Te dicen “vamos a bailar, vamos a bailar?. Nosotros salimos un par de veces, no a bailar porque al otro día hay que laburar y me muero de sueño, pero en el verano, en el verano sí salíamos a tomar algo.?

También resulta sorpresivo el hecho de que varios turistas han trabajado o trabajan en el Hostel durante los períodos de tiempo que tenían disponibles (6). Ese doble rol de turista y empleado constituye un desafío teórico al poner en cuestión diversas categorías, como por ejemplo la del tiempo del trabajo opuesto y diferenciado del tiempo del ocio que aún se encuentra vigente en ciertas líneas académicas, entre otras. Excede a este trabajo profundizar sobre esta problemática, aunque sí espero poder aportar conocimientos a la discusión. En el imaginario de los empleados del Hostel las categorías de empleado y turistas no son mutuamente excluyentes sino que pueden combinarse y entremezclarse, e incluso incluyen más posibilidades que esas dos, como por ejemplo la de estudiante (7). Al igual que sostuve respecto a las motivaciones para viajar, los turistas pueden combinar múltiples representaciones temporales de su experiencia turística. Incluso puede pensarse que la combinación de trabajo a esa experiencia puede ser una motivación más, ya sea planeada con anterioridad o incorporada en el transcurso mismo del viaje. Lo interesante es comprobar que el imaginario mismo de los empleados construye de forma múltiple y diversa las representaciones que los turistas puedan tener de sus propias experiencias de viaje, más allá de que al mismo tiempo parece construir cierta generalización a grandes rasgos del “tipo? de turista que habitualmente se aloja en el Hostel.

Paradigma indiciario

El análisis de la configuración de lo verbal, lo espacial y lo temporal en el Hostel permitió comprobar, como dije, que el Hostel se diferencia en gran medida de otros alojamientos más tradicionales. Pero también que el imaginario que los empleados construyen asigna a los turistas que se alojan en el establecimiento cierta diversidad de representaciones, motivaciones e intereses respecto de la experiencia que esperan encontrar en el mismo. Para saber en que medida esto coincide con lo que los huéspedes se representan sería necesario confrontar ese imaginario con un análisis del de distintos grupos de turistas alojados en hostels, pero dentro de los objetivos del presente trabajo la cuestión que se plantea es cómo los empleados saben de qué manera interactuar con cada uno de los turistas, cómo reconocen las distintas representaciones y motivaciones de éstos. Y lo que aparece en sus representaciones al respecto es la observación de detalles, lo que Ginzburg describe como un paradigma de conocimiento basado en síntomas o indicios que normalmente se considerarían irrelevantes o marginales (1980). Los empleados del Hostel sostienen que tienen que prestar atención a los detalles del comportamiento de los turistas para adaptar la interacción que tengan con cada uno. En ese sentido, Claudia afirma: “Aparte vos, como es inevitable, testeás todo el tiempo entendés. Es como que los tenés a prueba todo el tiempo, porque decís “ah, ¿sabés que? Poné tu ropa en una bolsa? (…) o sea si le diste las indicaciones justas y ves que la dejó tirada, listo, ya después sabés como manejarlo… está bueno, es como una manera de ir viendo cosas de cada uno.?

Estos comentarios pueden parecer obvios e inútiles para el análisis presente de forma similar a muchas disciplinas mencionadas por Ginzburg que fueron ignoradas por la ciencia, porque se trata de detalles demasiado pequeños o cotidianos. Pero en ese aspecto radica justamente su importancia, ya que se trata de un saber práctico específico de la actividad (8), y porque: “estos tipos de saber eran más ricos que lo escrito por cualquier autoridad sobre el tema; no se aprendían en libros, sino de oídas, en la práctica, observando? (Ginzburg, 1980:141). Un conocimiento que responde a una lógica práctica de reconocer rápidamente qué desea un turista para ofrecerle una experiencia satisfactoria, pero también para facilitar el trabajo del empleado, como se advierte en este ejemplo: “Aparte cuando nos pasamos el turno, nos pasamos todos los datos. O sea, “ojo con este porque tal cosa? y así, entendés. O también hay datos como que posiblemente te va a pedir hacer sky-diving y en el medio te diga que no, así que esperá un rato y después ves que va pasando? (Teté).

Puesta en escena: escenario y detrás de escena (front/back)

Es entonces a través de ese paradigma indiciario que los empleados “adaptan? su interacción con los distintos turistas, de acuerdo a la significación que asignan a los detalles percibidos en términos de la experiencia turística que éstos desearían. Al comportarse de distintas maneras con distintos turistas, resulta claro hablar de una puesta en escena. El imaginario de los empleados incluye una cierta ilusión de transparencia, de que en su trabajo se muestran tal como son, pero al mismo tiempo saben que tienen que cambiar su forma de interacción con distintos turistas. Creo que en ese sentido puede entenderse la idea de MacCannell de que una vez que se instala la puesta en escena en la sociedad, una vez que queda establecida la relación escena/detrás de escena, ya no hay posibilidad de volver atrás (MacCannell, 1976). Es decir, aún si la actuación se caracteriza, en general para la mayoría de los turistas, por ser más informal y “cercana? que en otros alojamientos o contextos turísticos, no deja de ser una actuación en la que existe una escenario y un detrás de escena.

Está claro que para la interacción propia del Hostel estas categorías no se diferencian claramente, sino que parecen fundirse y combinar de manera diversa ciertos elementos de ambas. En ese sentido, MacCannell sostiene que “for the study of tourist settings front and back be treated as ideal poles of a continuum, poles linked by a series of front regions decorated to appear as back regions, and back regions set up to accommodate outsiders? (MacCannell, 1976:105). Es importante no perder de vista que se trata de categorías referidas a la interacción y no solo a espacios físicos (9), por lo que creo que el análisis que hice anteriormente acerca de los usos de la palabra, de los espacios y del tiempo en la relación empleados/turistas permiten entender a la misma como una experiencia de alojamiento turístico que hasta cierto punto se acerca al “polo ideal? de detrás de escena, a diferencia de la relación que se establece en otros alojamientos. Digo hasta cierto punto, porque como sostuve al principio de este apartado, siempre seguirá siendo una actuación y por lo tanto mantendrá características de escenario. Pero también porque en ciertas ocasiones los empleados deciden “apartarse? de los turistas para concentrarse en su trabajo, decisión que comunican a éstos a través de cualquiera de los distintos lenguajes no-verbales, ya sea por acción o por omisión. De esta manera, se establecen detrás de escenas de la relación con los turistas, en la interacción misma y no necesariamente como espacios físicos.

En el caso de los turistas que pasan a trabajar en el Hostel, creo que se mantiene una división similar. Su relación con los empleados está más cercana a considerarse como detrás de escena que la que mantienen los demás turistas porque están al tanto de muchas aspectos de la organización del Hostel que los otros no perciben. Pero no son incluidos en las decisiones organizativas o administrativas más importantes del establecimiento, por lo que considero que el detrás de escena que comparten con los empleados no es el mismo que éstos últimos comparten entre sí.

Autenticidad

El hecho de que los empleados estén actuando y que lo hagan de maneras distintas de acuerdo a lo que perciben que cada turista parece esperar, no debe llevar a acusar la falsedad de la relación, como tampoco podemos sostener que la misma es más auténtica por el sólo hecho de ser más “cercana? que en otros alojamientos turísticos. Sólo podrían sostenerse esos juicios si se considera la autenticidad como un concepto esencialista, propio del objeto mismo que se está estudiando. Por el contrario, como sostiene Gobbi, la autenticidad sólo puede considerarse en una situación de interacción entre individuos o grupos, lo que implica considerar la cuestión de las reglas (Gobbi, 2000). La extensión de este trabajo no me permite profundizar la cuestión de las reglas según Bourdieu para el caso del Hostel (10), por lo que tendré que contentarme con utilizar la idea de contexto de la relación empleado/turista y con considerar que los distintos puntos que he analizado con anterioridad describen las distintas reglas que forman parte de ese contexto, siempre desde el imaginario de los empleados por supuesto. Sostengo por lo analizado en este trabajo que en el Hostel el contexto de la interacción se define por una combinación, simultánea o en distintos momentos, de los tres contextos que define De Kadt en el turismo: cuando el turista compra un bien o servicio al cliente, cuando ambos comparten los mismos espacios físicos y cuando intercambian información y/o ideas (De Kadt, 1979). Aunque los empleados se relacionen con la mayoría de los turistas de manera más cercana que en otros alojamientos no pueden olvidar las obligaciones de su trabajo, y aunque se trate de una transacción comercial no dejan de interesarse por la interacción con los huéspedes. En ese sentido, Teté afirma que a veces tienen que poner ciertos reparos a esa relación informal y cercana con los turistas: “Entonces es como que tenés que tener vos una conducta porque el ambiente se presta para cualquier cosa. Para cualquier cosa (…) o sea, porque por ejemplo al estar acá toda la tarde, tenés a uno acá sentado toda la tarde y charlás toda la tarde. Tenés que vos tener una conducta, porque si es por ellos… ellos están de vacaciones. Es como cuando vas a otro lado, decís “a mí que me importa?.?

El hecho de actuar para los otros ya es parte de nuestra vida actual y no hay forma de evitarlo, como dice MacCannell en el fragmento citado anteriormente. Gobbi afirma que en nuestra vida cotidiana hay actuaciones que están naturalizadas y son tomadas como algo “normal?, no como una actuación, mientras que otras son acusadas de falsas e inauténticas ya que no coinciden con la concepción naturalizada de la interacción, podríamos decir del contexto, en que se desarrollan (Gobbi, 2000). Los empleados no estarían haciendo otra cosa que actuar de acuerdo a lo que entienden que es el contexto naturalizado de interacción en el Hostel, es decir, un contexto que desde su punto de vista también los turistas esperan encontrar. En ese sentido puede decirse que se trataría de una interacción auténtica (11), ya que “la noción de autenticidad es tal cuando está de acuerdo con la representación compartida entre turistas y nativos? (Gobbi, 2000:3). Por esa aparente coincidencia general de lo que la experiencia turística de alojamiento en hostels debería ser es que se puede hablar de autenticidad. Y el hecho de que los empleados “ajusten? su interacción de acuerdo a las representaciones particulares que le asignan a distintos turistas de cómo debería ser esta experiencia turística no hace más que confirmar lo dicho, en tanto que la actuación cambia en detalles particulares pero siempre de acuerdo al contexto mencionado. Es lo que queda claro cuando Claudia sostiene: “Ellos (los turistas) están muy cómodos acá. Obviamente como todo, hay algunos que no están cómodos, porque como no les va el tema del grupo, o que hay mucho ruido. Todo cambia todo el tiempo, depende de la gente que haya (…) es muy variado el trabajo (…) Sos amigo cuando tenés que ser amigo y le cobrás cuando le tenés que cobrar.? Este fragmento confirma la idea anterior, pero también da la pauta de que pueden surgir malentendidos o incomodidades de parte de los turistas a pesar de que los empleados intenten adaptar la experiencia turística ofrecida a las representaciones que asignan a cada uno de los mismos. Es lo que Grimson explica como “situaciones en las que es más fácil percibir una disimetría de códigos que, en rigor, es inherente al acto comunicativo. La conmensurabilidad total es más bien la excepción en los asuntos humanos? (Grimson, 2001:60). Es decir que se trata de un problema común a toda la comunicación entre los hombres, por lo que considero que esos malentendidos no suponen una refutación de la hipótesis de la autenticidad de la relación entre turistas y empleados, tanto a partir de una cierta coincidencia de rasgos generales respecto de la experiencia turística en cuestión, como de una cierta adaptación, dentro de lo que “permite? el contexto definido, por parte de los empleados a las representaciones particulares que asignan a los distintos turistas.

Consideraciones finales

A lo largo de este trabajo he descripto varias de las características de las relaciones que se establecen en el Hostel, tal como son construidas en el imaginario de algunos de sus empleados. Analicé el discurso de los mismos para rastrear las representaciones que tienen de los tipos de turistas que se alojan en el establecimiento, de sus motivaciones y del tipo de relación con los mismos en cuanto a los usos de la comunicación verbal, los espacios físicos, la distancia interpersonal y el tiempo. Comprobé así que ese imaginario incluye numerosas contradicciones, ya que el discurso de los empleados por momentos describe a los turistas que se alojan en el Hostel de forma general y bastante uniforme (“ellos son…? o “a ellos les gusta…?) y en otros momentos asigna una gran diversidad a los mismos, a la relación y experiencia turística que esperan encontrar. Por un lado, puede decirse que en tanto el imaginario analizado forma parte de la construcción de un sentido común por parte de los empleados, es una característica del sentido común la de incluir numerosas contradicciones sin ningún tipo de conflicto. En ese sentido, la generalización correspondería a la identificación de un “nosotros? opuesto a un “otros? propia de todo imaginario, mientras que la diversificación se entendería por la idea de sentido común de que todos somos distintos.

Por otro lado, si se supera la mera acusación o enumeración de esas contradicciones, puede entenderse a las mismas como características específicas y necesarias, propias de la actividad, cuyo análisis puede aportar un conocimiento más “rico? del objeto de estudio. El análisis me permitió avanzar en ese sentido, afirmar que el imaginario de los empleados, y por lo tanto las prácticas de interacción en las que el mismo se encarna, se construye en esa combinación de generalización y diversificación. En muchos casos la generalización se da a través de un cruce de las representaciones de los distintos aspectos analizados (comunicación verbal, espacios, etc.) propias de distintos grupos, o en todo caso de cómo los empleados creen que son las representaciones de esos grupos, entre las que mencioné: los jóvenes, ya sea en general, europeos, argentinos o porteños, los usuarios de hostels internacionalmente, entre otros. Incluso parece claro que hay una cierta reminiscencia de representaciones románticas de la vida comunitaria. De esa manera, los empleados construyen una idea general de la experiencia turística que deberían ofrecer. Y las diversificaciones que los empleados asignan a los turistas tienen que ver con el hecho de que la experiencia turística sea lo más satisfactoria posible para los clientes, pero también porque al establecer una relación más o menos cercana con cada uno su propio trabajo se hace más interesante e incluso más simple (por la ayuda, favores o paciencia que los turistas tendrían con ellos).

También sostuve que los empleados construyen esa diversidad de los distintos turistas en cuanto a representaciones, motivaciones y tipo de relación deseada, a través del paradigma indiciario de Ginzburg: la percepción de detalles e indicios en el comportamiento de los mismos. Así es que ajustarían su actuación, la puesta en escena, a lo que ellos consideran es la experiencia turística deseada por los turistas, o sea la manera de lograr, incluso en los detalles, la mayor coincidencia posible con las representaciones de éstos últimos. Claro que ese ajuste de la puesta en escena se mantiene dentro de lo que permite el contexto como normativa. Por otra parte, afirmé que de esa manera se define la autenticidad de cualquier experiencia turística, en este caso la del Hostel, en coincidencia con Gobbi y criticando el esencialismo de MacCannell: la coincidencia de representaciones entre turista y nativo (o en este caso empleado). Autenticidad que es relacional y no propia del objeto de estudio, esencial. Por esa razón no que la de otros alojamientos.

A lo largo del trabajo surgieron numerosas diferencias en los distintos aspectos analizados respecto a otros tipos de alojamiento. Pero de ninguna manera puede decirse que la experiencia turística en el Hostel sea más o menos auténtica que la de otros alojamientos, ya que cada una involucra un contexto distinto, propio, y, lo más importante, representaciones de los turistas/nativos distintas, específicas. Por lo tanto, en términos académicos, no se trata de establecer cuál de las dos experiencias turísticas es más auténtica, sino de afirmar que son distintas, con contextos diferentes e interacciones de representaciones diferentes, propias de cada una. En el caso del Hostel creo haber demostrado que se puede hablar de autenticidad, al menos en base a cómo se construye la interacción entre empleados y turistas en el imaginario de los primeros.

Hasta aquí el repaso de lo que creo haber alcanzado con este trabajo. Como manifesté en varios momentos, no he podido incluir ciertos conceptos en el análisis como era mi intención original por motivos de extensión. Así, no pude profundizar la cuestión de la relación entre saberes expertos o profesionales y los saberes cotidianos en la interacción empleado/turista, en base a lo que sostiene Ford (1994) y Lash y Urry (1998). Tampoco pude incluir los conceptos de reglas, habitus y campo según Bourdieu, que aportarían mucho al análisis en general y sobre todo a la cuestión de la autenticidad. En cambio, fue por falta de posibilidades prácticas y de recursos que tuve que dejar de lado el análisis de varios de los lenguajes no-verbales que menciona Grimson en la comunicación empleado/turista.

También tengo presente que el universo de estudio es muy acotado por las posibilidades y limitaciones propias de esta monografía, por lo que los resultados alcanzados podrían pensarse como una introducción al objeto de estudio o una serie de hipótesis a ser comprobadas en un análisis de mayor cantidad de casos. Sin embargo, considero que el análisis constituye un buen aporte de conocimiento respecto a un tema y un grupo a los que la academia no ha prestado mucha atención: el alojamiento en hostels como parte del turismo y los empleados de esta rama de la industria turística respectivamente.

Bibliografía

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Ginzburg, Carlo (1980), “Morelli, Freud y Sherlock Holmes: indicio y método científico? en Humberto Eco, Thomas Sebeok (eds.), El signo de los tres. Dupin, Holmes, Pierce. Barcelona, Lumen, 1989.
Gobbi, Jorge (2000) “Identidad, viaje, interacción: un análisis de ciertas lecturas naturalizadas sobre la relación turismo-construcción de la alteridad”, Buenos Aires, II Jornadas Académicas de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.
Grimson, Alejandro (2001), “Dimensiones de la comunicación? en Interculturalidad y comunicación, Buenos Aires, Grupo Editorial Norma.
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Martini, Stella (1994), “La comunicación es interacción. Cuando comunicar es hacer: interaccionismo simbólico, Erving Goffman y apuestas en juego?. Buenos Aires, Documento de la Cátedra de Comunicación II.
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Organización Mundial del Turismo (1998), “Turismo, conceptos y definiciones?, “Competitividad en turismo?, “Impactos socioculturales del turismo?, “Principales tendencias actuales de la industria turística? en Introducción al Turismo, Madrid, Organización Mundial del Turismo.
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Artículos consultados en Internet
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—–, “Buenos Aires es una de las ciudades más baratas del mundo? en http://www.clarin.com/diario/2005/03/05/um/m-933338.htm, 05 de mayo de 2005.
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Notas

1) “El turismo comprende las actividades que realizan las personas durante sus viajes y estancias en lugares distintos al de su entorno habitual, por un período de tiempo consecutivo inferior a un año con fines de ocio, por negocios y otros? (Organización Mundial del Turismo, 1998:44).

2) Como bien aclara Grimson, es importante tener presente que esa diferenciación de distintos “lenguajes? sólo se realiza con fines analíticos, ya que en la comunicación participan todos conjuntamente, como un todo.

3) Me refiero tanto a los bajos costos del alojamiento en hostels que en general es común internacionalmente, como del beneficio adicional del cambio favorable para los extranjeros. En cualquiera de los dos casos, es evidente que esta motivación no coincide con ninguna de las descriptas por Ryan, lo que refuerza mi idea respecto a la utilidad de estas clasificaciones, sobre la que vuelvo a continuación.

4) Para el presente trabajo no se pudo efectuar un relevamiento extenso de los usos paralingüisticos que permitiera incluir un apartado de análisis de los mismos, pero sin embargo en los casos mencionados (que pude observar directamente) los aspectos paralingüisticos de la comunicación reforzaban la interpretación que aquí realizo.

5) En base a lo que sostiene Grimson, salvando las distancias entre una casa y un hostel: “La organización del hogar también presenta variaciones culturales. Mientras en algunas sociedades las casas tienen un único ambiente, en otras hay una sucesión de divisiones que establecen distinciones entre espacios más públicos y otros más íntimos. Del living-room hasta el dormitorio, pasando por la cocina, se suceden una serie de clasificaciones que estipulan qué tipo de personas puede ingresar en uno y otro? (Grimson, 2001:76).

6) “…hubo muchos extranjeros laburando acá (…) chicos que venían a pasear y de repente te decían “te laburo? y quedaban. Porque hablan inglés, saben adónde quieren ir… y ellos aprenden, conocen y aparte trabajan. Y a vos te dan una mano increíble? (Teté).

7) En ese sentido de entrecruzamiento de categorías o roles de turista y estudiante/aprendiz pueden entenderse las referencias que los entrevistados realizan a los turistas que tomaron cursos de idioma o para aprender a bailar tango, entre otros.

8) Por motivos de extensión del trabajo, no podré profundizar el análisis sobre los saberes prácticos y su relación con los saberes expertos como era mi intención, que considero otro aspecto interesante del imaginario que algunos de los empleados tienen de su propia actividad.

9) Aunque MacCannell menciona esa idea al presentar los conceptos, parece dejarla de lado cuando ejemplifica y cae en cierto esencialismo al mencionar más que nada espacios físicos como fronts y backs en lugar de interacciones.

10) “Si, para Bourdieu, el uso de las reglas es producto de la interacción entre campo y habitus, una de las consecuencias de este planteo es eliminar la cuestión de la “autenticidad? y la “falsedad? como categorías ontológicas? (Gobbi, 2000:4).

11) Para poder afirmar que la interacción es auténtica de manera más categórica sería necesario no sólo cotejar este análisis con uno similar acerca de los imaginarios de distintos grupos de turistas alojados en hostels, sino ampliar este mismo trabajo para cubrir mayor cantidad de empleados de distintos hostels de Buenos Aires.

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