Patricia Pomies

La construcción del roles, representaciones e identidades en la relación turista – nativo. El caso de Pigüé

Nota: no se publican los anexos con las entrevistas.

Para dejar comentarios sobre este trabajo, por favor háganlo en esta anotación del blog.

Objetivo del trabajo

Analizar los modos en que, desde un lugar particular de la cultura argentina, se trabaja la identidad en el encuentro “turista extranjero – nativo? (1); los intercambios, relaciones y representaciones que se prescriben y legitiman, y que van moldeando las imágenes y roles, que como sujetos locales construyen para sí mismos y para el “otro?.

Introducción

Se intentará rastrear las maneras en que los habitantes de la ciudad de Pigüé (2) arman y modelan su identidad ante la presencia del turismo francés, específicamente; a fin de dar cuenta que procesos intervienen en la conformación de formas de representación y de diferenciación de los sujetos pertenecientes a una cultura.

Por otra parte, a partir de un estudio cualitativo de los discursos orales y escritos que giran en torno al turismo, se pretende desnaturalizar el concepto de identidad como propio de una cultura dada y dar cuenta de que las identificaciones y los roles que los sujetos adoptan ante el extranjero, son producto de una actividad relacional y una confrontación con culturas consideradas como “otras?.

Se explicará como surgen las representaciones particulares del nativo en relación con el discurso turístico que se muestra al extranjero y su capacidad para manifestar como “auténtico? actividades y tradiciones que sólo emergen en ese contexto de interculturalidad.

Marco teórico

La industria turística de la ciudad de Pigüé construye sus discursos a partir de la asociación inmediata entre las actividades que sus habitantes realizan y la tradición de pertenencia a una cultura francesa. La localidad fue fundada como “colonia? por un grupo de franceses provenientes de Aveyron, en 1884, y edificada de acuerdo al mismo estilo. Algunos de sus festejos y tradiciones conservan el origen fundacional; sin embargo, dado el lugar de establecimiento y la forma de economía principal del lugar, agricultura y ganadería, han perdido su pureza originaria y se han mezclado con la cultura del “gaucho? (3). Por lo que, la industria turística presenta a la localidad como destino turístico (4) a partir de la conexión de ambas particularidades.

En el trabajo presentamos al fenómeno del turismo como “una actividad de ocio que presupone su opuesto, el trabajo organizado y regulado; las relaciones de turismo surgidas de movimientos de las personas hacia, y su estancia en varios destinos; el viaje y la estancia hacia sitios que están fuera de los lugares normales de residencia y trabajo (…); se escogen lugares para ser mirado fijamente porque hay una anticipación, sobre todo a través de días de sueños y fantasías de intenso placer… la anticipación se construye y sostiene a través de una variedad de prácticas no- turísticas, (…) una serie de profesionales turísticos desarrollan intentos de reproducir nuevos objetos para la mirada turística?. (Urry, citado por Burns, 1999). De esta manera, interpretamos que es una actividad que no esta aislada de la vida cotidiana de los sujetos, de sus ambientes políticos, naturales, económicos o sociales sino que se encuentra íntimamente ligada al desarrollo de la propia identidad, moviendo los sistemas de comprensión, producción y relación de los sujetos.

El turismo de Pigüé se crea a partir de la representación de que sus orígenes aún siguen en pie y que su autenticidad (5) está íntimamente relacionada con esa cultura, por lo que se pretende, a partir de este principio, que la experiencia y las representaciones socio-culturales se desarrollen de acuerdo al mismo. Por su parte, el turista francés llega principalmente al lugar con el afán de reconocer y localizar lo que ha quedado de su propia identidad en otra cultura. De esta manera, en el encuentro nativo- turista extranjero, se da un enlace y una negociación de papeles e imágenes construidas con el objetivo de que ambos encuentren y construyan lo “auténtico? desde el lugar en que lo han idealizado. Bryan Turner (Burns, 1999) sostiene que “la fantasía turística permite a uno mismo asumir papeles sociales diversos en escenarios exóticos; el turismo inventa y exige empatía para jugar papeles de fantasía a corto plazo?.

Las sociedades construyen continuamente representaciones de sí mismas y de las relaciones con el otro a partir de determinadas prácticas y creencias. Para poder explicarse y diferenciarse del resto, generan un discurso que produce sentido de acuerdo al “imaginario? que lo atraviesa. Cada sociedad construye su lazo social a partir de esta entidad.

Según Stella Martini, el imaginario refiere a “lo no real, a lo que puede ser producto de la imaginación pero es creíble y verosímil para ese grupo que lo ha construido y cristalizado? (Martini, 2002: 83). Las prácticas de los sujetos de una misma sociedad responden a un mismo imaginario social para poder comprender su cotidianidad, sus modos de relacionarse, organizarse, diferenciarse e identificarse ante un “otro”.

Los sujetos no son capaces de argumentar explícitamente cómo esta conformado dicho lazo social ni pueden desnaturalizarlo, ya que se encuentra legitimado en las propias significaciones de su cultura; por lo que para poder rastrear la manera en que se construye la identidad de los habitantes de la ciudad de Pigüé ante la llegada de “turistas franceses? es necesario remitirse a la realidad directa, a prácticas concretas y a los discursos que construyen turísticamente a la localidad como lugar con gran tradición francesa.

En este rastreo veremos como se da la conformación de la identidad a partir de la construcción de los sujetos locales y de los “otros?. Grimson sostiene que esta construcción es “relacional? e “histórica?, por lo que debe haber un código y representaciones en común, es decir, que la identidad de Pigüé ante el extranjero, se da a partir del reconocimiento y la negociación entre ambos sujetos (Grimson, 1998: 4).

Por otra parte, la identificación es en un “tiempo dado?, resultado de un proceso que lleva a los sujetos a identificarse como tales en ese instante. Es en este contacto donde se genera una invención de un “nosotros? y un “otro? con determinadas características y diferencias. Es decir que la posibilidad de construirse y construir al otro se da, como sostiene Barth, a partir de la interacción entre ellos y de la correspondencia de ciertos símbolos y significantes comunes a ambos en un momento particular (Barth, 1976: 19) .

La interacción entre dos actores, sostiene Goffman, genera una influencia recíproca de las acciones entre ellos. Los actores definen su escenario y responden de acuerdo a lo negociado entre ellos. (Goffman, 1959: 18)

Ante la llegada de franceses los pigüenses adquieren una postura de intima asociación y conocimiento de la verdadera cultura aveyronesa. Se trata de una actuación especial en aquellos momentos donde el encuentro se produce, en el cual cada uno de los involucrados colabora en la definición total de la situación (6). Tanto el nativo desde su postura de “colonia francesa? y lugar donde se conservan las tradiciones y actividades fundacionales de Pigüé; como el extranjero, desde su llegada a ver que queda de su cultura en el lugar.

Podríamos establecer, en términos del autor, que se trata de una situación de “puesta en escena? por parte de los pobladores de Pigüé en relación con su pasado francés y su presente relacionado con la tradición del campo. Se intenta, de esta manera, mostrar lo que se quiere construir como representación auténtica del lugar. En este “escenario? donde se efectúa el encuentro, se determinan roles e identidades particulares que cada uno de los involucrados desarrollará a lo largo de la experiencia de encuentro.

Podría decirse entonces, que se da un nivel de acuerdo a modo de “consenso de trabajo? (Goffman, 1959: 22), pero este consenso que se da en un escenario particular es diferente del que se da en otro. Desde el punto de vista del turismo, el acuerdo se genera cuando ambos actores se relacionan con el mismo objetivo: vivir experiencias y actividades francesas desde un lugar distinto. Sin embargo, cuando los habitantes dejan de estar bajo esta influencia, construyen su identidad desde otro plano. No se trata de un engaño, ni de una falsedad a la hora de mostrarse ante el otro, sino que forma parte de una construcción y negociación de papeles por parte de los actores en una actividad determinada.

Análisis

“Hasta l850 estas tierras pertenecían a asentamientos indígenas. Luego de la campaña del desierto se dieron en concesión 300.000 hectáreas para colonizarlas y poblarlas. En 1881 las adquiere una compañía inglesa, la Sociedad de Tierras “La Curamalán”, sociedad que estaba representada por Eduardo Casey. El paso del ferrocarril hizo posible el asentamiento de diversos poblados. Casey cumpliendo con el gobierno Argentino vendió tierras a Clement Cabanettes, eligiendo la región de Pi-Hué. Cabanettes y su amigo averonés Francisco Issaly viajaron a Francia para organizar esta gran aventura. Partiendo de Saint-Côme d´Olt, cuarenta familias el 4 de Diciembre de 1884 fundaban la ciudad de Pigüé?, http://pigueonline.com.ar/ (7)

Como sostiene Grimson cualquier acto comunicativo implica la existencia y producción de un código compartido (Grimson, 1998: 3). En el caso de la construcción de Pigüé como destino turístico se ve claramente la cimentación de ciertos supuestos y creencias que giran en torno al origen Francés de la ciudad.

Tanto el turista francés que llega a la ciudad en busca de sus orígenes como el propio nativo, encuentran elementos significantes imprescindibles para sostener la situación y las expectativas generadas por ambos. En la entrevista a una de las personas que recibe a los franceses en Pigüé, Miguel Marcenac, se comenta la importancia que tiene para ambos el encuentro de culturas: “Recuerdo el ultimo contingente grande que vino, se los recibió con gauchos de a caballo, en la Sociedad Francesa había mucha gente y la banda militar interpreto nuestro Himno Nacional y después la Marsellesa, todos lloraban y ni hablar cuando les dimos la bienvenida a Pigüé en Francés y los saludo el Intendente? (ver Anexo Entrevista 1).

Podemos decir que a partir de esta configuración de elementos significantes para ambos actores es que se sostiene y construye esa identificación de ambos. Es en la relación que surge entre un “nosotros? habitantes de Pigüé y un “ellos?, que se establece la importancia central de los orígenes del pueblo y la cultura que se pretende mostrar en ese contexto puntual. Se trata de dejar manifiesta la relación substancial que existe y existió en la conformación del pueblo de Pigué con la tradición francesa y el aporte del suelo criollo.

El contacto entre ambos (turista- nativo), provoca la imaginación social, impulsa la invención de tradiciones e identidades para el propio nativo como para el otro. En Pigüé la mayoría de las personas intenta rescatar en cada diálogo con el turista algo de su pasado e historia personal, siempre constituida a partir de la relación con la historia francesa: “muestran mas atención al origen de Pigüé, cuentan mas historias referidas a eso, gente que antes ni sabías que su familia tenía algo que ver. La barrera idiomática se acorta cada vez más porque los franceses quieren hablar español y acá se habla mucho francés?. También, a partir de esa construcción, el turista francés llega a Pigüé para ver “lo que queda de la cultura francesa, y conocer la cultura gaucha, criolla. A veces buscan familiares y saber cuántos hablan el francés todavía?. A partir de estos ejemplos es que vemos como la construcción identitaria de ambos actores se establece en esa relación de diferencia entre el nativo y el turista; es en ese contexto de interacción donde se establecen los roles de los actores como partes de un proceso de producción identitaria particular.

El ciudadano de Pigüé intenta dejar en claro en todas sus intervenciones turísticas cuales son los principales discursos y acciones que han modificado y permitido la fundación de la ciudad y su posterior desarrollo cultural, imponiendo a la cultura francesa como su principal fuente de identificación histórica. El turista llega a la ciudad con la necesidad imperiosa de encontrar aquello que lo identifica y lo hace sentir como parte de un mismo escenario y no como alguien que llega a un lugar que nada tiene que ver con su historia. Ambos actores, se constituyen como tal en esa diferencia y permiten actualizar sus identidades en cada acto comunicativo: “Un distintivo con nuestro nombre nos identifica, es por ello que un gran número de piguenses se acerca para preguntarnos por sus antepasados y un buen numero de nosotros descubrimos, con emoción, que somos parientes?. Como sostiene Barth, cuando las personas pertenecientes a culturas diferentes interactúan, se espera que las diferencias se reduzcan y se genere un código en común (Barth, 1976: 18); es decir, que sin perder los razgos distintivos de cada actor se establece una relación que supone el entendimiento y negociación continúa de roles y actitudes en un momento particular.
Pigüé se construye como destino turístico “con origen Francés?, lo que implica que todas sus experiencias y representaciones socioculturales están ligadas a eso. “Esto sirvió para atraer turistas de la zona del Aveyron deseosos de conocer la “colonia francesa?, quizá lo que sucede es que se debieran emplear las palabras de otra manera ya que si uno busca en el diccionario la palabra colonia descubre que Pigüé no fue precisamente una colonia francesa?. Desde la misma idea de potenciar el hecho fundacional de Pigüé como principal atractivo del lugar y dejar para planos secundarios al origen real del territorio mapuche, no dar la importancia que merece al hecho de pertenecer a un territorio ocupado por militares extranjeros, ni siquiera hablar de otras nacionalidades como la española o italiana; o no focalizar puntualmente en las propias bondades de la comunidad como “gaucha?; deja entrever que se ha construido un discurso para el turismo francés, con el objeto central de diferenciarse y explicarse a partir de un imaginario social clave. Este imaginario se escurre entre los propios discursos sociales que atraviesan la historia de Pigüé, en las declaraciones de sus habitantes como herederos de la cultura del queso, el champagne y el gateaux; en la fiesta de aniversario del 4 de diciembre, donde toda la ciudad se viste con banderas francesas y bailes aveyroneses; en los actos y canciones típicas de ese origen y en la mezcla que surge del suelo criollo y el aire francés.

Para poder organizar y entender esas acciones, para poder reconocerse y diferenciarse, el habitante de Pigüé construye esa representación de si mismo y de su relación con los otros. Se trata de una ciudad que busca actualizar continuamente su lazo con el pasado y la tradición francesa: “a los franceses les gusta mucho el pollo y las pastas, las comidas francesas las aprecian mucho si las hacen tan buenas como allá; lo aconsejable seria hacer bien lo típico nuestro y no incursionar en un ámbito que ellos conocen mucho y suelen reaccionar mal si se les ofrece algo típicamente francés, si no esta bien hecho como ellos están acostumbrados, se disgustan. Así que nos esforzamos por ese lado para que vean que las costumbres y recetas de nuestros abuelos aun siguen, tenemos que seguir practicando?. El imaginario es representado como natural y legitimado en las formas sociales que el nativo construye en ese momento determinado. La imaginación social se construye sobre la experiencia y deseo de los piguenses a pertenecer a esa cultura de “Origen francés?, de ahí la necesidad de mostrar en esos contextos el conocimiento, el valor y la influencia de las prácticas en la comunidad.

Cuando el turista francés llega a Pigüé se lo recibe con discursos solemnes acerca de la importancia para la ciudad de la llegada de sus “hermanos europeos?, se los entrevista para el canal de TV local, se le presenta a las autoridades locales y nacionales y se busca dar la mayor importancia posible a todas las actitudes que refieren y pongan de manifiesto el conocimiento previo de la cultura francesa. Si bien, la ciudad esta cotidianamente impresa de ese estilo, es cierto que en los momentos puntuales de cruce e intercambio con el turista es donde más se evidencian esas prácticas. El imaginario social marca esa distribución de papeles y las posiciones sociales claves para que el proceso de identificación entre “ellos? y “nosotros? se realice (Baczko, en Martini, 2002: 88).

Esa influencia recíproca (Goffman, 1959) que se produce en la interacción entre ambos actores en un momento y contexto puntual dado, permite que los ciudadanos de Pigüé puedan expresar en mayor medida su devoción a la cultura fundacional y los turistas puedan sentirse satisfechos de encontrar lo deseado. Se da una suerte de negociación, una “puesta en escena? que supone resaltar aquellos hitos y prácticas que unen a Pigüé con Francia. En muchos casos se trata de manera diferente al turista francés que al turista que proviene del interior del país: “no sé si hay diferencia de trato, si no diferente interés en lo que visitan. Entonces se les muestran diferentes lugares y se crean diferentes enfoques en el discurso?. Esta diferencia no supone una falsedad sino que se trata de construir como una representación “autentica? del lugar que emerge en ese contexto puntual de interculturalidad (Gobbi, 2000).

Cuando llegan los turistas al destino, la mayoría de las instituciones y empresas relacionadas con acoger y mantener esta empresa también realizan algunos cambios y estructuran nuevas actividades. “Las guías ahora están mas preparadas a contestar más sobre historia, tanto argentina como francesa, y la gente del lugar siempre esta interesada en saber si hay algún familiar conocido o pariente lejano, y lo notable es que muchas veces lo hay. Se da una relación bastante cercana entre la gente de pigüé y los franceses…?. Con el devenir del tiempo y la proliferación de la industria turística de extranjeros, se fueron efectuando cambios y avances para continuar construyendo esa identidad y relación con el “otro?. Es decir, que la identidad del pueblo de Pigüé no es esencial (Gobbi, 2000) sino histórica y socialmente construida. Se trata de una alteridad construida en cada acción y actualizada en cada relación puntual que se da en el encuentro entre el turista y el nativo. El piguense aprende cada vez más el idioma del extranjero, va constituyendo y recolectando nuevas prácticas que permitan reforzar y relacionar al nativo con su ideal, recolecta nuevas historias y pone en escena nuevas herramientas que sirvan de base y fundamento a esa construcción identitaria.

La “puesta en escena? que se da cuando el intercambio se produce, implica no sólo la colocación de banderas francesas, reforzar la pintura de los mapas de Francia que hay en varias paredes de edificios de la ciudad, plantar rosales a tono, sino que también supone un cambio en la vestimenta, en los horarios y en las temáticas centrales de la comunidad. “El Hotel Central cambió el tipo de desayuno que les da: buffet con frutas, cereales, tortas, etc. (…) Algunas guías de turismo local se interesaron por aprender francés y vestirse en algunas ocasiones más lugareñas. También en la ciudad en fechas claves de visita de extranjeros se ponen más banderas francesas y más flores (…) Lo que se respeta muchísimo son sus costumbres en los horarios: cenan muy temprano y acá muy tarde, así que se suele encontrar un horario medio.?.

Ambos actores se relacionan y actúan en favor de construir aquello que han idealizado como auténtico de Pigüé. Los nativos saben que deben mostrar y vender en un contexto dado para que esa creencia de autentico se despliegue “en el trayecto de colectivo para llegar a Pigüé, alguien les explica bien la historia de Pigüé, la epopeya de los Aveyroneses que hace 120 años llegaron a estas tierras y cuando pisan el suelo Piguense se los recibe en la Sociedad Francesa donde ven el mapa de su país y del nuestro y se los recibe con una copa de Champagne y se les da la bienvenida en Francés, la mayoría se emocionan tanto que hasta corren lagrimas en sus mejillas?. Y el francés inmerso en esa situación particular cree y asume esa historia como verdadera, o sea; esta noción de autenticidad supone un acuerdo con la representación compartida entre el piguense y el francés.
“(…) Creo que lo que mas les impacta, a mi juicio es la bienvenida en francés, en la Sociedad Francesa con Champagne y gateaux (a cualquier hora que sea) les ayuda mucho a no sentirse extranjeros (depaysè). En este escenario de encuentro entre ambos actores se determinan los roles particulares del extranjero y del nativo, y se deja en claro las identidades que se desarrollarán a lo largo de la experiencia del encuentro. El piguense intenta identificarse y diferenciarse, a la vez que define a ese otro. El extranjero, entra en escena, también definiendo su lugar y sus expectativas. Esta influencia de ambos permite el juego de identidades que supone el encuentro intercultural.

Desde hace mas de 4 años se realiza en Pigüé la fiesta de la “Omelette Gigante?, se trata de un evento que se lleva a cabo el primer domingo de diciembre y supone cocinar un plato de más de 15 mil huevos basado en la historia y tradición del pueblo de Bessieres, Francia. Los ciudadanos de Pigüé se contactaron con la Cofradía Mundial de los Caballeros de la Omelette Gigante y no dudaron en sumarse a esta tradición.

Si bien esta no es una práctica que realizan desde los orígenes, se suma a la propuesta turística y a la idea de seguir teniendo eventos y reconstituir su pasado francés. Hoy en día es uno de los eventos mas importantes que se realizan en esa ciudad y convoca a miles de turistas, bajo el lema de “tradición francesa que se replica en este lugar único de argentina y hasta de Sudamérica?. Esta práctica sumada a la historia del lugar y a demás actitudes de los nativos, fortalece esa creencia de destino turístico franco-argentino.

Los cosas que más impactan al turismo según Marcenac son “el museo, el cementerio, la historia de Pigüé, la Sociedad Francesa, lamentan que haya cada vez menos habitantes de habla francesa, les impacta ver un gaucho que se llame Vigouroux, Tourret, Calmels; etc?. Parece que ese mismo turista viajara miles de kilómetros para encontrar algo que suponga y demuestre la importancia e influencia de su origen en el “otro?. La necesidad de mostrar el cementerio de la ciudad deja otra vez en claro que se intenta fortalecer el ideal que viene a buscar el turista; ya que bien podría ser la necrópolis de una ciudad francesa, debido a que la mayoría de las bóvedas y cruces tienen apellidos franceses y el estilo arquitectónico acompaña esta línea.

Las calles de la ciudad que comúnmente se transitan con turistas son en su mayoría nombres de franceses que fueron principales figuras en la historia del pueblo, desde sus fundadores hasta herederos de las primeras familias asentadas; lo mismo en las principales Estancias que se recorren y se ofrecen al turismo. Se busca primordialmente visitar aquellas que conservan estilos arquitectónicos, nombres grabados, historias de antepasados y actividades relacionadas.

Es así que en este encuentro intercultural se establece un acuerdo entre ambos actores que implica la necesidad de vivir experiencias y actividades francesas en la ciudad de Pigüé. Cuando la luz del escenario se apaga, los turistas se retiran de la ciudad, el piguense construye otra identidad y establece nuevo roles.

Pigüé regresa así, a la “actividad normal?, sus practicas se destinan mayoritariamente al hacer del campo, al comercio, el idioma vuelve a ser llano y argentino, y sus comidas típicas de una región fría, del interior y de gran relación con los escenarios naturales. Atrás quedan el champagne de las 19 horas y las conversaciones profundas sobre el patois y el crecimiento de Francia.

Conclusiones

A partir del objetivo de este trabajo se buscó establecer que:

• La identidad del turista y del nativo se produce como resultado de una relación puntual y particular que tiene lugar en un contexto específico.
• En esa relación entre el turista francés y el nativo de Pigüé se prescriben y legitiman continuamente roles e imágenes sociales.
• En ningún momento la identidad es considerada como una categoría existente de antemano, sino que es el resultado del actuar e interactuar entre ambos actores, y es en esa acción misma donde se dibujan los rasgos identitarios.
• La relación es de reciprocidad, es imposible el establecimiento de la ciudad de Pigüé, como destino turístico con “origen francés?, si no esta implícito el actor social del “otro? que pueda definirse y definirlo. Ambos son partes de un mismo proceso que tiene como resultado principal la construcción de la identidad de ambos actores.
• Todas las prácticas, discursos sociales y sujetos están inmersos en un imaginario social clave para el desarrollo de este juego de roles.
• Lo “autentico? se deriva de aquello que esperan ambos actores sociales como lo ideal a ser representado en ese encuentro particular dado.
• Existen ciertas tradiciones y actividades que sólo emergen en ese contexto de interculturalidad dado, lo cual no supone una falsificación sino un acuerdo entre las partes y una negociación acerca de qué y cuales actividades son consideradas autenticas por ambos.
• A partir del análisis cualitativo de los discursos sociales que giran en torno al turismo francés de Pigüé, fue posible identificar y analizar las diferentes formas en que la identidad de una comunidad puede ser atravesada desde distintos ángulos.
• La construcción de la alteridad solo es posible en esa relación de reciprocidad mencionada anteriormente, y solo ese “otro? es construido como tal, en esa relación puntual.
• Las significaciones que adoptan las distintas posturas y acciones que los sujetos realizan se derraman del imaginario social que subyace en esa relación.
• El “destino turístico? de Pigüé presupone una organización y disposición que no esta aislada de las demás actividades que en esa ciudad se realizan, sino que implica un trabajo acorde a la mirada turística que se busca construir.
• En el encuentro intercultural que presume la relación del turista francés con el nativo se construyen de manera relacional e histórica las representaciones comunes a ambos.

Bibliografía

Goffman, Erving, (1959) La presentación de la persona en la vida cotidiana. Buenos Aires, Amorrortu Editores.
Mac Cannell, Dean (1988) “Turismo e identidad cultural? en Cruce de culturas y mestizaje cultural, Madrid.
Grimson, Alejandro (1998) “Introducción. Construcciones de alteridad y conflictos interculturales? en documento de la cátedra, Buenos Aires.
Barth, Fredrik (1976) “Introducción? en Los grupos étnicos y sus fronteras, Méjico, Fondo de Cultura Económica.
Gobbi, Jorge (2000) “Identidad, viaje, interacción: un análisis de ciertas lecturas naturalizadas sobre la relación turismo-construcción de la alteridad? en II Jornadas académicas de la carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.
Martini, Stella (2002) “La sociedad y sus imaginarios?, en Documento de la Cátedra. Buenos Aires.
Organización Mundial del Turismo (1998) “Turismo, conceptos y definiciones?; “Competitividad en turismo?; “Impactos socioculturales del turismo? y “Principales tendencias actuales de la industria turística? en Introducción al turismo. Madrid, Organización Mundial del Turismo.
Casasola, Luis, 1996, Turismo y ambiente, Mexico, D.F. , Editorial Trillas,
Lash, Scott y John Urry (1998) “Introducción: después del capitalismo organizado? en Economías de signos y espacio. Sobre el capitalismo de la desorganización. Buenos Aires, Amorrortu.
Burns, Peter (1999) “Tourism? y “Tourists? en An introduction to tourism and a anthropology. Londres y New York, Routledge.

Páginas de Internet visitadas

http://pigueonline.com.ar/
http://www.hotelcentral.8m.com/
http://www.pigue.8k.com/
http://www.eldistrital.com.ar

Notas

1) Se toma este encuentro como la relación que se establece entre una persona que vive habitualmente en un lugar geográfico específico (nativo) y un sujeto que pertenece a otro lugar de residencia y se desplaza a dicho destino (turista).
2) La ciudad de Pigüé se ubica en el sudoeste de la Provincia de Buenos Aires, pertenece al distrito de Saavedra. Se localiza en el valle rodeado por las sierras de Cura Malal y Bravard. Posee una población de 20.000 habitantes aproximadamente.
3) Se denomina cultura del gaucho a aquellas prácticas que están íntimamente vinculadas con los quehaceres del campo, con el asado, los bailes tradicionales y festivales de doma y folklore.
4) Se toma destino turístico como “lugar hacia donde se desplaza el turista para consumir el producto turístico?, (OMT, 1998).
5) El término refiere a un acuerdo con la representación compartida entre turistas y nativos. (Gobbi, 2000)
6) Refiere al acto que se determina a partir de la acción conjunta de dos actores.
7) Así comenzaba la página oficial de la Ciudad de Pigüé. Hoy en día esta caída por falta de recursos humanos.

Para dejar comentarios sobre este trabajo, por favor háganlo en esta anotación del blog.

Anuncios