A veces, los turistas llegan desde fuentes poco esperadas. Un caso interesante es el de capilla Rosslyn, que se ubica en Edimburgo. Hasta hace no mucho el lugar no formaba parte central de los tours por la ciudad, hasta que a Dan Brown se le ocurrió que una de las escenas finales de El Código Da Vinci sucediera en ese lugar. A partir de ahí, la cantidad de turistas en el lugar ha aumentado de manera impresionante, a tal punto que varios medios le dedicaron notas al tema. En 1995 tuvo 8 mil visitantes. El año pasado 38 mil. Este año ya pasaron los 60 mil. Y eso que la capilla se ubica a más de 11 kilómetros del centro de Edimburgo, en un área turísticamente poco popular hasta dos años atrás.

Algunos medios que le dedicaron notas al tema: The Sunday Herald; The Guardian y el sitio dedicado al patrimonio Scotsman.

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