Pocas naciones del mundo subdesarrollado han tenido tanta influencia en la actual configuración geopolítica mundial como Afganistán. A pesar de eso, el país apena aparece en las noticias, o entra y sale de las agendas de los medios cada cierto período de tiempo.

Cuando en 1979 la ex Unión Soviética invadió el país para apoyar al gobierno comunista local, se desataron una serie de consecuencias que aún hoy siguen teniendo gran relevancia. Para derrotar a los comunistas, Estados Unidos, Pakistán y Arabia Saudita apoyaron fuertemente a los combatientes islámicos, los llamados muyahídin, de tendencias bastante radicales. También dejaron que estos se involucraran en el tráfico de opio, para que lograran recaudar más ingresos. La caída del gobierno comunista no calmó las cosas, aunque Afganistán simplemente desapareció de las noticias. Para 1992, el país estaba metido en una feroz guerra civil, que llevó a que en 1994 apareciera un nuevo grupo de combatientes: los talibán.

Para 1996, los talibán habían tomado casi todo el país, gracias al apoyo financiero en particular de Pakistán y Arabia Saudita, y el dinero del tráfico de drogas, un comercio que fue tolerado por la CIA, la famosa central de inteligencia estadounidense. Progresivamente, el discurso de los talibán fue adoptando un fuerte tono antiestadounidense y en contra de Arabia Saudita, a medida que la influencia de Osama Bin Laden crecía. Para ese entonces, el gobierno de Estados Unidos tenía Bin Laden entre caja y ceja, y lo acusaba de varios ataques terroristas en contra de sus embajadas en ?frica. Los talibán fueron el grupo más radical de todos: prohibieron todos los deportes, obligaron a las mujeres a quedarse en las casas y ni siquiera les dieron derecho a la educación, e intentaron imponer su orden a todo el país, a pesar de que Afganistán es una nación multiétnica.

En resumen: gracias al dinero de varios países, se estimuló la consolidación de un nuevo tipo de radicalismo islámico, que terminó mordiendo la mano de los principales financistas del fenómeno. Con tal de derrotar al comunismo, se terminó gastando miles de millones de dólares en crear las condiciones que permitieron la aparición de los talibán, que recién dejaron el poder cuando el país fue atacado hacia fines de 2001 por Estados Unidos, tras los ataques en New York.

Tras esos ataques, Afganistán ha vuelto a desaparecer de la agenda de los medios. Tal vez deberíamos preocuparnos: los cambios que se dieron en ese país mientras ningún medio le daba importancia terminaron en consecuencias notables para el mundo actual. La situación del país es, a pesar de la ocupación estadounidense, un completo desastre. Recientemente la revista Forbes consideró a Kabul la ciudad más peligrosa del mundo para visitar. Aunque parezca imposible, la ciudad es aún más insegura que Bagdad, la capital iraquí. La importante cantidad de tropas que Estados Unidos destinó a Afganistán aún no han logrado cumplir el principal objetivo, que era capturar a Osama Bin Laden y a los líderes talibanes.

El caso de Afganistán es uno de los más interesantes a la hora de ver cuán miopes son muchas veces los medios. Los hechos cruciales que suceden fueran del “primer mundo” suelen quedar fuera del radio de los hechos a cubrir. Recién cuando el proceso histórico que había surgido en Afganistán terminó causando atentados en Estados Unidos, los medios volvieron a mirar a esta nación destrozada por más de tres décadas de guerra.

En Internet hay algunos recursos para seguir lo que pasa en Afganistán. Por ejemplo Afghanistan News; Afgha.com y Afghandaily. También se puede ver el artículo sobre Afganistán en la Wikipedia.

Una excelente fuente de información es Los Talibán. El Islam, el petróleo y el nuevo “gran juego” en Asia Central, de Ahmed Rashid, que editó Península en 2001 en español (el libro en inglés apareció en 2000). A pesar de haber sido editado antes de los atentados de septiembre de 2001, es una excelente fuente de información sobre la evolución de los talibán y como la actuación de este grupo terminó provocando enormes consecuencias mundiales. En estos días estoy leyendo este libro, así que esperen algunas anotaciones más sobre el tema, que es realmente apasionante.

Desde ya, si alguien tiene más datos interesantes sobre el tema de Afganistán, puede dejar su aporte en los comentarios.

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