Una de las estrategias habituales para establecer la importancia social del turismo es enfatizar su relevancia a la hora de crear puestos de trabajo. La idea: si hay muchos turistas, todos saldremos beneficiados, ya que habrá más consumo y personas gastando.

Estas afirmaciones son bastante discutibles. En primer lugar, no todas las zonas de una ciudad se benefician. Quienes mayor cantidad de turistas reciben son aquellos enclaves reconocidos, y que aparecen en las guías de viajes. Además, por lo general estos enclaves suelen recibir algunos beneficios económicos para ayudarlos a mejorar el aspecto de la zona.

En segundo lugar, habría que estudiar que tipo de empleos crea el sector turístico. Debido a las características de la demanda, en muchos casos los trabajos que surgen suelen estar asociados a posiciones temporarias o de escaso valor agregado. Tengo claro que debido al enorme desempleo que hay en la mayor parte de las economías latinoamericanas cualquier empleo es bienvenido, pero a largo plazo, puestos precarios y mal pagos no ayudan a ninguna economía.

La hospitalidad es relevante para posicionar un destino de manera permanente en el circuito turístico internacional. Pero de ahí a que el turismo nos ayude a todos hay un largo trecho

La foto que ilustra la nota es de los carteles de la campaña del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en la que llaman a los porteños a tratar bien a los visitantes. A ser hospitalarios, en resumen.

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