Podríamos hipotetizar que una de las razones por las cuales mucha gente lee blogs es porque los encuentra más confiables. Esto es, los ve producidos por gente común, y no por periodistas profesionales. En el terreno de los viajes, los suplementos de diarios y los artículos de revistas no siempre son demasiado creíbles. Todos los destinos son hermosos, y al parecer el viajero nunca tiene mayores problemas. Frente a ello, los relatos de los bloggers, que por lo general viajan como simples turistas a los destinos que visitan, y pagan el pasaje de sus bolsillos, suelen ser bastante diferentes. Nadie los trata mejor simplemente; no son periodistas, y nadie sabe que terminarán escribiendo un artículo sobre ese destino que probablemente sea leído por miles de personas en Internet.

Pero eso está cambiando. Desde hace algunos meses, algunas oficinas de turismo de los Estados Unidos han comenzado a pagar a los bloggers que hagan referencia a ciertos lugares. La tendencia es lo suficientemente fuerte como para que los periodistas se focalizaran en ella. Por ejemplo, el diario USA Today le dedicó una nota a los “bloggers sponsoreados”. Allí se analizan casos de blogs que narran historias de viajeros en Milwaukee y Philadelphia, pero que en realidad se encuentran patrocinados por las direcciones de turismo del lugar. El principal problema es que, al menos en el caso de Milwaukee, los lectores no eran advertidos de la “ayuda financiera” del distrito.

Este tipo de hechos es poco sorprendente. Desde hace meses vemos como las agencias de prensa y relaciones públicas y los gobiernos están mirando con interés el tema de los blogs. Al igual que con la prensa, su objetivo, a corto plazo, será comenzar a captar la agenda de este tipo de medios. Claro que semejante reto es complejo, y requiere de estrategias diferentes a las usadas con la prensa tradicional. A diferencia de ésta última, caracterizada por un número limitado de medios y profesionales, los bloggers son cientos de miles, y determinar cuáles son los más relevantes toma su tiempo. Encima es imposible tener un contacto personal con toda esa gente. No se los puede ver de manera regular en eventos u otro tipo de encuentros, como el caso de los periodistas y editores.

Desde ya, alguien escriba un blog sobre un destino turístico y no revele que ha recibido algún tipo de ayuda financiera por parte de autoridades locales está actuando de manera incorrecta. De forma tan incorrecta, claro, como los medios que cubren ciertos destinos y tampoco revelan que el viaje ha sido financiado por otros, que están muy interesados en cooptar las agendas de esos medios. Como la prensa cada vez tiene menos recursos, es absolutamente usual que gobiernos locales, aerolíneas u otros terceros paguen los viajes de los periodistas de turismo. Eso, claro, no significa que necesariamente debamos dudar de la honestidad de quienes escriben las notas. Lo que me sigue llamando la atención es que ese dato no se revele, de manera directa, en las notas. ¿Acaso tienen miedo que la gente dude de ellos?

Que ese modelo, de recibir patrocinio y no revelarlo a los lectores, se extienda a los blogs, decididamente no es buena noticia. Hasta ahora, muchos pueden creer que este tipo de sitios son más honestos que buena parte de la prensa. Pero esas cosas no son simples de mantener. La confianza se construye con el tiempo; si los lectores se sienten engañados, simplemente comenzarán a ver a los blogs como un medio más, muy alejados de sus intereses, y más cercanos a las necesidades de gobiernos y agencias de prensa. No tengo nada contra los blogs patrocinados como medio de vida de mucha gente; pero me parece extremadamente criticable que un dato crucial para los lectores, como ese “patrocinio”, no sea revelado a los lectores.

Dos blogs “auspiciados”: Play in the city (Milwaukee) y Visit Pa (Philadelphia). Más referencias al tema se pueden ver en Hyku. Sobre blogs que tienen como temática el turismo, pueden ver también esta nota de USA Today.

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