Durante el mes de mayo de este año, la revista Rolling Stone versión argentina publicó un artículo firmado por James Kunstler sobre el fin del petróleo barato, y la tendencia a que en pocos años comenzaremos a agotar rápidamente las reservas de este recurso valioso. Por desgracia, la nota no está disponible en la página web de Rolling Stone en español, pero sí se puede leer en inglés en esta página. Mi idea es concentrarme en la prospectiva que Kunstler desarrolla para la relación entre el fin del petróleo y la industria de los viajes.

La hipótesis es sencilla: el fin del petróleo en los próximos cincuenta años provocará un colapso en la industria de la movilidad. Las aerolíneas ya no podrán funcionar, los autos serán mucho más caros y desarrollarán menores velocidades, y en general toda la industria montada alrededor de la movilidad entrará en una crisis brutal. Junto a ello, entrarán en colapso los suburbios, que dependen del uso del automóvil, y todos los centros comerciales y negocios que se encuentran cercano a las autopistas. La vida cotidiana irá sufriendo una larga serie de transformaciones, que cambiarán por completo la forma de organización de la sociedad.

Parte de este diágnostico no suena muy novedoso. Tiene el tono de libros como Los límites del crecimiento, editado en la década del ’70, en donde se establecía que la correlación entre el crecimiento de la población y el agotamiento de los recursos naturales llevaría a la economía mundial al desastre. Pero en este artículo, Kinstler más bien señala un punto único: el agotamiento del petróleo. Sostiene que este año se alcanzará el pico de producción, y que lentamente está declinará año tras año. Si bien se estima que existen grandes reservas, a medida que pasen los años, quedarán los yacimientos de más difícil acceso, situados muy lejos de las fronteras de los países más desarrollados, y en donde el costo de extracción será mucho más caro. Junto a este problema, hay que señalar que el desarrollo de combustibles alternativos no ha dado ninguna opción que pueda reemplazar de manera completa a los refinados del petróleo. Y ni que hablar de los problemas que surgirán de la falta de energía en otros ámbitos, o de la ausencia de los plásticos y como eso impactará en los costos muchas industrias.

Es interesante pensar como la industria del viajes está enormemente vinculada con el petróleo y el hecho de que este pueda ser vendida a costos relativamente económicos. La paulatina declinación de este recurso nos obligará a buscar nuevas alternativas. Ahora, ¿en qué momento se podrá mover enormes aviones con el uso de algún tipo de energía alternativa? En el caso de los autos, se podría sostener que habrá una sensible pérdida de velocidad debido a que los nuevos motores no pueden desarrollar tanta potencia, pero en el caso de las aerolíneas, éstas directamente se quedan en el suelo. ¿Será que alguna vez recordaremos el período 1950-2050 como el período de la movilidad física? Porque de seguir la tendencia al aumento del petróleo, cada vez se hará más difícil cubrir grandes distancias con costos razonables. Al menos, por cierto, que nos conformemos con Internet…

Anuncios