El crecimiento de la cantidad de aerolíneas de bajo costo y la presión creciente para que descienda el costo de las tarifas está provocando un efecto bastante molesto para muchos pasajeros: las empresas están buscando extraer una renta de casi cualquier servicio. Algunas aerolíneas han comenzado a cobrar el servicio de a bordo, como la comida. Y cada vez más, los límites en el peso se hacen más y más estrictos. O sea: que si nos pasamos del máximo de kilos o de la cantidad establecida de bolsos o valijas, debemos pagar multas bastante altas. Esto es todo un cambio en la conducta de las aerolíneas, que antes cobraban tarifas más altas pero solían ser bastante laxas en el cumplimiento de los límites de peso por pasajero. Al respecto, hay una interesante nota en el diario estadounidense The New York Times (se requiere registración gratuita). El tema está llegando hasta tal punto que uno de los entrevistas bromea con que pronto habrá que presentarse con esas chaquetas de pescador con 20 bolsillos, para así poder llevar una cierta cantidad de cosas. Vale la pena leer la nota porque muestra como cambian los modelos de negocios en el mercado turístico.

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