Mientras crecen las demandas contra las empresas de comidas rápidas y la percepción pública de lo perjudicial que son estos alimentos, en las aerolíneas van en el camino contrario. Con tal de bajar los costos y poder competir con las low-fare airlines, empresas como American, Delta y United han comenzado a reemplazar, en sus vuelos en Estados Unidos, las comidas por bolsas con snacks. Es cierto que en los últimos tiempos algunas aerolíneas han comenzado a cobrar por la comida a bordo. Pero el tema no es sencillo: si todo no se vende, la empresa se encuentra con stock de más, que en muchos casos no puede volver a utilizar. Frente a ello, los snacks son una mejor opción. Se pueden almacenar por más tiempo, y por su valor más económico los viajeros los prefieren. Por ejemplo, en United se están vendiendo almuerzos por 10 dólares, que consisten en sandwiches o ensaladas. En cambio, los snacks salen 5 dólares. Parece que llegó la hora del junk-food a los aviones. Pueden leer más en The Seattle Times.

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