Una asociación muy particular entre la Iglesia, la Municipalidad de Luján, y grupos privados -algunos de ellos con un pasado muy relacionado con la “fiesta” del menemismo- impulsan un proyecto de explotación turística de Luján, seguramente uno de los destinos más populares de peregrinaciones religiosas en Argentina. La idea es crear un joint venture que controlaría 45 hectáreas de la ciudad y sus alrededores, y garantizar a esta sociedad todo el tema de la planificación de la ciudad como destino turístico. Ese sector de la ciudad es el que recibe la principal afluencia turística, que se estima en 3 millones de visitantes al año. En este caso, queda claro que buena parte de las ganancias de un emprendimiento turístico dependen del control del espacio en donde operan -el otro tema, claro, es el control del tiempo de los turistas. Y en este caso, es la forma de dominio del espacio que garantiza la ganancia de manera segura: el monopolio. Como encima el proyecto le daría a este consorcio el derecho a administrar el espacio turítico de Luján por 99 años, las intenciones monopólicas son aún más evidentes.

Se puede seguir leyendo sobre el tema en una interesante nota que publica hoy el diario Página/12.

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