Mes: mayo 2005

Leer Más
Lago Nahuel Huapi

Fotos y turismo. Todo es instantaneo, y poco es teorizable

La fotografía es uno de los espacios más importantes para el turismo a la hora de representar lugares. A pesar de ello, los aportes teóricos sobre el tema siguen sin tener demasiada relevancia.

Anuncios

Relatos verosimiles

Cuando en enero quedamos varados en una zona poco habitada de El Alto, el municipio que se encuentra al lado de La Paz, la capital boliviana, tuvimos muchas horas para charlar con todos los que habían quedado varados allí. Recuerdo que me llamó la atención que todas las casas fueran de ladrillos huecos sin revocar. La explicación de otro argentino que está viviendo en Bolivia hace mucho: se trata de una cuestión de status. Al parecer, en el entorno urbano tener una casa de material, que no sea de adobe, es un signo de distinción social. Y esto a pesar de que todos señalan que el adobe es mejor para mantener las casas cálidas, algo fundamental en el frío clima del altiplano boliviano.

Viaje y migracion: sobre los objetos del estudio y su valor en el mercado academico

En los interesantes aunque algo esquemáticos “Retratos de viajeros”, Tzvetan Todorov afirma que “el turista es un visitante apresurado que prefiere los monumentos a los seres humanos (…) La ausencia de encuentros con sujetos distintos es mucho más reposante, puesto que ésta jamás pone en tela de juicio nuestra identidad” El impresionista, en cambio, “es un turista muy perfeccionado (…) Tiene mucho mós tiempo que el vacacionista; luego, extiende su horizonte hacia los seres humanos y (…) se lleva a su casa, ya no simples clichés fotográficos o verbales, sino, digamos, esbozos, pintadas o escritos. No obstante tienen en común con el turista el permanecer únicamente como sujetos de la experiencia” (Todorov, 1991:388-389). Aún cuando la conceptualiza negativamente, Todorov apunta, en particular con respecto al impresionista, al turista como “sujeto de la experiencia”, y apunta el valor de la interpretación, que las nociones de “no lugar” o el simulacro niegan.

Ese rescate de la experiencia es la que aparece, aunque rescatada en forma positiva, en una serie de autores. Es desde el valor de lo experiencial que parten las preguntas de James Clifford: “¿Cómo viajan las diferentes poblaciones, clases y géneros? ¿Qué tipo de conocimientos, historias y teorías están produciendo?” (Clifford, 1989). Tales preguntas necesitan, desde ya, de una problematización de las prácticas sociales y los cambios y consecuencias asociadas a ellas.

Trava Tour

El suplemento NO del diario argentino Página/12 publicó un artículo, escrito en la modalidad “nota de color”, en el cual narran las características del Trava Tour, un recorrido turístico por las zonas de Buenos Aires […]

Las complejas relaciones entre turismo y espectáculo

Una característica de los teóricos que condenan al turismo es el ataque contra lo que es visto como una “estandarización? del movimiento: el turista sólo viaja a lo seguro, a lugares cuyos recorridos han organizado otros, y en donde debe fascinarse sólo cuando se le diga. O sea: en donde las significaciones, las interpretaciones sobre paisajes y lugares se encuentran establecidas de antemano. “Esas agencias que cuadriculan la tierra, que la dividen en recorridos, estadías, en clubes cuidadosamente preservados de toda proximidad social abusiva, que han hecho de la naturaleza un producto (…) son las primeras responsables de la ficcionalización del mundo, de su desrealización aparente; en realidad, son los responsables de convertir a unos en espectadores y a otros en espectáculo? (Augé, 1997:16).

Es cierto que una de las características del marketing y la producción capitalista ha sido la homogeneización de los productos y servicios con el fin de abaratar costos y dar mayores ganancias, pero establecer que esa homogeneización económica se traslada directamente a la cultura nos retrotrae a los viejos problemas de la determinación base – superestructura y de la concepción de la cultura como reflejo de lo económico. Por otro lado, el posfordismo ha dado muestras de una importante capacidad de flexibilización de las capacidades de producción y de aumento de las posibilidades de oferta, que, en el caso del turismo, están ayudadas por el continuo mejoramiento de los medios de transporte. Una mirada del capitalismo que ponga el acento sólo en los procesos de homogeneización es, incluso en términos básicamente económicos, muy discutible.