Ya en una entrada anterior contaba mi fascinaciòn, para bien y para mal, con Starbucks. No es extraño que los locales se ubiquen en Lima, una ciudad con pocos cafés en comparación con ciudades como Buenos Aires y Montevideo, en donde abundan. Encima, en Argentina ya se han posicionado marcas locales como The Coffee Store y Aroma -de la misma empresa que licencia la marca Mc Donald´s-, que han ocupado el espacio que podría haber tomado Starbucks de haber llegado más rápido.

Starbucks en Lima

Hay que reconocer que han hecho un esfuerzo por replicar el clima de los Starbucks originales, a tal punto que los vasos y las servilletas… ¡están importados directamente de Estados Unidos! Me pregunto como incrementará esto los costos…

Y apenas uno ingresa a Starbucks Lima, saltan las diferencias con la versión original estadounidense. Para comenzar, los locales de aquí tienen una mayor dimensión y muchas más mesas que en las tierras de Bush. La razón es sencilla: como en cualquier otro lugar de Sudamérica, la gente compra su café y se queda un largo rato charlando. En Estados Unidos esto no es lo usual; más bien, la gente compra su café y se va caminando. Nada de quedarse por ahí; las únicas excepciones son los domingos a la mañana, donde si es usual que los clientes tomen el diario y se sienten tranquilos a beber su café.

Las tazas oficiales de Starbucks Lima, a 25 soles...

La otra gran diferencia es, claro, el público. Mientras que en Estados Unidos se trata de un tipo de negocio que llega a la mayor parte de la población, aquí los Starbucks están ubicados en la zona más cara de Lima, y su público es definitivamente de clase alta y media alta. Sólo con echar una mirada a la ropa que visten, uno puede sacar conclusiones. Es que los precios son bastante altos para el mercado local. Un mocha pequeño anda por los siete soles -algo mas de dos dólares-, y el resto va de los diez a los 18 soles. Esto no es raro en nuestras tierras; mientras que en Estados Unidos los Mc Donald’s suelen estar por la noche llenos de mendigos, en América Latina fueron un sitio de reunión de los jóvenes de clase media y casi un símbolo de status. No sorprende que algo similar pase con Starbucks, que en Estados Unidos es poco “chic”, pero en nuestro continente es tierra de la “high”.

Eso sí, pasé por Starbucks, pero me volví a donde me alojo en combi. Otro día hablo más en extenso de la pesadilla que es el tranporte público limeño….

En Technorati pueden ver y

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