Para quienes estamos interesados en las características de los medios de comunicación, uno de los rasgos más llamativos del Perú es la vitalidad de su prensa popular, también llamada despectivamente “prensa chicha”. Se trata de periódicos muy económicos -50 centavos de sol, unos 17 centavo de dólar- con titulares muy llamativos, mucho uso del argot local, temáticas escandalosas -farándula, policiales con muchos muertos, eventualmente algunas mujeres pulposas en la tapa. Si bien en principio puede parecernos un tema más bien simpático, la prensa chicha fue durante el gobierno de Fujimori un vehículo de difamación en contra de la oposición política. Con el consejo y el financiamiento de Vladimiro Montesinos, la mano derecha del “chino”, se publicaban todos los días titulares difamatorios, que vinculaban a políticos que no simpatizaban con el fujimorismo, y los acusaba de estar relacionados con Sendero Luminoso o diversos actos de corrupción. Recientemente, la justicia peruana condenó a varios periodistas y editores por vender de tal manera sus contenidos. Las penas fueron de cinco a ocho años.

Pero retomemos el tema de las características de la prensa chicha. Una de las cosas más llamativas es el uso del lenguaje, que apela mucho al argot local. Así, una noticia sobre el reciente estúpido escándalo acerca de si Bob Esponja es o no homosexual -y que se reprodujo por esa imbécil manía por las noticias de color- es titulado por el diario El Popular como “A Bob se le quema el arroz”, una forma muy coloquial y poco elegante de referirse a la homosexualidad. Algunos títulos son literalmente incomprensibles de entender por los no peruanos, como uno que vi una vez, creo que en el Ajá: “Zambo para el bobo a ñorsa en Nazarenas”. Traducción: “Una persona negra provoca un ataque al corazón a una anciana en la iglesia Nazarenas”.

Y estos diarios son una verdadera multitud, y responden a nombres increíbles, como El Chino, El Men, El Chato, La Chuchi, Pal’ Micro, El Mañanero, La Yuca, etc. Los hay más escandalosos, pero por lo general la mayoría se parece bastante. Sus tapas son un cóctel de muertos, mujeres desnudas y chismes de la farándula, con una amarillismo que apenas si tiene iguales en algunos medios de Bolivia y México. Los titulares, claro, son bien grandes, con muchas letras de colores.

Muchos de mis amigos peruanos detestan de corazón esta prensa, a la que califican de simple basura que ni siquiera es periodismo. Pero siempre me dio mucha curiosidad por qué este tipo de publicaciones tiene tanta vitalidad en este país para tener tanta presencia en los kioskos. Evidentemente es negocio, a tal punto que dos diarios que periodísticamente son “serias”, como La República y El Comercio tienen dos medios de este tipo, como El Popular y el Trome, respectivamente. Independientemente de los fondos que algunos de estos medios han recibido de gobiernos como el de Fujimori, es evidente que logran financiarse de manera bastante estable.

Que los contenidos de este tipo de medios pueda no interesarnos es en todo caso algo personal. Pero no dejo de pensar cuales habrán sido las condiciones sociales y políticas que le han garantizado tanto éxito editorial en Perú, mientras que en otros países de América Latina el amarillismo tomó caminos mucho menos osados.

Para que lean ustedes estos medios, pueden ver los siguientes medios:

Ajá
Trome

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