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Turismo étnico: los problemas de la autenticidad y la representación

Hace algunas semanas, NAyA, la gente que organiza todo los años el congreso sobre turismo y cultura -este año se hace en Tierra del Fuego- realizó junto a la Fundación Pasos un debate sobre turismo indígena y étnico. Natalia Delfino, una de mis alumnas del seminario de Comunicación y Viajes de la Universidad de Buenos Aires y ahora también tesista, fue a la charla y escribió este texto sobre el tema. El punto central: la insistencia en apelar a la dicotomía entre autenticidad y falsedad, un terreno poco fértil y que ya se ha demostrado como equivocado para el análisis desde las ciencias sociales.

Los dejo con el texto de Natalia.

¿El turismo es una “enajenación alienante? que erosiona la autenticidad de las culturas indígenas o es una oportunidad de negocio para los nativos que deciden “libremente? qué mostrar y qué no a los turistas?

Para contestar esta pregunta, que resultó un eje en la reunión que organizó en Buenos Aires la gente de NAyA y la Fundación Pasos –y que también fueron tratadas en el I Foro de Turismo Indígena que se llevó a cabo en la provincia argentina de Salta en el mes de Agosto- es necesario adscribir el fenómeno del turismo en un contexto capitalista hegemónico que hace circular capitales, sujetos y mercancías a escala internacional. Esto produce inversiones especulativas, movilidades sociales, circulación de objetos y significaciones culturales que se ponen a jugar en el turismo. Este fenómeno resulta de por sí complejo, sobretodo si se considera la industria cultural como mediadora en la relación entre turistas y nativos.

En el análisis del turismo no se puede dejar por fuera a la industria cultural que opera desde una lógica de mercado promocionando los destinos turísticos a través de determinados estereotipos culturales y mitos acerca de los lugares, los cuales suelen privarlos de sus contextos históricos, políticos y económicos. Sin embargo, esta operación no sólo proviene de los medios masivos de comunicación, guías, operadores y revistas turísticas sino que son legitimados por los propios actores locales que encuentran en esos mitos y estereotipos oportunidades de negocio y, a veces, de subsistencia. Por otro lado, el turista también reconoce que no se encuentra ante una experiencia social “auténtica? sino ante un escenario turístico.

Ahora bien, que acordemos que tanto turistas y nativos sean sujetos reflexivos capaces de pensar sobre sus condiciones materiales de existencia no quiere decir que no se profundice sobre el turismo y que los rasgos diacríticos de los grupos étnicos no se encuentren en relación con ciertas representaciones sociales hegemónicas de la estructura social.

En este sentido, hablar de la “autenticidad? y “falsedad? como categorías ontológicas no enriquece la discusión. Más bien, resulta interesante abordar la “autenticidad? como algo que se define en la relación entre grupos étnicos, una puesta en escena de grupos sociales que se reconocen diferentes y despliegan tácticas y estrategias para interaccionar en función de intereses particulares en el marco de determinadas relaciones de poder. Por lo que la autenticidad es constituida por las re-presentaciones que comparten y negocian tanto turistas, nativos como la industria cultural.

En el caso del turismo, lo “auténtico? se convierte en un valor de cambio, una mercancía dentro de un mercado global que fosiliza las representaciones y prácticas de los propios grupos. En la relación desigual que se establece entre turistas y nativos, los indígenas son tenidos en cuenta en tanto sean “auténticos?; y que esa “autenticidad? concuerde con lo que es esperado de ellos. Por otro lado, los indígenas, en su diversidad cultural al interior de sus comunidades -ya sea por los procesos históricos en que se encuentran inmersos y las relaciones sociales que mantienen- construyen discursos sobre su “autenticidad?, lo que les otorga legitimidad dentro del campo turístico.

Excluidos, discriminados y perseguidos históricamente, ven en el turismo posibilidades de subsistencia, de negocio y de inclusión que no encuentran en el Estado. Resulta interesante comprender cómo los grupos indígenas producen sus propias tácticas para adaptarse a las formas y mercados que estimula el capitalismo hegemónico y hacerse de un espacio en el campo turístico.

Así, el turismo étnico puede entenderse como un mercado, desigualmente constituido, donde convive una demanda y una oferta en la cual se dinamizan relaciones interculturales y se ponen en juego imaginarios y representaciones sociales sobre lo “indígena?, lo “auténtico? y lo “turistificable?. Estos imaginarios y representaciones se construyen también, como se dijo, por la industria cultural que permanentemente construye símbolos y significaciones sobre el mundo tomando la palabra del Otro y contribuyendo a la simplificación de un mundo complejo. Este mecanismo comercial exalta determinados iconos distinguibles, exotizándolos y volviéndolos fáciles de mercantilizar.

En este sentido, el discurso hegemónico sobre el “multiculturalismo? parecería una nueva forma de consensuar un tipo de discriminación por la positiva: “la sociedad global acepta a los grupos minoritarios en la medida en que se contenten con ser imágenes “auténticas” de sí mismos…? (Mc Cannell: 1998, 226).

Bibliografía utilizada:

Gobbi, Jorge (2000) “Identidad, viaje, interacción: un análisis de ciertas lecturas naturalizadas sobre la relación turismo – construcción de la alteridad”. II Jornadas Académicas de la Carrera de Ciencias de la Comunicación, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

Lash, Scott y John Urry (1998) “Movilidad, modernidad y lugar? en Economías de signos y espacio. Sobre el capitalismo de la posorganización. Buenos Aires, Amorrortu.

Mc Cannell, Dean (1988) “Turismo e identidad cultural? en Cruce de culturas y mestizaje cultural. Barcelona, Júcar.

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5 Comentarios

  1. Maximiliano Octubre 17

    Felicitaciones Natalia. Tu articulo me parece muy interesante. Yo me desempeño como Guía de Turismo Independiente, en mi país, lo cual me permite salirme “un poco” del estereotipo que las tour operadoras en complicidad con el ente oficial de turismo le venden al turista.

    Desafortunadamente, la mayoría de Guías en mi país trabajan casi con exclusividad para las tour operadoras por lo que Dios los guarde de dar una imagen auténtica, real del país y su formación social. Además, la alienación es tan fuerte que aunque quisieran hacerlo la mayoría de las veces no son capaces de percibir la realidad.

    Considerando que Guatemala es un país multicultural, pues en un escaso territorio de 108,889 kms. cuadrados, convivimos 12 millones de habitantes, representantes de 24 grupos sociolinguísticos diferentes, 22 de los cuales se definen a sí mismos como indígenas maya hablantes, el tema indígena es pues sobresaliente.

    A pesar de que la población mestiza es numerosa (cruce de europeos con indígenas) el referente de nuestro país para el resto del mundo es lo indígena (lo maya diríamos aquí). Lamentablemente para muchos extranjeros hablar de indios (o mayas) es casi lo mismo que decir semi salvajes, primitivos y muchos creen que todavía andamos cubiertos con taparrabos.

    Esta situación se puso de manifiesto, recién la semana pasada en la que la selección nacional de futbol de Guatemala jugó con la selección nacional de Costa Rica, juego que se disputó en la capital de ese país y durante el cual la afición tica (ticos les llamamos a los costarricenses en Centroamérica) le gritaba a la afición guatemalteca que viajó al encuentro: “indios, indios, indios”, queriendo decir en realidad “salvajes, brutos, atrasados….”.

    Es de lamentar también que los mismos indígenas por estrategia de supervivencia contribuyan a fomentar estereotipos falsos pues por quedar bien con el turista y obtener a cambio una propina (ni siquiera hablemos de una retribución económica digna) son capaces de comercializar hasta sus más sagradas ceremonias religiosas.

    Es por eso que el tema que abordas en tu artículo, visto desde diferentes aristas, tal vez ni sospechadas por tú al redactarlo, me intereso tanto.

    Si esposible que me envíes, de vez en cuando, información relacionada con este tema te quedaré muy agradecido.

    Cómo enfocan los diferentes actores socioeconómicos, en tu país, el tema Turismo e Identidad Cultural?, Turismo étnico…

    ¿Qué pasó en el Congreso sobre Turismo y Cultura, en Tierra del Fuego? Es posible conocer la temática abordada, ponencias, conclusiones…

    Cuál es el contenido y enfoque del Seminariio Comunicación y Viajes de la UBA?

    En fin, a mi me apasiona todo lo relacionado con turismo y cultura pues además de Guía de Turismo soy Presidente de una Casa de la Cultura.

    Me gustaría mucho intercambiar contigo o cualquier persona interesada aspectos culturales de nuestros respectivos países y cuando visites Guatemala (o algun@ de tus [email protected]), pues ya tienen el Guía.

  2. Anónimo Octubre 18

    Natalia, muy bueno tu articulo! Me pareció super interesante tu artículo.

    Concuerdo con vos en casi todos los aspectos que presentas. Es interesante ver el paradigma que se les presenta a los indígenas que describis, siendo que para adaptarse al mundo capitalista y sobrevivir deben modificar sus costumbres; sin embargo, el tursimo del mundo capitalista que consume los productos que pueden ofrecer estas personas, demanda una imagen “autentica” de estas culturas.

    La cuestión es que la autenticidad de las culturas, desde mi punto de vista, no tiene por que verse disminuida por adaptarse al capitalismo. Solo se esta “aggiornando” y adaptando a nuevas circunstancias, como todas las culturas lo han tenido que hacer a lo largo de la historia.

    Lo importante es ver que lo hagan de una manera moderada de forma que les permita seguir adelante, pero sin olvidar sus principios y tradiciones, siempre que sea posible.

  3. Natalia Octubre 18

    Maximiliano:

    Agradezco tus comentarios sobre el artículo y me alegra que puedas leerlo desde la realidad socio-política de tu país. Cuando hablas de la diversidad cultural y socio-linguística en Guatemala recuerdo también a un país vecino, México, en el que tuve la posibilidad de estar bastante tiempo y que también tiene una gran influencia maya en su territorio, sobretodo en la parte sudeste. Es impresionante contemplar los templos de Palenque, por ejemplo, al que seguramente nada tiene que envidiarle al reino de Tikal u otros como el de Calakmul, etc. que aún no he podido conocer. Más aún, pensar en lo avanzadas que llegaron a ser estas civilizaciones en los diferentes periodos históricos, su organización política y ecómica más alla de sus divergencias internas.

    Las marcas que estos reinos han dejado en la tierra y en las culturas son majestuosas e innegables. Hasta he encontrado glifos detrás de unos matorrales caminando por la selva lacandona. Es lamentable que tanto del Estado como del sector privado encuentren en estas civilizaciones, estereotipos que reducen y distorcionan la historia volviéndolos un fetiche fácil de comercializar y que tampoco se preocupen por el daño ambiental que genera el turismo masivo a estas ruinas.

    Sería interesante que podamos intercambiar puntos de vista sobre el tema de turismo cultural, turismo étnico, etc. En este momento estoy preparando el trabajo que voy a presentar en Tierra del Fuego que se titula: “El fin del Mundo. Mediaciones en el turismo. Un análisis sobre la publicidad institucional de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur”. Si te interesa, cuando lo termine te lo mando por correo.

    Muchas gracias, otra vez y nos mantenemos en contacto.

    Natalia

  4. Jorge Octubre 18

    Se habrán dado cuenta, pero por algún problema que aun no he descubierto en WordPress, los comentarios están apareciendo todos bajo el nombre de Anonymous. Hasta solucione el problema, les pido que si van a dejar comentarios firmen con su nombre al pie del texto que escriban. Perdonen los inconvenientes :(

    Jorge

  5. Maximiliano Noviembre 14

    Hola Natalia:

    Gracias por leer mi comentario a tu interesante artículo.

    En relación al trabajo que vas a presentar en Tierra del Fuego sobre publicidad institucional, claro que también me interesa y agradezco tu generosidad de ofrecerme copia del mismo.

    Estaré esperándola.

    Te deseo muchos éxitos en dicha actividad.

    Estoy de acuerdo contigo en cuanto a la observación sobre el impacto ambiental que provoca el turismo masivo en los sitios arqueológicos y otras áreas protegidas (parques nacionales, refugios de vida silvestre, etc.) pero también creo que tal problema es bastante complejo, por lo menos aquí en Guatemala. Veamos, rápidamente, algunos rasgos del problema:

    -En Guatemala, el turismo constituye actualmente el segundo rubro económico de ingreso de divisas.

    -Muchos de los turistas que vienen al país se ubican en el perfil del turista mochilero del que habla Jorge en su artículo de hoy “Los otros mochileros”, es decir, es un tipo de turista común y corriente (no un viajero inteligente, deseoso de interactuar con otras culturas) que no posee cultura turística porque, por lo menos aquí en Guatemala, la cultura turística no aparece en ningún pensum de estudios de ningún nivel educativo. Es asombroso que ni los colegios que imparten la carrera de turismo tengan en sus pensa un curso de esta naturaleza.

    Creo que esa podría ser una razón por la que el turista viaja pensando obtener el máximo beneficio al menor costo posible y espera encontrar todo súper y barato, por no decir regalado. Viaja creyendo que porque paga tiene derecho a todo y que está haciendo un gran beneficio al lugar que visita (aunque en parte, reconozco, que es cierto)pero también creo que se debe viajar con una actitud mental, emocional y espiritual adecuada.

    -Si el país vive del turismo es por demás delicado contrariar a los visitantes.

    -Al sector turístico privado le interesa recuperar su inversión lo más rápido posible y con los mayores beneficios. Quisieran acostarse pobres y amanecer ricos.

    -Las empresas que realizan los estudios de impacto ambiental son pagadas por las empresas turísticas interesadas en obtener las licencias oficiales correspondientes, en consecuencia, es muy difícil que tales empresas dictaminen desfavorablemente contra la empresa que las contrató y que, al final, es la que les va a pagar.

    Bueno, mira, tu comentario sobre el impacto ambiental ocasionado por el turismo masivo ya dió lugar a reflexiones. Me gustaría conocer otros comentarios al respecto. ¿Hay algún foro de discusión sobre estos temas?, ¿Qué trabajos conoces al respecto?.

    Bueno, espero no estar quitándote mucho el tiempo.

    Que la pases bien, hasta pronto.

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