Estaba leyendo una nota en La Nación Turismo sobre la Fiesta Nacional del Salame Quintero, en Mercedes, cuando se me vino a la memoria todo el tema de las distintas festividades que se realizan en la Argentina. Una de las cosas que me sorprendió la primera vez que visité la provincia argentina de Jujuy, lindante con Bolivia, fue la impresionante cantidad de diversas celebraciones. Anoten algunas:

  • Festival de la chicha y la copla y topamiento de comadres, en febrero, en Uquía.
  • Festival del choclo y del folklore, en marzo, en Maimará.
  • Festival del Durazno y la Humita, en marzo, en Juella.
  • Festival del Pejerrey, en julio, en El Carmen.
  • Festival del quesillo, en noviembre, en San Antonio.

    Calendarios bastante completos sobre festividades en Jujuy se pueden encontrar en ésta y ésta página.

    Supongo que mis lectores de Jujuy y Salta deben recordar festividades más particulares. Pueden dejar sus aportes en los comentarios.

    Lo otro que siempre me llamó la atención es el tema de los lemas de las ciudades. Algunas de ellas están fuertemente relacionadas con sus festividades. Por ejemplo, la ciudad de Oncativo, ubicada en la provincia argentina de Córdoba, es la “Capital Nacional del Salame” por su festividad anual del salame casero. La costumbre de darles un “lema” a las ciudades es muy usual en Bolivia, donde Uyuni es “la hija predilecta de Bolivia”; Sucre es “la ciudad blanca” y Villazón supo ser “el diamante que se pule solo”, como documenté en esta entrada. Después se cambió el lema por “la capital folklórica del sur de Bolivia” o algo así.

    Es obvio que muchas de estas denominaciones tienen un interés central: definir algún tipo de atractivo particular de la ciudad o lugar, que sirva para presentarla frente a los turistas. El atractivo, claro, puede ser un suceso histórico, un determinado emplazamiento o un producto artístico o comestible. Todo sea por cumplir con el marketing, y mostrar algún atributo diferenciador…

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