En los últimos dìas estuve leyendo bastante sobre las relaciones entre periodismo y blogs, debido a que estoy preparando una ponencia sobre el tema para las Jornadas Nacionales de Investigadores en Comunicación que se harán en septiembre en La Plata -ponencia que por cierto debí haber entregado ya hace unos días… Es bastante llamativo encontrar, en buena parte de la literatura estadounidense que he revisado, una tendencia bastante marcada a la especulación sobre cual será el impacto de los blogs sobre los medios tradicionales. Me interesó particularmente la que plantea Jason Gallo en Weblog Journalism: Between Infiltration and Integration. Para el autor, el punto central es el feedback entre ambos soportes, por el cual los blogs pueden terminar influyendo sobre la cobertura mediática al brindar nuevos datos o desmentir los publicados, y de esa manera plantear una nueva relación entre medios y público -ya que esta vez estaríamos hablando de un público mucho más activo.

Soy un poco escéptico acerca de las posibilidades reales de este feedback. Los periodistas, al menos en esta parte del mundo, suelen estar desbordados de trabajo, y suelen tener acotados canales de feedback por fuera de sus contactos habituales en el mundo periodìstico. Hay una explicación de sentido común: si tuvieran que prestar atención a todo lo que escuchan o leen en las cartas de lectores o comentarios en páginas Web, no tendrían tiempo de hacer su trabajo.

De hecho, los medios tradicionales aún tienen muchas dificultades para lidiar con los sistemas de comentarios públicos. Un ejemplo cercano es el diario Clarín, de Argentina, que inauguró hace ya un buen tiempo un blog llamado Conexiones. Pero el tema de los comentarios se les fue de la mano (Mariano de Denken Uber contaba muy bien todo este tema pero no pude encontrar el posteo original en su página) y terminaron eliminándolos. A ver si queda claro: un blog sin posibilidad de hacer comentarios no tiene mucho sentido… Al menos por estos lados de la Tierra, a veces tengo la sensación de que no se le da mucha importancia, en los medios tradicionales, al feedback con el público. La tendencia es: “tenemos que trabajar, no tenemos tiempo para andar leyendo de todo”. Como verán, es un tipo de cultura del contacto muy diferente a la que estamos acostumbrados quienes hacemos blogs. Ahí hay un punto de conflicto serio entre ambos soportes, que por ahora es difícil que pueda conciliarse.

Si bien hay casos de medios tradicionales que han tomado noticias publicadas en blogs periodísticos, por ahora se trata más de hechos excepcionales que rutinas productivas cotidianas. Por cierto: ni siquiera me meto con el tema de las diferencias entre “noticia” y “opinión”, que seguramente son otra de las diferencias centrales del registro de medios tradicionales y blogs.

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