En “Las cárceles de la miseria”, Loic Wacquant hipotetiza que los establecimientos penales estadounidenses y europeos tienden a castigar la pobreza, al poner en la mira de la ley a aquellos que menos tienen, y que disminuyen de manera artificial el índice de desocupación, al hacer que los pobres, en tanto empleados de las cárceles, cuiden de otros pobres, que se encuentran encarcelados. Tal vez Wacquant podria agregar el reclutamiento al ejército en esta lista. Más allá de sus virtudes artísticas, Fahrenheit 9/11, de Michael Moore, deja en claro como son aquellos que menos tienen los que van a la muerte en Irak, a cambio de un sueldo no demasiado alto y la promesa de tener oportunidades de estudio y progreso. Desde ya que la película se concentra en remarcar que esos pobres, en el fondo, no defienden la seguridad de los Estados Unidos sino, básicamente, los negocios de una serie de corporaciones, muy ligadas al actual gobierno de los Estados Unidos.

La vinculación entre pobreza y reclutamiento es probablemente uno de los puntos altos de la película de Moore, que en términos artísticos no es gran cosa -de hecho, es mucho peor que la excelente Roger and Me, por motivos sobre los cuales ya escribiré en unos días. De la misma forma en que las cárceles se llenan de pobres, tanto guardias como prisioneros, el ejército pasa a reclutar sus efectivos de las áreas más castigadas por la economía, sobre todo en las minorías como negros e hispanos. Aquellos que tienen oportunidades de estudios y buenos contactos no van al ejército. Como señala Moore, sólo uno de los más de 500 congresistas de los Estados Unidos tienen alguno de sus hijos en Irak.

Aún como panfleto, Moore sigue mostrando que sabe usar el sentido común de una manera muy efectiva. Lo cual no deja de ser una buena noticia, aunque de a ratos su película pierda el hilo de la argumentación y no haga los links necesarios entre la familia Bush y todo un sistema extendido de hacer negocios, que no depende de un apellido para seguir llenándose los bolsillos. Aunque ya hablaré de esto en otra entrada.

Anuncios