La “guerra a la pobreza”: algunas apreciaciones sobre Fahrenheit 9/11 (I)

En “Las cárceles de la miseria”, Loic Wacquant hipotetiza que los establecimientos penales estadounidenses y europeos tienden a castigar la pobreza, al poner en la mira de la ley a aquellos que menos tienen, y que disminuyen de manera artificial el índice de desocupación, al hacer que los pobres, en tanto empleados de las cárceles, cuiden de otros pobres, que se encuentran encarcelados. Tal vez Wacquant podria agregar el reclutamiento al ejército en esta lista. Más allá de sus virtudes artísticas, Fahrenheit 9/11, de Michael Moore, deja en claro como son aquellos que menos tienen los que van a la muerte en Irak, a cambio de un sueldo no demasiado alto y la promesa de tener oportunidades de estudio y progreso. Desde ya que la película se concentra en remarcar que esos pobres, en el fondo, no defienden la seguridad de los Estados Unidos sino, básicamente, los negocios de una serie de corporaciones, muy ligadas al actual gobierno de los Estados Unidos.

La vinculación entre pobreza y reclutamiento es probablemente uno de los puntos altos de la película de Moore, que en términos artísticos no es gran cosa -de hecho, es mucho peor que la excelente Roger and Me, por motivos sobre los cuales ya escribiré en unos días. De la misma forma en que las cárceles se llenan de pobres, tanto guardias como prisioneros, el ejército pasa a reclutar sus efectivos de las áreas más castigadas por la economía, sobre todo en las minorías como negros e hispanos. Aquellos que tienen oportunidades de estudios y buenos contactos no van al ejército. Como señala Moore, sólo uno de los más de 500 congresistas de los Estados Unidos tienen alguno de sus hijos en Irak.

Aún como panfleto, Moore sigue mostrando que sabe usar el sentido común de una manera muy efectiva. Lo cual no deja de ser una buena noticia, aunque de a ratos su película pierda el hilo de la argumentación y no haga los links necesarios entre la familia Bush y todo un sistema extendido de hacer negocios, que no depende de un apellido para seguir llenándose los bolsillos. Aunque ya hablaré de esto en otra entrada.

Written by:

2 Comments

  1. tomas
    Julio 23

    Estoy de acuerdo con vos en lo que respecta al tema de que son los que “menos” los que van a cumplir servicio en Irak, aunque creo que es un poco dramatico decir que van a la muerte. Me parece que van al infierno, puesto que alli veran cosas atroces, mucho peores que en sus hogares (por mas castigados por la economia que sean estos).
    Ademas, no creo que Moore este mostrando algo nuevo en su pelicula (que me encanto por cierto). A lo largo de toda la historia, se puede ver como son los que menos tienen aquellos que arriesgan mas en cada guerra. Por lo pronto, me parece interesante destacar que algo similar ocurrio durante la Guerra de Vietnam, y mirando en nuestra historia, con los batallones negros en los primeros tiempos de la Argentina.
    Mi sensacion con Farenheit 9/11 es la de por momentos estar viendo un documental sobre la decada menemista en la Argentina, salvo las distancias entre Estados Unidos y un pais que quiso emularlo a cualquier precio.
    Creo que la pelicula de Moore es un llamado a la reflexion, no solo de sus conciudadanos sino de todos, como participes de un sistema global que avala y fomenta actitudes como las de la administracion Bush.
    Te felicito por el blog y espero tu proxima entrada sobre este tema.

  2. Jorge
    Julio 23

    Estoy de acuerdo en que mi comentario soslaya un poco el tema histrico, y que seguramente a lo largo de los tiempos se puede apreciar que quienes van a la guerra por lo general son los pobres. En cuanto a la comparacion con el menemismo, el mismo Moore la ha hecho de manera explcita. Me parece que la comparacin parece sencilla, pero el gobierno de Menem tambien se asentaba sobre prcticas polticas usuales en la Argentina, y eso no deberia ser pasado por alto.

Comments are closed.