¿Por qué el «Puente de la Mujer», que se encuentra en la zona de Puerto Madero, Buenos Aires, […]

«El objetivo de las empresas de turismo es hacer feliz a la gente. previo pago de una cierta tarifa durante un cierto período de tiempo. Una tarea que puede resultar fácil o sencillamente imposible, según el temperamento de la gente, las prestaciones propuestas y otras prestaciones» (Houllebecq, 2001:189).

¿Viajamos para ser felices? Como ya escribía en una entrada anterior, una de las hipótesis habituales para hablar de los turistas es rescatar la oposición entre «vida cotidiana» y viaje. Siempre me negué a aceptar este punto; me parece que desde las ciencias sociales no deberíamos ceder tan fácilmente. Parafraseando a Bruno Latour, hay que negarse a utilizar los términos de la tribu para hacer una descripción analítica de ella; más bien, debemos ponerlos entre paréntesis y tomarlos como parte del objeto de estudio. En este caso, se trata de comprender que turismo y vida cotidiana se encuentran claramente relacionados a través de una serie de prácticas de sentido común. Así, los turistas de la novela de Michel Houllebecq, «Plataforma», se dedican a viajar para descubrir al «otro». Pero lejos de ser un objetivo loable o filantrópico, el discurso sobre la diferencia y la alteridad se constituye, en los personajes de la novela, en una justificación del turismo sexual.

Algunas décadas atrás, estaba claro que el periodismo cubría, ante todo, acontecimientos en un limitado segmento de lo real, que luego transformaba en noticia. Pero con el correr del tiempo, la porción de lo real que se convirtió en parte del periodismo creció. La importancia de secciones como espectáculos, turismo, tecnología y tendencias en general ha aumentado de manera marcada, y con ello ha habido una progresiva redefinición de los conceptos de noticiabilidad, como ya marcaba Mauro Wolf casi dos décadas atrás.

Como saben los lectores de este blog, hace algunos días tuve que pasar a requerir de registración previa […]