¿Se imaginan si a los periodistas que escriben sobre viajes y turismo sus editores les prohiben usar adjetivos calificativos como “imponente”, “maravilloso”, “paradisíaco”, “deslumbrante” y otros del mismo tipo? Creo que tendríamos renuncias masivas en las redacciones. Pueden sugerir otros adjetivos para sumar a la lista.

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