Un sentido común bastante habitual en el mundo del turismo es aquél que sostiene que lo importante en este segmento es conseguir que la mayor parte de los visitantes sean turistas extranjeros. La idea general es que se trata de personas con mayores ingresos, y con una buena cantidad de dólares para gastar, y que por lo tanto deberían ayudar a incrementar la ganancia de los empresarios locales, además de favorecer la creación de empleos.

Pero la realidad es un poco más compleja. Una de las dificultades más serias relacionadas con la promoción del turismo internacional de primera clase tiene que ver con el problema del leakage. Básicamente, este término denomina al flujo de ingresos que pierde un destino local. Si un turista internacional viene, por ejemplo, a Buenos Aires, con un paquete comprado, un punto interesante es que el gasto central asociado al viaje lo hizo en su país de origen. Y a pesar de que visite la Argentina, la mayor parte del dinero jamás entrará al país.

El turismo internacional de primera clase, además, es muy dependiente de las posibilidades financieras de los países, ya que requiere mayor infraestructura, hoteles nuevos, importación de bienes y productos, etc. Por lo general, este tipo de emprendimientos es llevado a cabo por compañías multinacionales, que tras pagar los impuestos repatrìan sus ganancias. Más leakage, como verán.

De acuerdo al trabajo de Erve Chambers (ver bibliografìa) en algunos países el leakage de los destinos locales puede llegar a ser de más del 90%.

Por ello, algunos economistas insisten en que el turismo backpacker o de mochileros suele dejar más dinero que el realizado por turistas de primera clase. Esto se debe a que los mochileros suelen gastar casi todo su dinero en servicios locales, como pequeños hoteles o alojamientos -por lo general en manos de pequeños empresarios locales y no de multinacionales-; en locales de comida del lugar y en diversos tipos de artesanías o souvenirs.

Desde ya, el problema del leakage afecta sobre todo a los países en desarrollo que impulsan el crecimiento del turismo internacional de primera clase, y que en muchos casos necesitan subsidiar la construcción de infraestructura y la importación de bienes.

Bibliografíaz

Chambers, Erve (2000) “Tourism, Society and the Political Economy” en Native Tours. The Anthropology of Travel and Tourism. Illinois, Waveland Press.

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