Los atentados del 11 de septiembre de 2001 revelaron que el sector turístico era mucho más frágil de lo previsto, y que ciertos hechos podían provocar un impacto enorme en las cifras globales. El segundo hecho clave fue el SARS, la mortal enfermedad que afectó a una importante cantidad de personas en el sur de Asia. La mayor parte de las consecuencias negativas de la aparición del SARS se dieron en 2003, y al parecer esa crisis ya se está superando. Al menos eso parece si se revisan las cifras de ingresos distribuidas por las autoridades chinas, que muestran que 9,5 millones de personas entraron en abril a ese país. Esto significa un 18,9% más que en 2002 y un 69% más que 2003. Más información en XinhuaNet (en inglés).

Pero los chinos no sólo reciben visitantes, sino que han comenzado a salir progresivamente en mayores cantidades a conocer el mundo. Así, nada menos que 25 millones de chinos recorrerán alguno de los 28 países autorizados por el gobierno chino para hacer turismo. De todas maneras, los habitantes del país más poblado del mundo gastarán bastante menos que los turistas japoneses.

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