De acuerdo a los sociólogos ingleses Scott Lash y John Urry, el principal interés de la industria turística, a la hora de construir un saber experto, es el de garantizar a los turistas una mayor seguridad en sus traslados, y minimizar de esta manera el riesgo. Es sabido que siempre podemos viajar por nuestra cuenta; esto seguramente nos saldrá más barato, pero nos dejará a merced de cualquier problema que podamos tener en el destino a visitar. O sea, que deberemos resolver por nosotros mismos una serie de inconvenientes en el alojamiento, transporte o comida, en un sitio que puede ser poco familiar.

Los tours, los paquetes y demás viajes organizados solucionan este inconveniente; los servicios de la agencia de viaje nos permiten minimizar los problemas en destino. Y si hay alguno, la agencia se ocupará de solucionarlos. Claro que aquí hay un punto central: mucha gente no está en condiciones económicas de pagar ese servicio. Así que la seguridad tiene un precio que no todos pueden costear.

Traigo este tema en relación con el gran motivo que se esgrime a la hora de hablar de la pobre performance de los números mundiales del turismo en los dos últimos años: el miedo de los turistas a movilizarse ante la falta de seguridad que se evidenció tras los atentados del 11 de septiembre. Si bien este punto juega un papel importante, tiendo a pensar que la principal razón de la desaceleración del crecimiento del turismo están más bien vinculados con la mala performance económica de Europa, Japón y Estados Unidos. En este último caso, además, se suman las crecientes restricciones al ingreso de extranjeros, que desalientan la llegada de nuevos turistas. No hay que olvidar que la situación de América del Norte -que lleva tres años consecutivos de caída- es bastante peor que la del resto del mundo, que se recuperó bastante rápidamente del desastroso 2001.

A veces siento que tanto énfasis en el tema “seguridad” tiende a oscurecer el problema más generalizado del bajo crecimiento de la economía mundial, la pauperización de las clases medias y los cambios en el mercado laboral, debido a la creciente flexibilización de las relaciones laborales y de las regulaciones del tiempo de ocio.

De todos modos, 2004 viene razonablemente normal en cuanto a los resultados del turismo mundial. Los ejecutivos relacionados con la industria creen que este año el mercado estadounidense volverá a crecer tras tres años de caída. La gran duda global es el desempeño de Asia Pacífico, algo que estará estrechamente vinculado con la evolución del SARS en los próximos meses.

Si no pasa nada extraño, el World Travel and Tourism Council (WTTC) espera que para este año el crecimiento alcance un 6%, una cifra notable y que no se da ya hace varios años. La facturación del sector para todo el año sería de U$S 5500 billones.

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