Juan Cruz Abal, un alumno del Seminario de Comunicación, Viajes y Representaciones Sociales en su versión 2003, me envió este breve texto acerca de Somos como Somos, un programa televisivo local donde se intenta ver cual es la “esencia” del argentino. Más allá de que no exista ninguna “identidad esencial”, ya que todas ellas se crean de manera histórica y social- no deja de ser interesante analizar este programa. Por un lado, porque quienes vivan en otro lugar de América Latina se sorprenderán con nuestra propia autorrepresentación: que somos fanfarrones, corruptos, ególatras, gritones y -algo bueno teníamos que tener los argentinos- divertidos. Casi como nos representan los chistes. Pero por otro lado, lo “argentino” termina siendo reducido a lo “porteño”, como si la ciudad de Buenos Aires fuera el único lugar importante de la Argentina. Más allá del histórico centralismo de la Argentina, no deja de ser un indicio de como nosotros mismos nos representamos como país. Y esto lo dice un porteño, claro :).

El programa, por ejemplo, realiza algunos experimentos con cámara ocultas. Una persona que viene caminando por la calle deja caer “accidentalmente” veinte pesos, y quien viene detrás, en muchas ocasiones, en vez de avisarle, se guarda la plata en el bolsillo. Eso se complementa con notas sobre argentinos viviendo en España -para más países los costos de producción no daban, como reconoció abiertamente su conductor, Andy Kusnetzoff- y otras realizadas en Argentina, sobre diversos aspectos de la “personalidad” de los argentinos.

Después de esta introducción, los dejo con el texto de Juan Cruz.

¿Argentinos o porteños?

Resulta algo trillado reiterar los innumerables calificativos asignados a la personalidad del argentino: fanfarrón, mujeriego, “versero?, picaflor, vivo, y todos los sinónimos que se quieran agregar. Estas valoraciones arbitrarias, de todos modos, han sido de gran utilidad a la hora de tener que mostrar al mundo quiénes somos. “Y… el argentino es más o menos así?, podrá decir más de uno al leer aquella escueta enumeración. Santo remedio. No hay nada más que explicar. Juegue de local o de visitante, o sea, maneje un taxi o retorne del free-shop con cuatro bolsas en cada mano, todo argentino será poseedor, en mayor o menor medida, de las características recién mencionadas.

Ahora bien, podemos ver que los medios de comunicación, ni lerdos ni perezosos, se apropian de estos significantes arbitrarios y construyen, de una manera un tanto ramplona, un discurso legítimo acerca de la personalidad del argentino. Hoy en día, en la televisión de aire, puede verse un programa que sin ninguna actitud reflexiva (en términos de Bourdieu, pero también en términos del sentido común), asevera a través de unos pocos rasgos, por lo general apoyados en cualidades negativas de la personalidad, que los “ARGENTINOS, SOMOS COMO SOMOS?. ¿Y cómo somos?

Discriminar a las personas de piel oscura, ser dueños de lo ajeno y oportunistas, sacar provecho de la desgracia de otros, prejuzgar en función de la apariencia y demás “virtudes?, hacen del argentino un motivo más que justificado para montar un programa televisivo en un horario de importante audiencia.

Pero, lamentablemente, hay cosas que no cierran. Salvo alguna que otra excepción, los informes que delatan de manera irrevocable las cualidades con las que nos identifican en el resto del mundo suelen ocurrir, en su mayoría, en el ámbito de la Capital Federal. No sabemos si se trata de un intento de ahorro de presupuesto por parte de la producción (motivo más que atendible), o de la simple comodidad para filmar cerca de la sala donde luego se editará el material.

¿Dónde está el catamarqueño, el formoseño, el entrerriano, el sanjuanino, o los habitantes de otras provincias y regiones de la Argentina? Pongamos un poco las cosas en claro. Si en el quehacer cotidiano de todas las provincias de este extenso país ocurriera algo similar a lo que se muestra en este programa, el contenido del mismo sería prácticamente obsoleto para una audiencia nacional. ¿Entonces a quién representa? ¿No se trata de otra actitud etnocentrista porteña, que pretende legitimar el criterio de que todo lo que ocurre en los 200 km. cuadrados capitalinos es factible de ser encontrado en el resto del país y, por ende, “vendido? al exterior?

Está claro que este pseudo-show no tiene la intención de construir un destinatario vinculado con las cuestiones que atañen al turismo nacional, sin embargo retoma mucho la identificación de un posible “ser nacional? con miras a ser mostrado al resto del mundo. Termina siendo una suerte de cartel de prevención para el turista que viene a conocer este país y no sabe con quién va a tratar. Un dato más: la voz de un “otro argentinizado? se hace presente en el programa a través de la invitación, en calidad de comentarista desacreditado, de un extranjero residente en el país, que debe dar cuenta de las similitudes y diferencias entre las actitudes que se muestran del argentino y las de sus compatriotas, a través de las alternativas polares “allí eso pasa? o “allí eso no pasa?.

Entonces, ¿no estaríamos ante la posibilidad de superar otra nueva sinécdoque, que pretende hacer pasar por nacional lo que es apenas una cuestión municipal, y llamar a este programa “PORTEÑOS, SOMOS COMO SOMOS??

Anuncios