Movilidades movilizadas

Los cruces entre movilidad y nuevas tecnologías hace rato que no forman parte únicamente del temario de los medios especializados en tecnología. Ciertas cuestiones ya son ampliamente tratadas por la prensa en general. Un caso es el problema de privacidad provocado por la rápida difusión, en los países desarrollados, de los celulares con cámara. Aunque el tono de muchas de estas notas es bastante sensacionalista y amarillo -del tipo “¡Nos vigilan en todos lados!!!!”- no deja de ser interesante que el público en general se ocupe en estos temas.

El surgimiento de cada vez más comunidades de fotologs, como Buzznet y TextAmerica, están ayudando a hacer algo más que a facilitar el intercambio de fotos entre amigos; también están ayudando a ampliar de manera creciente las representaciones sobre los espacios urbanos. Aunque por ahora la calidad de estas fotos -más bien baja, de 640 por 480 píxeles- ayuda a dar un tono más amateur a este tipo de prácticas, cuyo valor está más signado por lo instantáneo que por la calidad de imagen.

El otro punto que cada vez es más mencionado cuando se habla de movilidad y tecnología es la cada vez mayor presencia de los hot spots de conexiones inalámbricas. Aunque por ahora su expansión en América Latina está claramente limitada, debido a la imposibilidad económica de la mayor parte de las personas para comprar una notebook o una handheld, hay un resquicio que puede explotar en los próximos años: el cruce entre redes de celulares y Wi-Fi, como narraba hace unos días Mariano Amartino en Denken Uber.

La posibilidad de que los procesadores de los teléfonos móviles acepten voz sobre IP (VoIP) abre una interesante cantidad de posibilidades; la más importante por ahora es la promesa, para aquellos que cuenten con acceso a Internet por banda ancha y una red Wi-Fi en su casa o en el trabajo, de poder hablar con su teléfono móvil sin usar la infraestructura celular. O sea, pagando un costo mucho menor. Hay quien dirá: ¿las telcos no van a decir nada? En el fondo, a ellas les importa cobrar por el uso de la red celular. Pero como nota Mariano Amartino, la lógica de los fabricantes de terminales difiere, ya que están más interesados en agregar cada vez más funcionalidades a sus aparatos e impulsar su venta.

Aún cuando la expansión en las ventas de celulares que acepten VoIP aún no se ha dado -y seguramente, en América Latina esto tardará bastante tiempo, por razones económicas y de infraestructura- a la larga, este cruce entre de tecnologías ayudará a impulsar nuevos usos para la telefonía. ¿Se viene la decadencia de las redes fijas de voz? Eso parece.

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