Perón y Evita, dos destinos cruzados por los colores de la patria

A diferencia de la obra de fotógrafos que hacen un culto del blanco y negro, Marcos López más bien representa el otro extremo: el que apela al exceso de color para construir imágenes chocantes, que son imposibles de ser ignoradas.

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Recorrer un destino con un libro en mano es una experiencia particular, aunque no demasiado original. Ya hay muchas muestras de «turismo literario», guiado por algún texto considerado importante por razones míticas o históricas. En mi caso, el paseo por Potosí fue con un libro más que conocido en la región: Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano. El capítulo sobre Potosí es clave; es probablemente el lugar en donde se dio, de manera más sanguinaria, lo peor de la explotación de América a manos de España. Miles de indígenas muertos, sistemas de extracción del estaño que obligaban a los nativos a trabajar en condiciones menos que infrahumanas, y en donde la esperanza de vida entre los mineros no era muy superior a las dos décadas.

Uno de los sentidos comunes más habituales para los prestadores turísticos es aquél que afirma que «si no se trata bien a un turista, éste no vuelve, y convence a sus amigos para que no visite esos lugares». Esta afirmación se traslada a las prácticas: los turistas suelen ser tratadas con mucha deferencia en una enorme cantidad de sitios, con el fin de que gasten, vuelvan y cuenten sobre ese «buen trato».