Nada que ver de viernes: sobre los usos de la memoria y el conservadurismo

Ya lo sabemos: cuando una banda suena igual a lo largo de cinco o seis discos, si no nos gustan “son unos conservadores que hacen siempre lo mismo” -el caso de los Rolling Stones, por ejemplo-; y si nos gustan entonces “son fieles a su estilo”. En esta última categoría se me ocurren muchos ejemplos pero prefiero no castigarme.

Ahora mismo estoy escuchando “12 nuevas patologías”, el disco de una banda por la que tengo mucho cariño: Massacre. Probablemente, esta banda es el secreto mejor guardado del rock argentino; con discos hermosos y múltiples cambios de formación, la banda nunca trascendió demasiado las fronteras argentinas. De hecho, llevaban casi cinco años sin editar material nuevo, y son una de las pocas bandas de la segunda línea del rock argentino que han logrado sobrevivir tanto tiempo.

“12 nuevas patologías” no agrega mucho a la carrera de Massacre. Las canciones ya suenan a un “Massacre clásico”, con acordes abiertos y mucho cambios de ritmo. En cierto punto, asusta un poco que la banda suene tan parecida al recuerdo que teníamos de ella. Pero por otro, nos reconforta; al fin y al cabo no queríamos otra cosa que este sonido y estas canciones.

Ahora queda escuchar una y otra vez el disco -“La nueva amenaza” y “Querida Eugenia” son fácilmente recordables- y volver cada tanto a Galería desesperanza y Juguetes para olvidar, dos de sus discos más interesantes. Y para aquellos que quieren entrar en el universo Massacre, probablemente la mejor introducción sea el soberbio compilado Singles, covers y rarities.

“12 nuevas patologías” fue editado de manera independiente en Argentina. Pero si están en cualquier otro lado del mundo, y no pueden comprar el disco, siempre está el servicial Soulseek a mano :).

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