la mochila regresa a Parque Chacabuco

Esta historia empieza un buen tiempo atrás. En febrero de 1999, me encontraba en Quito. La mochila que llevaba, muy pequeña, estaba destrozada. Era un modelo barato, que había adquirido por pocos pesos en una feria callejera en el barrio de Retiro, en Buenos Aires. Aquella mañana de febrero salí a pasear por Quito y me encontré con una casa de camping. Aproveché para mirar los precios. En aquellos tiempos, Ecuador tenía un cambio muy favorable para los argentinos, y sus precios nos parecían muy atractivos. Ahora, es todo lo contrario, y los ecuatorianos vienen de paseo para aquí.

Comencé a mirar las mochilas y me encontré con un modelo que me interesaba. Su costo era muy interesante: 36 dólares. Era marca “Cotopaxi”, y en la etiqueta decía estar fabricada en Ecuador. Ya conmigo, la mochila regresó completamente cargada en el camino de regreso, por tierra, hacia Buenos Aires. Así, pasó por por Perú y Chile antes de llegar a casa. En ese viaje, visitó las playas de Atacames y miró el paisaje desde el techo de un tren en Riobamba -ambas localidades situadas en Ecuador-; luego tuvo la oportunidad de ir a ver las líneas de Nasca, de ser revisada hasta el último milímetro por los carabineros en Arica, y de conocer Santiago de Chile.

Después, desde ahí la mochila no se detuvo mucho, al menos hasta 2002. Entre 1999 y 2000 paseó por Bolivia varias veces; se entretuvo en La Paz, en Potosí, en Coroico, en Sucre. Se llenó de libros, y pesaba como si estuviese hecha de piedra. Se fue, en 2001 y 2002, a Perú. Paseó por la selva, por las montañas, y anduvo de casa en casa en Lima. Visitó el norte argentino, y hasta hizo dos paseos por Estados Unidos. Se entretuvo unos cuantos días en Denver, y luego conoció Los Angeles.

En los últimos meses, y gracias a la devaluación argentina, la mochila se ha quedado en Argentina. Hemos estado poco movedizos, pero a pesar de eso hasta se hizo una escapada en noviembre del año pasado a la Patagonia, donde pudo ver el Lago Lácar y paseó bajo la helada lluvia de San Martín de los Andes.

A pesar de los difíciles caminos que ha debido recorrer, la mochila luce en perfecto estado. No tiene ni una correa rota. Realmente es de excelente calidad. Por cierto, y a pesar de buscarla, no he encontrado la página web de Cotopaxi por ningún lado. ¿Existirá aún? ¿Habrá sobrevivido a la tremenda crisis económica de Ecuador, allá por 2000?

En la foto, la mochila regresa a casa después de su más reciente viaje a Neuquén, Argentina, en noviembre de 2003.

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